Atrás
Ateneo de WPW.
Ateneo de WPW.
Presentado por los Dres. Avigliano, Paz, Lejbusiewicz,
Katzenstein
INVITADOS:
Dra. Vanzini: Cardióloga, hemodinamista.
Dr. Godoy: Obstetra
Dra. Ximenez: Neonantologa.
ATENEO DE ANESTESIOLOGIA DEL 29 DE
ABRIL INTEGRADO CON GINECOLOGIA, CARDIOLOGIA Y NEONATOLOGIA.
Paciente de 18 años, primigesta,
cursando embarazo de 38 semanas, coordinada el 17/3/2000 para
cesárea de elección.
AP:
A las 15 semanas de edad gestacional,
durante control obstétrico en Hospital Pereira Rossell, presenta
taquicardia con repercusión hemodinámica que deriva en PCR con
FV. Se realiza cardioversión presentando FV luego disociación
electromecánica saliendo con TSV, siendo trasladada a CTI del
Hospital Maciel, donde permaneció internada con goteo de
lidocaína y dopamina,. Se diagnosticó Sindrome de Wolff
Parkinson White quedando internada durante 15 días, y se otorga
el alta con procainamida y amiodarona.
El embarazo transcurrió en forma normal
posterior al episodio. Al 6to. mes de embarazo, se intentó
ablación del haz aberrante que no se logra siendo el
procedimiento mal tolerado.
Desde el ingreso al hospital, en
tratamiento con Quinidina 200 mg /día. En el preoperatorio
inmediato se presenta: lúcida, ansiosa, no colaboradora,
eupneica. Pte obesa (104 kg, 1,70m), con Indice de Masa Corporal=
36. BF:buena apertura bucal, Mallampati grado 2. CV: No se ve ni
se palpa punta. RR 110 pm, PA: 120/80. Ruidos bien golpeados,
silencios libres. Pulsos perifericos sincrónicos con el central.
PP: Buena entrada de aire bilateral, no estertores.
Se presenta en Ateneo para
discutir:
- Actualizar las características y
el tratamiento del sindrome de Wolf Parkinson White
- método de interrupción del
embarazo
- técnica anestésica
Resumen de los comentarios realizados durante la
discusión del caso clínico:
El sindrome de Wolf Parkinson White (WPW), forma parte del
sindrome de preexcitacion, o sea aquellos que presentan una
actividad ventricular anticipada en relación a la producida por
la conducción del impulso por la vía normal, es decir a través
del nodo aurículoventricular (AV). Esto implica la existencia de
una vía anómala de conducción que comunica directamente
aurícula y ventrículo, sin pasar por el nodo AV. En el WPW la
conducción se realiza por la vía accesoria (haz de Kent) y a
través del nodo AV, lo que resulta de una activación precoz del
ventrículo, con un PR < 0,12 y un QRS ensanchado, con una
Onda Delta al inicio de la rama ascendente. Este sindrome se
puede presentar en forma asintomatica, con taquiarritmias,
fibrilación ventricular y muerte.
Segun los datos aportados por la Dra. Vanzini, la Incidencia
del mismo es de 0,01 - 0,3 %, siendo más frecuente en mujeres
que hombres. Las arritmias se presentan en un 20% de los casos y
0,6% de los sindromes de WPW presenta en la evolución algún
episoidio de taquicardia supraventricular y fibrilación
ventricular. El haz de Kent puede orientarse en distintas formas,
siendo las más frecuentes la lateral izquierda (que se observa
en el electrocardiograma en las derivaciones DI y aVL) y
posteroseptal. Esta última era la que presentaba nuestra
paciente, y se puede objetivar en las derivaciones DII, DIII, y
aVF; que si no observamos con detenimiento el ECG para poder
apreciar la onda delta (o en el monitor que contamos en el
intraoperatorio, que a veces no tienen excelente resolución)
podemos CONFUNDIRNOS CON UN INFARTO DE CARA INFERIOR.
Según la Dra. Vanzini no se encontró en la literatura una
situación similar a la de la paciente. Dado que los ginecólogos
tratantes de entonces (del Hospital Pereira Rossell) decidieron
seguir con el embarazo, se intentó ablacionar el haz ya que los
cardiólogos consideraban a este WPW altamente riesgoso por el
antecedente de FV y que según lo descrito en la literatura en el
embarazo existe mayor incidencia de arritmias. Se tomaron todas
las medidas de protección, en especial la zona
abdómino-pélvica de la paciente.
