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accident1
MONOGRAFIA
"RIESGO
DE INFECCION OCUPACIONAL ADQUIRIDA POR EL VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA
EN TRABAJADORES DE LA SALUD".
Dr. Daniel Milnitsky Facultad de Medicina
Montevideo-Uruguay
I) INTRODUCCION
El riesgo de amenaza para la vida es un rasgo prominente de muchos
trabajos.
En los Estados Unidos en al año 1994, aproximadamente 157
policías (1)
y 100 bomberos (2) murieron cumpliendo su deber. Los
funerales de muchos fueron eventos públicos mayores: en los 1 y
que asistieron políticos, se establecieron fondos especiales para
los familiares y con intensa cobertura noticiera de los procedimientos.
En contraste, se encuentran los trabajadores
de la salud que mueren por adquirir enfermedades ocupacionales recibiendo
poca atención pública. El Centro de Control y Prevención
de Enfermedades (CDC), calcula que una enfermedad adquirida ocupacionalmente(hepatitis
B) causa de 125 a 190 muertes anuales en trabajadores de la salud en Estados
Unidos (3). Otro calculo proyecta que 22 trabajadores
de la salud, quienes adquirieron la Hepatitis B en 1994, morirán
eventualmente por la enfermedad (4).
En años recientes, trabajadores
de la salud, también mueren por adquirir infección por virus
(5) de inmunodeficiencia humana y tuberculosis resistente
a las drogas (6).
Numerosas enfermedades resultan de otras
numerosas infecciones adquiridas ocupacionalmente. Estas reciben poca simpatía
pública, y los trabajadores de la salud que las adquieren pueden
ser negados y hacerles el vacío y hasta ser impedidos de los beneficios
de cuidados de la salud (7,8).
Mas de 10 años han transcurrido
desde la última consideración mayor a este tópico
(9, 10) aunque revisiones (11-22)
y algunos estudios prospectivos (23-33) aparecieron
en ese lapso.
Durante este período, como nunca,
mucho ha cambiado, sobre la enfermedad adquirida ocupacionalmente.
Nuevas infecciones han sido identificadas,
fueron mejorados muchos tests diagnósticos para el reconocimiento
previo de enfermedades y las investigaciones se han incrementado basándose
en análisis molecular. En este tiempo en que las hospitalizaciones
son significativamente mas cortas y que más cuidados son brindados
fuera del hospital, los grupos de riesgo han cambiado(34-36).
A pesar esos cambios las intervenciones
para prevenir o controlar las infecciones adquiridas ocupacionalmente han
cambiado muy poco.
Durante décadas se ha reconocido
y abogado por ellas: 3 estrategias relativamente simples, efectivas y poco
costosas(lavado de manos, vacunación, y la rápida y puntual
ubicación de pacientes potencialmente infectados en apropiados aislamientos).
En complacencia con esas aproximaciones,
hay en nosotros mismos un notable desconocimiento de esas medidas.
Se examinaron en la literatura para determinar
cuales son las infecciones de riesgo y cuales son las exposiciones peligrosas
específicas de adquirir en forma ocupacional por trabajadores de
la salud. La búsqueda literaria fue conducida usando Medline, volumen
por volumen examinando enfermedades infecciosas y control periódico
de infección. Todos los artículos relatados de infecciones
ocupacionalmente en trabajadores de la salud fueron publicados entre enero
1983 y febrero 1996.
Los abstractos de enfermedades infecciosas
y control de infecciones fueron reunidos y examinados.
I.1.- Perspectiva Histórica
El surgimiento de la epidemia del Síndrome
de Inmunodeficiencia Adquirida llevó a varios profesionales médicos
a atender y tratar pacientes contagiosos. Esto puede ser abordado desde
distintas perspectivas que incluye lo histórico, lo ético
y lo legal(37-50).
Comparándose con plagas del siglo
pasado en que los médicos exhibieron conductas poco ejemplares:
Galen huyó en la cumbre de la plaga romana(37).
En otros estallidos de plagas los médicos que no pudieron escapar,
no hallaron mejor cosa que encerrarse en sus propias casas y rehusarse
a salir(37). Las ciudades respondieron diciendo "Las
plagas son los propios médicos, quienes a cambio de salario, casa
y ciudadanía, dejan atrás el tratamiento de la infección"(37).
Otras enfermedades similares hicieron reprobar la inspiración de
héroes entre los trabajadores de la salud.
Valsalva, Morgagni, y Laennec se rehusaron
a hacer autopsias de los muertos por tuberculosis por miedo al contagio(51)(una
justificable preocupación); Laennec entre otros médicos fue
a destinado a morir de tuberculosis.
A inicios del siglo XX, la escarlatina
y la difteria constituyeron la mitad de todas las infecciones tratadas
en los hospitales(52-58) y aproximadamente 5% de los
miembros del equipo sanitario contraen esas enfermedades, como resultado
de exposiciones ocupacionales(56).
Ricardson notificó que "algunas
Nurses eludieron el cuidado de tales casos por miedo a las posibles consecuencias"(53).
La intervención para el control
de infecciones incluyó gafas, máscaras para la escarlatina
y vacunación para la difteria, controlando así de forma satisfactoria
el problema(56). En 1847 el código de Etica
escrito por los integrantes de American Medical Association, declaró
que el deber de los médicos es dar la "cara al peligro" de la humanidad
por el contagio, incluso "el peligro de sus propias vidas"(37).
En 1957 una revisión del código, anuló dicha sección,
haciendo valer el derecho de los médicos a la libre elección
de a quién atender: "sugiriendo que es admisible rehusarse a proporcionar
cuidado"(37).
I.2.-Transmisión Aérea
La transmisión aérea no
fue establecida como un medio de transmisión hasta al siglo XX,
cuando el trabajo de Wells y colegas (59), Riles,
asociados (60) y otros mostraron que los organismos
causantes de enfermedades tal como sarampión y tuberculosis eran
transmitidas a través del aire. La transmisión ocurre por
una de 2 vías posibles: puede ocurrir a través de inhalación,
como tuberculosis o sarampión. Alternativamente puede ocurrir a
través de autoinoculación por microorganismos infecciosos
expectorados, en la conjuntiva, mucosa nasal o boca, como ser infecciones
por virus respiratorio cincycial. Ver Tabla 1.
Tabla 1 - Infecciones ocupacionales
adquiridas resultado de
transmision aerea
| INFECCION |
TASA DE ATAQUE
ASOCIADA CON EPIDEMIA |
GRUPO DE TRABAJADORES
DE LA SALUD MAS AFECTADO |
| TUBERCULOSIS |
20%-50% (6,61) |
Nurses,(51)
Patólogos(61,62), Laboratoristas (63),
Trabaj.domesticos(64-66) |
| VARICELA |
4,4%(68)-14,5%(69)* |
Todos
|
| SARAMPION |
Riesgo Relat,2,1-8,4
(71)** |
Médicos,
Nurses (71)
|
| INFLUENZA |
45%(73)#;
3%-8% (74) // |
Médicos
(74), Nurses (73,74)
|
| RUBEOLA |
13% (76) |
Todos
|
| PAPERAS |
No disponible |
Pediatras, Odontólogos(78)
|
| PERTUSIS |
43% (81) |
Todos
|
| PARVOVIRUS B19 |
27%-47% (84-87) |
Nurses (84)
|
| RSV. VIRUS CINCYCIAL |
42%-56% (89-90) |
Todos
|
| ADENOVIRUS |
22%-39% (94,95) |
Equipo Oftalmología
(96-98)
CTI(95,99) pediátricos
(94) |
*Incidencia Anual, No asociada con epidemia
**Riesgo Relativo. Control hecho al año
en NO Trabajadores de la Salud
# Tasa en una sala de Hospital
//Tasa en vasto Hospital para todos los
médicos y Nurses.
I.3.-Transimisión por
Sangre
La transmisión por la sangre
(Tabla 2) ha recibido un incremento en la atención con
el advenimiento de la epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida y más recientemente la epidemia infecciosa del Virus del
Ebola.
Aunque algunos grupos ocupacionales no
médicos están en riesgo de enfermedades causadas por organismos
transmitidos a través del aire (Tabla 1) o
la ruta fecal-oral (Salmonella, Virus de la Hepatitis A) o por contacto
directo(Virus del Herpes Simple); los trabajadores de la salud están
en uno de los pocos grupos con riesgo de transmisión de patógenos
sanguíneos. En adición de la transmisión sangre-sangre
muchos de esos patógenos pueden transmitirse por saliva, como ocurre
con Citomegalovirus y Virus de la hepatitis B.
Tabla 2- Infecciones ocupacionales
adquiridas resultado de
transmision por via sanguinea
| INFECCION |
TASA
DE ATAQUE ASOCIADA CON EXPOSICION |
GRUPOS
DE TRABAJADORES DE LA SALUD MAS AFECTADOS |
| VIH
|
0,1%-0,4% por
pinchazo(4,5) |
Nurses. Trabajadores
de Laboratorio (6) |
| HEPATITIS B
|
Tasa por pinchazo
depende de estado de Antígeno E: 2% (e-) a 20-40% (e+) (8-10) |
Nurses, Cirujanos,Dentistas,
Trabaj de Laborat y Diálisis
(8) |
| HEPATITIS C
|
1,2% a 10% por
pinchazo
(11-15) |
Cirujanos bucales
(16-17)
|
| CITOMEGALOVIRUS
|
Muy Baja (20-21) |
Ninguno |
| VIRUS DEL EBOLA
|
Alta (22-25) |
Nurses |
| VIRUS B
|
Alta (27) |
Cuidadores de
Animales (27) |
| ENFERMEDAD DE
CREUTZFELDT-JAKOB |
No aplicable |
Ninguno
|
I.3.1.- Infección por HIV
El riesgo ocupacional de transmisión
de HIV ha sido sujeto a numerosas y minuciosas revisiones.(109,
134-140).La tasa de seroconversión luego de exposición
se encuentra en los rangos de 0,1% a 0,4%.(104, 105, 135).
En general, la gran inoculación o sea la que incluye aquella proveniente
de un caso fuente con enfermedad avanzada, pinchazo con aguja de gran calibre,
conteniendo sangre, o injuria más severa; se asocia con alta tasa
de transmisión.(141).
La transmisión ocupacional ha
sido confirmada en 49 trabajadores de la salud y podría haber ocurrido
en otros 102.(106). (Tabla 3).
Tabla 3 – Casos documentados
de trabajadores de la salud con VIH y posible infeccion ocupacional adquirida
en EEUU durante 1995. *
| Grupo
de Trabajadores de la Salud |
Casos
Documentados de Adquisición Ocupacional |
Casos
posibles de Adquisición Ocupacional |
| Trabajadores
Dentales incluyendo Odontólogos |
0 |
7 |
| Técnicos
de Morgue o Embalsamadores |
0 |
3 |
| Médicos
de emergencia o Paramédicos |
0 |
9 |
| Acompañante
o Ayudante de salud |
1 |
12 |
| Guardia o personal
de vigilancia |
1 |
7 |
| Técnicos
de Laboratorio Clínico |
15 |
15 |
| Técnicos
de Laboratorio no Clínico |
3 |
0 |
| Licenciadas en
Enfermería (Nurses) |
19 |
24 |
| Médicos
no Cirujanos
|
6 |
10 |
| Médicos
Cirujanos
|
0 |
4 |
| Terapia Respiratoria
|
1 |
2 |
| Técnicos
de Diálisis
|
1 |
2 |
| Técnicos
Quirúrgicos
|
2 |
1 |
| Otros
técnicos o Terapeutas |
0 |
4 |
| Otras
ocupaciones en cuidados de Salud |
0 |
2
|
| Total |
49 |
102 |
*Adaptado de Referencia 106.
La exposición percutanea solo
fue fuente de transmisión para la mayoría de los casos confirmados
de infección (42 personas).
El manejo óptimo de los trabajadores
de la salud luego de la exposición permanece desconocido.
Un reciente estudio caso-control retrospectivo
se examinó el riesgo de transmisión en 31 pacientes-caso
y 679 controles.(141).
En ese análisis el uso de zidovudine
fue asociado con 79% de reducción del riesgo, aunque ha ocurrido
también fallo de zidovudine.(142).
Las recomendaciones del Servicio Provisional
de Salud Pública incluyen tres drogas antirretrovirales(Zidovudine,
Lamivudine, e Indinavir) para exposiciones de alto riesgo(107,
143).
I.3.2.- Hepatitis B
El virus de la Hepatitis B (ver Apéndice)
fue uno de los primeros patógenos conducidos por la sangre reconocidos
en riesgo ocupacional entre trabajadores de la salud (144-146).
Una revisión reciente (146) halló predominancia
de casos de hepatitis B entre patólogos, trabajadores de laboratorio
y trabajadores de banco de sangre; alertando a los investigadores del riego
a la exposición con sangre.
Estudios subsecuentes confirmaron esas
observaciones (147-163) tempranas. En general la seroprevalencia
de HBV en trabajadores de la salud es el doble o el cuádruple mayor
que los donantes controles (147, 161) la mayor frecuencia
se observa entre los dentistas, médicos (108,147,161,163),
trabajadores de laboratorio (108,147,163,164), trabajadores
de diálisis (163), empleados del servicio de
limpieza (151-162) y nurses (108),
incluyendo nurses del servicio de emergencia (156).
La transmisión puede ocurrir desde
un simple procedimiento quirúrgico (165).
Muchas infecciones en trabajadores de
la salud son asintomáticas (148).
En encuestas de prevacunación,
la incidencia anual de hepatitis B fue 5 a 10 veces mayor entre los médicos
y dentistas que entre los donantes de sangre y más de 20 veces mayor
entre cirujanos, trabajadores de diálisis, y personas cuidadoras
de enfermos mentales y trabajadores de laboratorio, expuestos a sangre
(147, 161,166).
Así como la infección por
HIV y la infección por HBV mencionaremos (aunque no serán
desarrolladas ya que escapan al desarrollo de este trabajo), otras infecciones
a las que estamos expuestos los trabajadores de la salud, a saber:
I.3.3.- Hepatitis C (152,160,
179, 111-119, 140, 180)
I.3.4.-Infección por Citomegalovirus
(CMV) (121, 120, 135, 180)
I.3.5.- Infección por Virus
del Ebola y otras fiebres virales hemorrágicas (122-126,
180) (ver Apéndice)
I.3.6.- Infección por Virus
B (Herpervirus simiae)(127-129,
180)
I.3.7.- Otras infecciones (enfermedad
de Creutzfeldt-Jakob, virus Epstein-Barr) (130-132, 120-127)
I.4.- Transmisión fecal-oral
(180)
Salmonellosis, Hepatitis A, Shigellosis,
Cryptosporidiosis, Infección Helicobacter pylori, otras infecciones
(Clostridium difficile, Escherichia coli O157:H7, yersiniosis, campilo-bacteriosis,
infección por cyclospora, fiebre tifoidea.
II) INFECCION POR VIRUS
DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA
II.1 Importancia del Tema
La infección por el Virus de la
Inmunodeficiencia Humana(181) (VIH, acrónimo
de la denominacion en ingles: HIV), (ver Apéndice)
una de cuyas manifestaciones clínicas es el Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA, acronimo de la denominacion en ingles: AIDS), como toda
pandemia, esta afectando a la sociedad desde distintos ángulos.
Uno de ellos es el riesgo por exposición accidental, el cual se
produce mediante transmisión por sangre, generalmente en ciertas
profesiones como el personal sanitario, parasitario o relacionado que entre
en contacto habitual con líquidos orgánicos de personas infectadas
por VIH, en la recogida y procesamiento de material sanitario previamente
utilizado (generalmente en basuras) potencialmente contaminado, especialmente,
si tiene restos de sangre, sobre todo en áreas geográficas
donde la prevalencia de la enfermedad es alta.
Por este motivo se han producido, principalmente
en los Estados Unidos de América (EE.UU.), diferentes recomendaciones
de organismos oficiales, así como de organizaciones profesionales,
sobre el polémico tema de tratar de realizar pruebas serologicas
de VIH sin consentimiento expreso de la persona a quien se provee de cuidados,
con objeto de que el personal sanitario que la atiende extreme el cuidado
con los seropositivos a VIH, como forma de evitar la transmision debida
a accidentes.
Otra forma de exposición accidental
por el agente causal del SIDA es aquella que se refiere al riesgo de transmision
de personal sanitario infectado por VIH a pacientes. A la vez, y tras los
informes que desde 1990 describen la probable transmision de este retrovirus
de un dentista de Florida (EE.UU.) a seis pacientes durante tratamiento
dental, se debate en los foros, no solo científicos, sino también
en los políticos y jurídicos, la conveniencia de la exigencia
por parte del paciente de conocer el estado serologico del personal sanitario
que le atiende.