En el laboratorio de hemodinamia se le realizó una sedación
a la paciente pero no fue posible realizar el procedimiento por
la falta de colaboración de la misma, y por la situación del
haz que hacía que el procedimiento se fuera prolongando y
exponía a mayor riesgo materno-fetal; por lo cual la cardióloga
actuante decidió posponer este procedimiento hasta despues del
puerperio y continuar con el tratamiento farmacológico de la
paciente. El mismo había sido en un comienzo con Amiodarona,
pero luego se cambió para Quinidina ya que esta tiene MENOR
afectación fetal, en tanto la AMIODARONA tiene un ALTO PASAJE
TRASPLACENTARIO.
Se decidió en la 37 semana de gestación interrumpir el
embarazo mediante cesárea. Se prefirió esto y no someter a la
paciente a un trabajo de parto que podría desencadenar mayor
incidencia de arritmias y más aún siendo que era un canal de
parto no probado, fue lo informado por el Dr. Godoy y que esta
era una resolución de acuerdo con el Profesor Medina.
En la elección de la TECNICA ANESTESICA, se prefirió la
anestesia general en esta paciente; dado la valoración
preoperatoria de la misma y el antecedente de la falta de
colaboración e impaciencia de la misma en el laboratorio de
hemodinamia. En la sala de operaciones se preparó todo el equipo
anestesico para una REANIMIACION: desde monitor con
desfibrilador, drogas antiarritmicas (adenosina, amiodarona,
esmolol) y resto del equipamiento, así como se informó al
personal de block quirúrgico de la situación de la paciente.
La neonatologa actuante tambien conocía la situación de la
paciente y estaban atentos a la viabilidad fetal, y a los efectos
secundarios de la amiodarona (hipotiroidismo) en el recien
nacido. Si bien no estaba tomando en las semanas previas esta
droga, no quedaba claro cuando fue la última dosis. Todo esto
requería un seguimiento posterior y tambien a largo plazo, como
informó la Dra. Ximenez, presente en el ateneo.
Con respecto a la ANESTESIA en si, no se encontró en la
literatura tampoco una situación similar, de un WPW con
antecedente de paro cardíaco. Por lo cual se valoró a la
enferma en la sala de operaciones, presentando una PA de 120/80 y
FC de 105 - 109 cpm, preguntandosele a la cardióloga actuante la
posibilidad de administrar medicación para disminuir la
frecuencia cardíaca, pero manifestó que en ese rango de
frecuencia se posía manejar y que luego del nacimiento
seguramente descenderían las cifras, como finalmente sucedió,
manteniéndose durante toda la intervención (luego d la
extracción fetal) en 70 - 80 cpm. En el ateneo se planteó la
inquietud por parte de la Dra. Fossemale de la realización de
premedicación con narcóticos previo a la inducicón, con el
consiguiente aviso a los neonatologos de que puedieran recibir un
recién nacido deprimido. En la valoración del equipo actuante
en ese momento se pensó que el feto había sufrido una hipoxia
de una hora de duración (que fue el tiempo de reanimación
materna, y se prefería valorarlo sin otros factores
sobreagregados como ser una depresión farmacológica.
En el intraoperatorio no hubo alteraciones hemodinámicas, ni
isquemia ni otras complicaciones y la paciente salió a
recuperación posanestésica lúcida, ventilando al aire, con una
hemodinamia estable. Permaneció en recuperación postanestésica
por 24 hs, monitorizada y con amiodarona por bomba de infusión
continua intravenosa, en forma profilactica de acuerdo a las
indicaciones de la cardióloga actuante. Al momento del ateneo,
tanto la madre como la bebé están de alta en domicilio, en
excelentes condiciones.
La dra. Vanzini platnea esperar para la ablación del haz por
lomenos tres meses para que la bebé pueda tener un período
adecuado de lactancia.
Queda PENDIENTE EN UN FUTURO a discutir:
- ¿ qué es mejor la anestesia regional o general para esta
situación?
- ¿ es mejor premedicar a estas pacientes antes de la crash?
y si es así, ¿ con qué drogas narcóticos o benzodiacepinas?
- ¿no sería mejor hacer la ablación del haz en paciente
embarazadas, no colaboradoreas, con anestesia general?