La implantación de medidas de
esta índole podría afectar gravemente la convivencia social,
introduciendo factores distorsionantes en la relación paciente-personal
sanitario, que esta basada en la mutua confianza y respeto.
Algunos profesionales sanitarios hoy,
como en el pasado respecto a otras enfermedades, muestran recelos para
cuidar a los pacientes infectados por el VIH, especialmente en relación
en algunos tipos de provisión de cuidados en cirugía, ortopedia,
obstetricia, urgencias y cuidados intensivos. Estas actitudes dificultan
las relaciones habituales paciente-personal sanitario y exteriorizan la
falta de conocimiento de deberes y derechos, así como de la ética
profesional, por parte de algunos de estos profesionales sanitarios, olvidando
que el beneficio real objetivo se deriva de la us de la leucemia de células
T del adulto (HTLV-1) como el primer retrovirus humano (184).
En este sentido fue importante la descripción previa del cuadro
clínico de la enfermedad, realizada por Takastsuay y cols. en el
Sudeste del Japón con una distribución geografica que hacia
pensar que fuera debida a un agente transmisible. Desde otro punto de vista,
también fue fundamental el descubrimiento de la interleucina 2,
o factor de crecimiento de células T, que permitió mantener
estas células en cultivo, durante largo período de tiempo.
En 1982 se aisló otro virus muy
relacionado, pero diferente, el HTLV-II, a partir de un enfermo afectado
de leucemia de células peludas y que hoy todavía se puede
considerar como un virus huérfano, en el sentido de que no se ha
identificado con seguridad ninguna enfermedad asociada con su infección.
Sin embargo la infección por este virus parece estar ampliamente
diseminada en usuario de drogas por vía intravenosa.
En 1983 (185) y
1983 (186) se aislaron los virus denominados virus
asociados a la linfadenopatía (LAV) y virus linfotrópico
humano III (HTLV-III) hoy día conocido como virus de la Inmonodeficiencia
humana (VIH). Finalmente en 1986 se aisló el VIH-II (187).
En la línea de los HTLV, 1987,
se describió un nuevo virus el HTLV-V, asociado con un sub grupo
de linfomas cutáneos de células T. Desde 1985 se habían
descripto ciertos hallazgos análiticos en muestras de distintas
enfermedades que podrían estar asociadas con otros posible retrovirus
humanos. Tal es el caso de la esclerosis múltiple, la enfermedad
de Graves, síndrome de Sjögren y el lupus elitematoso sistémico.
Finalmente en noviembre de 1990 se describió un posible nuevo retrovirus
(188), partícula retroviral humana intracisternal
de tipo A, detectada en células linfoblastoides inoculadas con tejidos
salival homogeneizado de pacientes con síndrome de Sjögren.
Este hallazgo, de confirmarse, abriría una nueva vía de conocimiento
de extraordinaria importancia al constituir el primer retrovirus humano
relacionado etiológicamente con una enfermedad autoinmune, aún
cuando posteriormente, Humphrey ha descripto la ausencia de secuencia de
retrovirus en la enfermedad de Graves mediante la reacción en cadena
de la polimerasa (PCR) tanto en tejido de tiroides como en linfocitos de
estos pacientes. Recientemente, Lagalle y cols. (189)
han detectado secuencias de retrovirus de la familia de los "virus espumosos"
o "espuma retrovirus" en 19 de 29 pacientes con enfermedad de Graves.
Por otra parte, Gupta y cols. (190)
describe partículas intracisternales tipo A en una paciente y su
hija afectadas por una inmunodepresión profunda sin evidencia de
infección por VIH, proceso que se ha denominado linfocitopenia ideopática
de células CD4 y que se pensó que podría implicar
la existencia de un posible virus diferente.
Recientemente se ha comprobado que los
casos adscritos a esta nueva entidad son heterogéneos tanto clínica
como inmonologicamente y que solo los dos mencionados con anterioridad
se han relacionado con partículas virales (191).
II.2.1.-Biologia Molecular del VIH-1
El VIH –1 está formado por una
partícula esférica de 80 a 100 nm, con una estructura en
tres capas interna o nucleoide, que contiene RNA y la nucleoproteína
con las enzimas, una cápside icosaedríca y una envoltura
derivada de la celula huésped donde se insertan las glucoproteínas
en 72 proyecciones externas y antígenos de histocompatibilidad de
clases I y II derivadas de las células huésped.(Fig.6)
El genoma es un RNA de cadena única
constituído por dos hebras ident coproteínas de la envoltura
que a su vez incorporan azúcares derivados de la célula huésped.(Fig.
7)
Las características más
importante de virus es la riqueza de genes y proteíans reguladoras
que van a condicionar la complejidad de la interacción virus-célula
y de ahí la patogenia de la enfermedad. Así como otros retrovirus
poseen los genes estructurales gag, pol, y env, los VIH poseen ocho genes
reguladores, en contraste con los HTLV que solo poseen tres, a su vez más
complejos que los retrovirus anteriormente conocidos.
II.3.- Mecanismo de transmision
del VIH
| Actividad
de riesgo |
Prevalencia
de la infección |
Factores
asociados |
Prevención |
Comentarios |
| Transmisión
parenteral; 1 DROGADICCION POR VIA PARENTERAL
|
| 20-35
% de los casos de Sida en EEUU y Europa y 60 % en España e Italia |
1,3-70%
de EEUU y Europa (marcada variación geografica); 40 y 70 % en España |
Intercambio
de jeringas, n° de inyecciones/mes, tiempo de adicción, consumo
en lugares de alto riesgo (prisión), clase social baja, promiscuidad,
prostitución, relaciones sexuales con otros drogadictos (192) |
Limpieza,
esterilización equipos de inyección nuevos. Información
escolar sobre consumo de drogas (193) |
Mayor
eficacia de medidas relacionadas con el cambio de jeringa que con la modificación
de coductas sexuales (194) |
| 2
TRANSFUSION DE SANGRE Y HEMODERIVADOS
|
| Hemofílicos |
|
|
|
|
|
1 % casos de SIDA en EEUU,
3 % en Europa |
20-76
% en Ameríca y Europa |
Utilización
de factores de coagulación elaborados antes de la selección
sitemática para VIH. Grado de gravedad del trastorno de la coagulación
(195) |
Pasteurización
del concentrado de factor VIII, 60 ° C en 10 horas. Inactivación
del VIH por detergentes y rayos UV |
El
calentamiento del concentrado durante 72 horas inactiva el VIH, pero no
el virus de la Hepatitis C |
| Transfusión
|
|
|
|
|
| Sangre,
GR, plaquetas, leucocitos, plasma; 3 a 4 % de SIDA en EEUU y Europa. |
1/153.000
unidades de S anti VIH (-) está infectada el 60-95 % de los receptores
de sangre positiva adquiere la infección. Prevalencia de anti-HIV
en donantes voluntarios de S 0.29 %o (196-198) |
Riesgo
proporcional al número de transfusiones. Infección silente
en 10 a 23 % de los individuos de alto riesgo para VIH y de 5 meses a 3
años detectable solo por cultivo viral o reacción en cadena
de polimerasa |
Mejorar
procedimientos de selección de donantes, promover autexclusión,
usar donantes conocidos, transfundir pocas unidades y de pocos donantes. |
Alrededor
del 90 % de los casos puede no detectarse antes de la aparición
de anti-VIH |
| 3
TRANSPLANTE DE ORGANOS Y TEJIDOS
|
|
|
| Se
ha descrito infección despúes de trasplante reanl , hepático,
caríaco, pancreático y óseo (198,199) |
|
Evaluación
de todos los donantes y análisis de anticuerpos |
Promover
la autoexclusión |
(Continúa)
| Actividad
de riesgo |
Prevalencia
a la infección |
Factores
asociados |
Prevención |
Comentarios |
|
4 EXPOSICION PARENTERAL Y/O CUTANEO
MUCOSA ACCIDENTAL
|
|
|
|
|
| Personal
Sanitario |
|
|
|
| 5%
de los casos de SIDA en EEUU: 95 con actividades de riesgo para VIH, y
5 % con infección de origen no determinado |
Riesgo
de infección de 0.5 % luego de pinchazo accidental con aguja contaminada.
No hay riesgo por contacto personal ni por exposición de piel intacta
a líquidos orgánicos. Exposición accidental a S (parenteral
o cutánea en 6,7% de procedimientos quírúrgicos (200) |
Pofundidad
del pinchazo y volumen de S; número de pinchazos. Desconocimiento
de status de HIV y necesidad de intervención rápida; en urgencias
4 a 6% de las consultas son HIV positivas. |
Precauciones
universales para sangre y líquidos orgánicos. Prevención
especial de pinchazo con aguja contaminada. No manipular luego de su uso,
contenedore desechables, precaución especial en urgencia y áreas
quirúgicas (201) |
Casos
aislados de seroconversión despues de contactos repetidos con mucosas
e inoculación a través de piel no intacta |
| Contacto
familiares y laborales-ambientales |
No
hay riesgo de contagio por contacto laboral o familiarno sexual aún
después de una relación estrecha. No se han demostrado vías
de infección alternativas como insectos o contacto casual con fomites,
y una revisión de los casos anecdoticos publicados sugiere que las
vías de infección tradicionales no han podido ser excluídas.(202) |
Se
han descrito casos aislados de infección horizontal entre hermanos
pequeños con contacto familiar estrecho y con probable exposición
parenteral |
|
|
| Transmisión
Sexual |
|
|
|
|
| RELACIONES
HOMOSEXUALES |
|
|
|
|
| 40
–60% casos de SIDA en EEUU y Europa |
10-70
% con mayor incidecia en áreas con elevada prevalencia del SIDA.
Riesgo calculado para una solo exposición genital 0.02-0.05% |
N°
de contactos, contactos con desconocidos. La transmisión oro-genital
y oro-oral es poco frecuete, pero es posible. (203,204) |
Prácticas
sexuales seguras o probablemente seguras. Evitar promiscuidad. Utilizar
preservativos de látex |
Algunos
individuos son diseminadores eficaces de la infección a sus contactos
sexuales. |
| RELACIONES
HETEROSEXUALES |
|
|
|
|
| 6-10
% de los casos de SIDA en EEUU y Europa. Factor de infección predominante
en Africa (205) y mayoría de la infecciones sexuales en el mundo(206) |
Parejas
habituales de: Usuarios de drogas parenterales 10-50%, bisexuales
22-50 %. Otros grupos: Prostitutas 0-28% en Europa y EEUU, hasta el 80
% en zonas de Africa y Asia.Pacientes de consulta de ETS: 2-5 % |
Presencia
de ETS. Relaciones anales y probablemente durante la menstruación.
No aclarado contacto oro-genitales.Mayor riesgo uso ACO y en ausencia de
circuncisión.(207,208) infectividad en cada contacto de hombre a
mujer £
0.2 %, de mujer a hombre 0.1% |
Prevención
relaciones sexuales probablemente seguras. La transmisión a través
de la saliva parece ser irrelevante auqnue posible. Las campañas
de educación de uso de preservativos son útiles, pero existe
un 25-40 % de la población refractaria.(209,210) |
La
intervención personal y la repetición de mensajes relevantes
son más eficaces que la información proporcionada por los
medios de comunicación. La eficacia de transmisión de VIH
después de un contacto sexual es menor que la gonorrea, sífilis
hepB |
| Transmisión
Vertical |
|
|
|
|
| HIJO
DE MADRE INFECTADA |
|
|
|
|
| 1,2
% de los casos en EEUU lo que representa el 80 % de los niños menores
de 13 años con SIDA.
Infección intrauterina
Infección intraparto
Infección durante
la lactancia |
Seroprevalencia
global en recién nacidos: 0.03 a 0.69 % en EEUU. El riesgo de transmisión
de infección al feto es de 14-39% (211). |
Status
Socioeconómico bajo. Drogadicción, la mayor parte de estas
infecciones se produce en el útero duante el parto por exposición
a sangre o liquidos maternos infectados. La leche materna en lactancia
puede ser via de infección perinatal en 14 % adicional de los casos
(212) |
Detección
precoz en embarzadas de riesgo, consejo adecuado, prevención de
la drogadicción y transmisión heterosexual del VIH.
El tratamiento con Zidovudina,
reduce el riesgo de transmisión vertical en 2/3 de las mujeres infectadas
(213) |
En
Europa el 54 % de los casos la madre es usuario de drogas parenterales
y 26 % es un contacto uterosexual + (que es usuario de droga en 74 % de
los casos). |
II.4.- HIV y SIDA en el
Uruguay
En materia de tratamiento Uruguay ocupa
un lugar de privilegio entre los países latinoamericanos, y para
alcanzar este logro, Salud Pública esta volcando sus mayores y mejores
esfuerzos (389).
El costo promedio mensual, sólo
de medicación antirretroviral, es de mil dólares por paciente,
y el tratamiento permite evitar que progrese el deterioro del sistema inmunológico,
retrasa la aparición del SIDA y prolonga la vida de las personas
afectadas, además de permitirles una mejor calidad de vida.
Asimismo, las campañas educativas
est ándando excelentes resultados, ya que el 90 % de la población
está informada sobre la forma de contagio, al tiempo que se incrementó
notoriamente la venta de profilácticos, que aumentó de cuatro
millones y medio de 1995 a 12 millones en 1997.
Carateristicas de la infeccion
VIH en Uruguay:
En la Infección VIH predomina
la transmisión sexual (66.3 %), sobre la sanguínea (23.5
%), seguida por la transmisión perinatal (1.1 %). Resta agregar
un 9.1 % de los casos de transmisión no precisada, por no haberse
aún concluido la investigación epidemiológica de dichos
casos (Fig.4)
Dentro de la transmisión sexual,
predomina entre los heterosexuales (57.0%), si entre ellos se incluye el
5,8% correspondiente a la prostitución feminina. Le siguen los homosexuales
(24.8%) y luego los bisexuales (18.2%). El compromiso conjunto de homo/bisexuales
llega sólo al 43.0% de los infectados por vía sexual.
Dentro de la transmisión sanguínea,
predomina netamente entre ususarios de drogas inyectables (97.8 s jóvenes
que el SIDA enfermedad. En la casuística las edades extremas se
sitúan entre los 0 y 81 años de edad.
Al 31 de setiembre, el total acumulado
de VIH positivo alcanza a 2.762 en todo Uruguay. El total de seropositivos
(VIH más SIDA) llegan a 3.923 en el país.
En los diez primeros meses de 1998 se
notificaron 295 nuevos casos VIH positivos al Programa Nacional.
Los últimos estudios centinelas
del VIH mostraron una disminución del crecimiento de la infección
VIH entre la población laboral del país, que pasó
de una Prevalentcia de 0.20 % en 1995 a una Prevalencia de 0.24 % en 1996
y a una Prevalencia de 0.26% en 1997.
Características del SIDA
en el Uruguay:
Existe un claro predominio de la transmisión
sexual (68%) sobre la transmisión sanguínea (27.9%), seguida
luego por la trnsmisión perinatal (4.1 %). Dentro de la transmisión
sexual predomina entre los heterosexuales (38.9%), si entre ellos se incluye
la prostituión femenina (4.3 %), seguido por los homosexulaes (36.2
%). Por último se sitúan los bisexulaes (24.9%). El compromiso
conjunto de homo/bisexuales llega al 61.1% de los casos de SIDA por transmisión
sexual.
Dentro de la transmisión sanguínea,
predomina ampliamente entre usuarios de drogas inyectables (94.1%), afectando
luego a transfundidos (4.1%) y a hemofílicos (1.8%).
Respecto al sexo, el 80% son hombres
y el 20 % son mujeres. Se observa un lento pero constante aumento de los
porcentajes femeninos en los totales acumulados. Invirtiendo la situación
de los primeros años de la epidemia, los casos de SIDA autóctonos
(60.6%), superan definitivamente a los casos importados (39.4%).
En Montevideo (capital) se registra el
78.3 % de los casos de SIDA, aunque todos los departamentos de la República
tienen casos notificados. Le siguen por orden de frecuencia los departamentos
de Canelones, Maldonado y Rivera, con la mayor cantidad de casos.
El compromiso etario predomina entre
20 y 49 años de edad, con un pico de máxima incidencia entre
los 25 y 34 años. Afecta fundamentalmente a jóvenes, en edad
sexual y laboralmente activas, con todos los perjuicios que esto acarrea.
Desde 1983 a la fecha se notificaron
al Programa Nacional un total de 1.161 casos de SIDA acumulados, de los
cuales ya fallecieron 628 pacientes (54.1%) en el mismo lapso. En los primeros
diez meses de 1998 se notificaron al programa 148 casos nuevos de SIDA
y 76 fallecimientos por la enfermedad.(389)
Fig.4 Características
de la infección VIH en el Uruguay
Fig. 5 Transmisión
Sanguínea de VIH en Uruguay
II.5.- Casos de Infección
por VIH en personal sanitario con exposición accidental
La información se ha recogido
sobre la base de publicaciones científicas y/o por comunicación
a la Acción Concertada de las Comunidades Europeas (CE) sobre Exposición
Accidental a VIH-1 y a otros Retrovirus, proyecto coordinado desde el Centro
Nacional de Biología Celular y Retrovirus (Instituto de Salud Carlos
III, Majadahonda, Madrid), que se lleva a cabo en los Estados Miembros
de la CE y piases COST (Austria, Suiza, Finlandia, Noruega, y Suecia) que
como parte del Programa de Investigación Biomedica y en Salud CE
que como parte del Programa de Investigación Biomedica y en Salud
CE.
Hasta el momento actual, hay constancia
de unos 55 casos documentadas de infección ocupacional, que se resumen
en la Tabla 4, desglosando los datos según tipo de exposición,
profesión, sexo, profilaxis, y enfermedad aguda. De estos 55 casos,
en 49(89%), el tipo de exposición fue percutanea; la mayoría
de estos casos ocurren en personal de enfermería que se pincha con
agujas. En 5 casos (9%) la exposición fue mucocutanea, es decir,
debido a exposición a piel no intacta o a membranas mucosas, y hay
un caso (2%) de exposición percutanea y mucocutanea a la vez. La
mayor parte de las seroconversiones documentadas se informan en de Estados
Unidos (32), seguido por Francia (9), España (3), Sudáfrica
(3), Alemania (2), Italia (2), Bélgica (2), Reino Unido (1), y Australia
(1). Desglosando por profesionales, se aprecia un claro predominio de personal
de enfermería, que representa un 58% de todos los casos, seguido
por técnicos de laboratorio clínico, que representan un 20%.
Aunque hay muchos casos por los que no se dispone de la información
correspondiente, donde si se tiene, se ve que la gran mayoría de
las seroconversiones ha ocurrido en mujeres, además, se observa
que los casos de seroconversion suelen ir acompañados de una enfermedad
aguda. Hay 6 casos de personas que seroconvirtieron a pesar de haber recibido
profilaxis con Zidovudina (ZDV, anteriormente conocida bajo el acronimo:
AZT), aunque hay que señalar que 2 de ellas no completaron el tratamiento.
Aparte de los casos documentados descritos
anteriormente, hay un numero mayor mas de cien en la actualidad- de casos
que se sospechan sean debidos a la exposición accidental, pero que
no reúnen todos los requisitos para ser considerados, como casos
confirmados, bien porque ocurrieron antes de existir las pruebas para detectar
la presencia de anticuerpos contra el VIH, o bien porque falta documentación
de la exposición o una prueba para demostrar que la persona era
negativa en el momento de la exposición. Estos casos provienen en
su mayoría de Estados Unidos (69), seguido por Francia (21), Reino
Unido (4), Países Bajos (2), Alemania (2), Bélgica (1), Dinamarca
(1), México (1), Canadá (1), y Sudáfrica (1). El 25%
de estos casos han ocurrido en personal de enfermería, el 16% en
técnicos de laboratorio (la gran mayoría de Estados Unidos),
el 22% en médicos (la tercera parte de ellos cirujanos), el 8% en
personal de odontología, y el resto en otras categorías.
Además, se han documentado por
lo menos 3 casos de infección por el virus de la inmunodeficiencia
de simio (VIS, acronimo de la denominacion en ingles ¨ SIV en laboratorios
de investigación. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de
los Estados Unidos de América (EE.UU), han realizado un estudio
anónimo de seroprevalencia a VIS en trabajadores de laboratorio
y cuidadores de animales involucrados en la investigación de este
ultimo retrovirus, encontrando 3 seropositivos VIS de 472 muestras analizadas
(0,6%). Es posible que las 3 personas así identificadas incluyan
uno o ambos casos
Tabla 4. - Datos resumidos
de los casos documentados de seroconversión ocupacional en personal
sanitario.
| |
Europa
N= 19 (35%) |
EE.UU.
N= 32 (58%) |
Otros
países
N= 4 (7%) |
Total
N= 55 (100
%) |
| TIPOS
DE EXPOSICION
Percutánea
Monocutánea
Percutánea |
18
1
-
|
27
4
1
|
4
-
-
|
49 (89.1 %)
5 (9.1 %)
1 (1.8 %)
|
| PROFESION
Personal de Enfermería
Médico no cirujano
Ayudante de quirófano
Técnico de lab. Clínico
Técnico de lab. No Clin.
Auxiliar de Salud
Personal de Limpieza
Terapeuta respiratorio
No consta |
18
-
-
-
-
-
-
-
1
|
12
4
1
11
1
1
1
1
-
|
2
1
-
-
-
-
-
-
1
|
32 (58.2 %)
5 (9.1 %)
1 (1.8 %)
11 (20 %)
1 (1.8 %)
1 (1.8 %)
1 (1.8 %)
1 (1.8 %)
2 (3.6 %)
|
| SEXO
Femenino
Masculino
Noconsta |
10
2
7
|
7
1
24
|
2
-
2
|
19 (34.5 %)
3 (5.5 %)
33 (60 %)
|
| PROFILAXIS
(Zidovudina)
Sí
No
No consta |
3
11
5
|
-
-
32
|
3
1
-
|
6 (10.9 %)
12 (21.8 %)
37 (67.3 %)
|
| ENFERMEDAD
AGUDA
Sí
No
No consta |
11
3
5
|
7
2
23
|
3
1
-
|
21 (38.2 %)
6 (10.9 %)
28 (50.9 %)
|
Fuente: Compilación realizada
por la Acción Concertada CE sobre exposición accidental a
VIH-1 y a otros retrovirus al 31.03.1993.-
II.6.- Riesgo de infeccion
Entre los factores que van a condicionar
el riesgo de infección por exposición accidental a VIH se
encuentran: la frecuencia relativa de accidentes por contacto con líquidos
potencialmente contaminantes (principalmente sangre) en distintos grupos
profesionales la prevalencia de la infección en un área geográfica
determinada, la frecuentación a los centros sanitarios por parte
de esta población y la incidencia de la infección por este
retrovirus, al condicionar la mayor o menor existencia de personas infectadas
en le período denominado de "infección primaria". En este
sentido, tiene particular importancia el volumen de sangre transferida
durante el accidente a la persona que ha sufrido al exposición accidental
y su diferente infecciosidad en distintos momentos de la evolución
de la infección y de la enfermedad en el paciente (caso frecuente).
El riesgo medio asociado a un pinchazo
percutáneo o exposición similar con sangre conteniendo VIH
se estima aproximadamente en 0.31 %. Para tal valoración hay que
considerar los estudios prospectivos (tabla 3) realizados en personal
sanitario con exposición accidental al VIH y que, hasta el momento
actual, se han descrito. Así, en 14 estudios prospectivos con un
total de 2.008 exposiciones accidentales, se han detectado 6 seroconversiones
(31).
II.6.1.- Riesgo de accidentes de una
exposicion a VIH
Con objeto de evaluar el riego relativo
de los accidentes según profesión, se han realizado numerosos
estudios. En uno, llevado a cabo en el Hospital for Sick Children, de Londres,
durante un año se obtuvieron los siguientes resultados: de los 64
incidentes de pinchazo registrados, el 45 % ocurrió en el personal
de servicio de hostelería, 6 % en el personal médico y 3
% en los servicios centrales de esterilización.
En otro estudio de pinchazos realizado
en un hospital universitario de EEUU se comprobó que, de forma similar
el personal médico estuvo afectado por el 3 % de todos los incidentes
registrados, mientras que al personal de enfermería le correspondía
el 64 %.
En los hospitales de EEUU se llevan a
cabo anualmente 27 millones de operaciones aproximadamente. Se han publicado
los resultados de un estudio sobre los contactos con sangre en los procedimientos
quirúrgicos, llevado a cabo desde agosto de 1988 a febrero de 1989,
en el Grady Memorial Hospital de Atlanta, y en el que en todo momento existían,
al menos, 50 pacientes hospitalizados con SIDA o con complicaciones de
la infección por VIH. En este estudio se identificó que el
índice más lato de contacto con sangre por cada 100 personas/procedimiento
fue el obtenido en cirujanos (18 %) y los factores de riesgo para estos
contactos con sangre fueron: realizar una intervención e urgencia
de traumatología, quemados u ortopédica, pérdida de
sangre del paciente de más de 250ml. o estar en el quirófano
más de una hora. Por otra parte se identificó que el 74 %
de los contactos habidos por los cirujanos eran potencialmente previsibles
mediante barreras de precaución.
II.6.2.- Contacto con desperdicios
sanitarios
Según publican los CDC, como consecuencia
de la Ley de Seguimiento de los Desperdicios Médicos de 1988, la
Agencia para las Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades
(ATSDR) recogió información, en EEUU, a través de
Sindicatos, grupos industriales, académicos, gubernamentales, etc.,
centrada fundamentalmente en estimar las personas que pueden infectarse
como consecuencia de accidentes con objetos punzantes o cortantes, que
puedan estar entre los desperdicios o basuras, estimando la probabilidad
de infección por virus de la hepatitis B (VHB, acrónimo de
la denominación en inglés HBV) y por VIH. Esta información
fue elevada al Congreso de EEUU como un documento titulado "Las implicaciones
para la Salud Pública e los Desperdicios Médicos".
De acuerdo con las estimaciones realizadas
en el mismo, de los 33.173 casos de SIDA declaraciones en EEUU en 1989,
un máximo de entre menos de 1 y 4 por año (0.003 %-0.01 %)
se habrían producido como consecuencia del contacto con desperdicios
sanitarios, según se recoge en la Tabla 5.
La basura sanitaria supone el 0.3 % de
los 158 millones de toneladas de desperdicios producidos anualmente por
los municipios e EEUU. En 1989, 44 estados disponían ya de una legislación
al respecto, aunque existen diferencias en cuanto a la definición
del término "basura sanitaria" de unos a otros.
II.6.3.- Tipo de dispositivo usado
y mecanismo del accidente
Jagger y col han publicado un estudio
sobre el tipo de instrumento y las circunstancias que provocaron 326 accidentes,
a lo largo de diez meses, en los empleados de un hospital general que había
declarado la ocurrencia de accidentes por pinchazos. La maniobra más
asociada con accidentes es el reenfundar la aguja, suponiendo un tercio
de todos estos accidentes, y que las agujas y jeringas desechables estuvieron
implicadas en el 35 % de los casos, los catéteres intravenosos (IV)
y otros dispositivos con agujas en el 26 % y las agujas con jeringas prellenadas
en el 12 %, los juegos de mariposa para uso IV en el 7 %, agujas de flebotomía
en el 5 %, estiletes para catéteres IV el 2 % y otros dispositivos
en el 13 %. Sin embargo, cuando las cifras se refirieron al número
de dispositivos empleados sé vió que las agujas y jeringas
suponen la tasa más baja de pinchazos con relación al número
usado de ellas (6.9 pinchazos por 100.000 dispositivos de agujas y jeringas
adquiridos) y, por el contrario, dispositivos que requieren montaje mostraron
tasas de implicación en accidentes 5.3 veces mayores que las de
las agujas y jeringas desechables.
Tabla 5. - Estimacion
anual de accidentes (pinchazos/cortes) por material sanitario en basuras
y posibles infecciones y casos de hepatitis B (HB) Y VIH
en EEUU EN 1990
| Ocupación
(tipo de empleo) |
Accidentes
|
Infecciones
por VHB
|
Casos
de HB
|
Infecciones
Asintomáticas
Por VIH
|
Casos
Sintomáticos
por VIH
|
| Extrahospitalarios |
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| Médicos |
500-1.700
|
1-3
|
<1-2
|
<1
|
<1
|
| Personal de enfermería |
17.800-32.500
|
36-35
|
18-33
|
<1
|
<1
|
| Auxiliares |
10.200-15.400
|
20-31
|
10-15
|
<1
|
<1
|
| Personal de urgencias |
12.000
|
24
|
12
|
<1
|
<1
|
| Dentistas |
100-300
|
<1
|
<1
|
<1
|
<1
|
| Ayudantes de
dentistas |
2.600-7.300
|
5-8
|
3-4
|
<1
|
<1
|
| Personal para
recogida desechos |
500-7.300
|
1-15
|
<1-7
|
<1
|
<1
|
| |
|
|
|
|
|
| Hospitalarios |
|
|
|
|
|
| Médicos/Dentistas/MIR |
100-400
|
<1
|
<1
|
<1
|
<1
|
| Personal de enfermería |
9.800-17.900
|
20-36
|
<1
|
<1-1
|
<1<1
|
| Auxiliares |
2.800-4.300
|
6-9
|
3-4
|
<1
|
<1
|
| Laboratorio |
800-7.500
|
2-15
|
1-8
|
<1
|
<1
|
| Personal de lavandería |
11.700-45.300
|
23-91
|
12-45
|
<1-3
|
<1-3
|
| Ingenieros |
12.000
|
24
|
12
|
<1
|
<1
|
MIR Médicos Internos y Residentes
II.6.4.- Exposicion accidental a VIH
en personal sanitario en España
Desde 1989 se vienen realizando en España
una recopilación de datos sobre los accidentes sufridos por personal
sanitario encargado de atender a pacientes infectados con el VIH.
Para informar estos accidentes se propuso
el uso del protocolo de la Acción Concertada CE sobre Exposición
Accidental a VIH-1 y otros Retrovirus en el cual se tenían en cuenta
los datos personales y ocupacionales de la persona accidentada, los métodos
de prevención y protección que se utilizan, el estado clínico
de la persona infectada (caso fuente), el tratamiento seguido después
de la exposición accidental y los resultados obtenidos en los estudios
de seguimiento llevados a cabo.
En este estudio vienen participando 34
hospitales pertenecientes a 15 comunidades autónomas (CCAA), que,
hasta el 31 de marzo de 1993, han notificado un total de 205 accidentes,
53 de ellos durante el primer año, 86 en 1990, 31 en 1991, y 27
en 1992, y hasta el 31 de marzo de 1993. Se ha realizado un seguimiento
hasta los 12meses para 101 personas, y no ha habido ninguna seroconversion
entre ellas.
En casi la tercera parte de los accidentes,
el personal sanitario no conocía el carácter de enfermo infectado
por VIH del caso fuente.
Atendiendo a la actividad laboral de
los accidentados se ve que en 129 casos (63%), fueron sufridos por personal
de enfermería, 43 por cirujanos médicos (21%), 27 por auxiliadores
de enfermería (13%) y que el resto se repartió entre otros
grupos (camilleros, celadores, etc.)
El análisis según tipo
de accidente demuestra que 108 resultaron de un pinchazo con guía
u otro objeto la mayor parte de ellos en personal de enfermería
al aplicar tratamiento, buscando vía sanguínea o haciendo
extracciones de sangre. Llama la atención el número de veces
que se han producido al tratar de enfundar la aguja en el protector plástico.
Es importante asimismo, el número de accidentes sufridos por los
cirujanos al dar puntos de sutura. En el grupo de "otra exposición
percutánea" (cortes) se han registrado 25 casos, todos ellos sufridos
por cirujanos médicos o personal de enfermería.
Once personas (6%) han sufrido exposiciones
a membranas mucosas y 53 (27%) exposición a piel no intacta. Hay
que señalar que este último dato está influenciado
en gran parte por el caso de un hospital en que 34 personas informaron
tener contacto de piel no intacta con el mismo paciente.
II.6.5.- Volumen de sangre transferida
Mast y Gerberding han diseñado
un modelo experimental de pinchazo in vitro para el estudio del volumen
de sangre transferida y han estudiado los factores que condicionada la
transferencia de distintos inóculos de sangre entre le paciente
y el personal sanitario que entre le paciente y el personal sanitario que
sufre el accidente: tipo de aguja, diámetro, profundidad de penetración
de la aguja y uso o no de guantes. Los volúmenes de sangre transferida
durante el pinchazo son proporcionales al tamaño de la aguja y a
la profundidad de penetración de la misma, reduciéndose al
menos en un 50 % por los usos de guantes.
No obstante, los volúmenes de
sangre transferida se mantiene simple dentro de un orden de magnitud, independientemente
del tipo de aguja, pudiéndose observar que, en general, oscilan
entre 1 y 5 microlitros.
Gaughwin y col han estudiado e mismo
fenómeno en los casos de usuarios de drogas inyectables (UDIs),
observando que al reutilizar entre ellos las agujas y jeringas el volumen
de sangre transferida es, generalmente, más grande (del orden de
los 30 a 40 microlitros) y que puede ser considerablemente mayor si las
jeringas utilizadas son de 2 ml que si se usan jeringas de 1 m. En estos
casos es importante considerar el riesgo relativo de infección según
el orden en que las personas reutilizan las agujas y jeringas contaminadas,
correspondiendo para una guía y jeringa determinadas a la primera
persona que la reutiliza un mayor riesgo que a las sucesivas.
El mayor volumen de sangre transferida
en el caso de los UDIs que reutilizan agujas y jeringas así como
la mayor repetibilidad y un fenómeno de estimulo continuado, explicaría
la gran transmisibilidad de este retrovirus entre estas personas, en comparación
con las bajas tasas de infección post exposición accidental
que se encuentran tras los accidentes en personal sanitario. En las agujas
y jeringas recogidas de las "galerías para chute" (denominación
en ingles: shooting galleries) Chitwood y col encuentran que, con gran
frecuencia, están contaminadas con sangre apreciable a simple vista,
siendo en ellas cuatro o cinco veces más probable poder encontrar
seropositividad a VIH mediante la realización de la prueba de determinación
de anticuerpos en sangre. Estos datos apuntarían hacia la precaución
razonable que puede suponer la utilización de agujas más
pequeñas cuando sean usadas por UDIs, o en la provisión de
cuidados de salud siempre que ello sea posible.
II.6.6.- Infecciosidad de la sangre
según la evolución patogénica del caso fuente
Gerberding, en 1990, describió
resultados muy similares en que los títulos de virus en sangre pueden
variar desde 20 dosis infecciosas en cultivos celulares(TCID50) por millón
de células mononucleares, en la sangre periférica en los
casos de seropositivos a VIH asintomáticos, a 2.700 TCID en aquellos
casos predeterminables, por lo que el riesgo de ser infectado por un pinchazo
puede ser muy variable en dependencia de este factor.
Ho, en 1989, describe resultados en células
mononucleares de sangre periférica, que muestran una dosis infecciosa
por millón de células de, aproximadamente, 5.000 en casos
de complejo relacionado con el SIDA (CRS), y, derivando del análisis
de 4 pacientes independientes unos de otros, indica que estos títulos
serían muy estables a lo largo de varias (hasta 20 semanas.). El
nivel de virus en plasma aumenta desde, aproximadamente, una dosis infecciosa
por 30 microlitros de sangre en los pacientes asintomáticos, a 3
dosis infecciosas por 1 microlitros en pacientes con síntomas.
La concentración de virus en plasma
es, aproximadamente, 10 veces menor que por millón de células
mononucleares (del orden de unas 500 TCIK 50/ml).
La baja frecuencia de infección
en términos reales (del orden de 0.3% sobre casos documentados de
pinchazo) podría indicar que solo se producirá infección
en aquellos casos en que se transfiera un volumen de sangre suficientemente
grande. Aquellos en que el volumen transferido no llegue a poseer una unidad
infecciosa de virus no produciría, por tanto, infección.
En relación con los problemas
de los accidentes por pinchazo en le personal sanitario debemos considerar
que la sangre transferida como promedio, será del orden e 1 microlitro
y, por tanto, de acuerdo con el trabajo antes citado, la cantidad de virus
será de, aproximadamente, 0.006 TCID, si proviene de una persona
con SIDA o CRS.
Daar y col y Clark y col han demostrado
la existencia de títulos altos de virus en la infección primaria,
confirmando la presencia de una viremia importante a la vez que la antigenemia
p 24, previamente conocida, representando este momento una etapa inicial
de infecciosidad alta, la cual se reduce desapareciendo prácticamente
a las pocas semanas.
No obstante, deben realizarse estudios
que establezcan las dosis infecciosas reales en plasma, células
mononucleares, suero secreciones de órganos sexuales y otros materiales
biológicos potencialmente infecciosos.
Se están realizando ciertos estudios
en autopsias, ya que constituye otro punto controvertido el tiempo de supervivencia
desde Retrovirus en diferentes tejidos y, por tanto, discutible el riesgo
e infección asociable.
II.6.7.- Supervivencia del VIH en
el laboratorio
En la propuesta de recomendaciones sobre
protección de personal de laboratorio frente a enfermedades infecciosas
transmitidas por sangre, fluidos corporales y tejidos, preparada por el
"Comité Nacional para los Patrones de Laboratorio Clínico"
en 1989. Se recoge que muestras con alta concentración de virus
(10 7 TCID 50/ml) dejadas secar a temperatura ambiente (23°C-27°C)
pierden un 90% del título cada 9 horas, pudiendo detectarse el virus
durante 1 a 3 días tras el estudio. Así pues, el secado produce
una reducción considerable del virus infecciosos en el título
de VIH (de 1-2 logaritmos en varias horas).
El virus extracelular en medio de cultivo
se puede detectar a temperatura ambiente hasta 15 días después,
cuando se parte de concentraciones altas. Si la misma muestra se conserva
37° C se puede detectar durante 11 días. En cambio, en cultivos
celulares, el virus aislado de la célula puede detectarse únicamente
durante 24 horas, y, por otra parte, es estable durante largo tiempo en
congelación o liofilizado, y bastante a 4°C. En el caso de sangre
y tejidos, su supervivencia sería similar a la observada en cultivos
celulares, lo que, unido a las bajas concentraciones en que se encuentra
el virus en estos ambientes (10°-10 TCID 50 ml), hace el riesgo de
contagio muy bajo, no habiéndose hecho necesario cambiar las recomendaciones
generales de limpieza desinfección o esterilización.
Así en el laboratorio, el material
contaminado con sangre o líquidos orgánicos potencialmente
infecciosos debe limpiarse con un detergente, seguido de desinfección
o esterilización (dependiendo del instrumente que se trate).
En la tabla 8 se exponen los datos sobre
la estabilidad del VIH frente a distintos desinfectantes químicos
bajo condiciones clínicas y en las del laboratorio.
II.6.8.- Supervivencia del VIH en
el ambiente
Se ha comprobado que en un concentrado
e 10 millones de partículas infecciosas de VIH/mm3 después
de secarse es posible etectar supervivencia viral mediante técnicas
de cultivo hístico entre 1 y 3 días después (29).
Esta concentración es, al menos, 100.000 veces mayor que la que
típicamente se encuentra en la sangre o sueros de pacientes infectados
por VIH. Estudios llevados a cabo por los CDC muetran que la desecación
causa una rápida inactivación del VIH (en varias horas).
En cultivos celulares líquidos, han podido detectarse partículas
de VIH extracelulares durante 15 días a temperatura ambiente, a
11-37 °C, y durante 1 día cuando las partículas eran
intracelulares. Estas consideraciones sobre la supervivencia ambiental
del VIH no permiten efectuar ningún cambio en las estrategias sistemáticas
de esterilización y desinfección para el VIH.
II.6.9.- Esterilización, desinfección
y descontaminación
El VIH se inactiva rapidamente al entrar
en contacto con los desinfectantes normalmente utilizados incluso a concentraciones
mucho menores a las habituales (30-34).
- Instrumentos Médicos
Los instrumentos médicos que penetran
en tejidos estériles, en el torrente vascular o por los que fluye
sangre deben ser esterilizados antes de ser utilizados de nuevo. Los que
estén en contacto con mucosas deben estrilizarse o ser sometidos
a un proceso de desinfección de alto nivel.. Antes de iniciar la
esterilización o desinfección, los instrumentos deben limpiarse
para posteriormente aplicar el germicida siguiendo las instrucciones del
fabricante para obtener su máximo rendimiento. Los líquidos
utilizados en los embalsamamientos tienen una efectividad para inactivar
el VIH similar a los germicidas. Una solución d hipoclorito sódico
(lejía casera) preparada diariamente es un método grmicida
eficaz y barato. En función de la cantidad de material orgánico
en al superficie que se ha de limpiar y desinfectar se puede utilizar una
solución de 500 ppm (dilución de 1:100 de lejía casera)
de hipoclorito sódico o de 5.000 ppm (dilución de 1:10).
Los germicidas químicos comerciales pueden ser más útiles
para ciertos instrumentos médicos que puedan deteriorarse ante la
exposición repetida al hipoclorito sódico.
- Limpieza de habitaciones
Los elementos ambientales, como paredes,
suelos y otras superficies no están relacionados con la transmisión
de infecciones a pacientes o personal sanitario. Por tanto, no son necesarias
medidas extraordinarias de desinfección o esterilización
para estos elementos. La nebulización de desinfectantes es un método
de descontaminación del aire y superficies inútil y por ello
no recomendable.
- Limpieza y descontaminación
de manchas de sangre o de otros líquidos biológicos
En las áreas de atención
a pacientes, las manchas macroscopicas se limpian de forma rutinaria y
después se aplica un germicida químico en concentraciones
tuberculicida. En las áreas de laboratorio, donde la concentración
viral puede ser muy superior, se rocearán las manchas con un líquido
germicida antes de proceder a su limpieza, como en el caso anterior. En
ambas ocasiones se deben utilizar guantes tanto para la limpieza como para
la descontaminación.
- Limpieza de la ropa
Si bien las sábanas sucias pueden
ser receptáculo de gran número de microorganismos patógenos
el riesgo de transmisión e VIH es insignificante. Más que
normas rígidas de actuación, se recomienda aplicar las medidas
higiénicas habituales al respecto.
- Lavado de manos
Después que las manos u otra superficie
corporal toque accidentalmente sangre u otro líquido corporal deben
lavarse con agua templada y jabón. Lo mismo ocurre al sacarse unos
guantes aunque parezcan intactos.
- Residuos sanitarios
No hay evidencia epidemiólogicia
que sugiera que los residuos sanitarios puedan ser más infecciosos
que los de las viviendas. Es más, no existe evidencia epidemiólogica
de que hayan podido causar enfermedades a la población como resultado
de un proceso erróneo de su tratamiento. La actitud más práctica
es la de identificar como residuos infecciosos todos los residuos sanitarios
para los que paree prudente adoptar precauciones especiales, como son lso
procedentes del laboratorio de microcirugía, de anatomía
patológica y muestras de sangre o productos sanguíneos. Si
bien cualquier elemento que haya tenido contacto con sangre, exudados o
secreciones podría ser infectivo normalmente no se considera práctico
ni necesario tratar todos estos residuos como infecciosos. Los residuos
infecciosos deberán ser sometidos o inicinerados a un proceso de
autoclave antes de ser enterrados en un espeacio especial para ello. La
Tabla 6 recoge los métodos de desinfección
para VIH que deben utilizarse según el material utilizado.
Tabla 6- Métodos de
desinfección para el VIH según el equipo utilizado
| Tipo |
Método |
Utilidad |
| Esterilización |
Autoclave, óxido
de etileno, calor seco, etc. |
Instrumentos
que penetran en la piel o están en contacto con zonas esériles
(p.ej. agujas, pinza quirúrgicas, etc) |
| Desinfección
de alto nivel |
Calor caliente
(por ej. Pasteurización) Esterilizantes químicos (p.ej formol) |
Materiales en
contacto con mucosas (p. Ej. Laringoscopio) |
| Desinfección
de medio nivel |
Germicidas químicos
(desinfectantes hospitalarios con actividad tuberculostática) (p.ej.
lejía a concetración 1:100 de la casera) |
Material en contacto
con la piel (p.ej. fonendoscopio contaminado con sangre u otros líquidos
corporales) |
| Desinfección
de bajo nivel |
Germicidas químcios
(no precisan actividad tuberculicida), desinfectantes hospitalarios (por
ej. Alcohol etílico al 70 % y clorhexidina) |
Excelentes para
la limpieza rutirnaria del rsto de material en ausencia de contacto co
sangre u otros líquidos corporales |
| Desinfección
ambiental |
Jabones y desinfectantes
habituales |
Excelentes para
la limpieza general: sillas, suelo, etc. |
II.6.10- Efecto del tratamiento con
zidovudina (ZDV)
La acción del tratamiento con
ZDV, anteriormente denominada Azido Timidina (AZT), sobre los niveles de
virus circulantes conlleva una reducción considerable de la concentración
del Retrovirus y, por tanto, el riesgo e transmisión. La reducción
que va de un título medio de 1700 TCID 50/ml en personas infectadas
por VBIH a 100 TCID 50 /ml en pacientes tratados, representa un 94 % de
reducción en cuanto a virus libres.
La ZDV se proporciona en España,
como en la mayor parte de los países de Europa Occidental, por el
Sistema Nacional de Salud a todos los pacientes con SIDA, con CRS, con
síntomas tempranos, y asintomáticos con menos de 200 o aquellos
con menos de 500 y más de 200 linfocitos T4/mm3 y marcadores de
pronóstico que indiquen evolución rápida negativa,
según la recomendación del Comité de especialidades
Farmacéuticas Patentadas (CPMP) de la CE de junio de 1990. Ello
significa que , en estos países las mayor parte de los pacientes,
si no todos , están recibiendo tratamiento, salvo aquellos casos
con intolerancia al fármaco en los cuales ya se esta proporcionando
alternativamente otro fármaco con acción frente a este retrovirus,
la Didanosina (didesoxinosina, acronimo:ddI).
Esto supone una enorme reducción
en el riego de transmisión de la infección por accidentes,
ya que, si bien e la mayoría de los casos no tratados el riesgo
estaba en el borde de la detectabilidad, al reducirse mediante el tratamiento
de 100 a 1000 veces la viremia, el riesgo se haría prácticamente
inexistente.
Más recientemente, Srugo y col
demuestran en pacientes pediátricos una relación similar
de la presencia variable de virus con los distintos momentos de la progresión
de la enfermedad y la reducción de hasta 1000 veces en el título
del virus, por el tratamiento con ZDV.
Nuevas drogas con posible acción
terapéutica antirretroviral como la ddC, los TIBO, etc., con las
que se están llevando a cabo ensayos clínicos en enfermos,
pueden ser referentes potenciales en este aspecto en el futuro también.
II.7.- Prevalencia e incidencia
de la enfermedad y de la infeccion
II.7.1- Prevalencia
En España, a 31 de marzo de 1993,
el número total de casos de SIDA registrados es de 18.347 (477 casos
acumulados por millón de habitantes). Como es obvio, la distribución
de los casos es muy diferentes entre distintas áreas geográficas
de residencia. Las CCAA con las tasas más latas son Madrid (4.361
casos, con tasa de 894 por millón de habitantes), el País
Vasco (1.662 casos, 781 por millón de habitantes) y Cataluña
(4.679 casos, 779 por millón de habitantes). Castilla – La Mancha,
con un número acumulado e 211 casos, registra la menor tasa (123
por millón). La situación también varía entre
provincias dentro e una misma CA. A título indicativo al respecto,
cabe señalar que Barcelona tiene la tasa de casos acumulados más
alta de España (897 por millón) y Avila la más baja
(43 por millón).
Una mera descripción como ésta
de los datos del Registro Nacional de casos de SIDA, sin embargo no da
una idea real del riesgo, puesto que aún dentro de una misma área
geográfica varía según que el medio sea rural o urbano
y dentro de una misma ciudad, según las distintas zonas o barrios
de la misma. Una idea más clara se puede obtener a través
de los datos de los análisis serológicos de los pacientes
que acuden a una determinada unidad, hospital o centro sanitario, entre
ellos los obtenidos en estudios de cribaje generalmente no ligados, que
permiten evaluar, en aquellos países donde están autorizados,
la seropositividad a VIH de los pacientes atendidos por una determinada
unidad asistencial.
II.7.2.-Incidencia
Los casos nuevos diagnosticados en el
año constituyen la base de cálculo de la incidencia de una
enfermedad. Su consideración es de particular importancia ya que,
durante la infección aguda, se va a encontrar un momento de alta
viremia, la cual se produce, como hemos visto en los casos de infección
nueva, aun cuando todavía no existen estudios suficientemente precisos
al respecto. La incidencia por área geográfica y zona de
cobertura de un determinado servicio sanitario será pues, de gran
importancia. En Europa, a 31 de marzo de 1993, las tasas más altas
de casos nuevos por millón de habitantes diagnosticados en los años
1992 se presentaban en Mónaco con 250 (7 casos), España con
89.9 (3.469 casos), Francia con 73 (4.151 casos) e Italia con 64.7 (3.812
casos).
II.7.3.- Seroprevalencia al VIH en
personal sanitario.
Un resumen de los diferentes estudios
de seroprevalencia realizados en personal sanitario, a se refleja en Tabla
5 . Se observa una muy baja prevalencia (0.07 %) de infección
por VIH en personal sanitario que no tenga prácticas de riesgo científicamente
documentadas distintas del riesgo de exposición ocupaciones accidentales.
II.7.4.- Transmision de VIH de personal
sanitario infectado a pacientes
El problema relacionado con el personal
sanitario infectado por VIH que realiza técnicas invasivas es algo
que está en controversia. Según se observa en la Tabla 10,
en un estudio realizado en pacientes sometidos a técnicas realizadas
por un cirujano infectado por VIH, se ha informado de un paciente supuestamente
infectado por esta vía, pero al que se asociaban también
el factor de riesgo UDI.
Hasta el momento, la única ocurrencia
de transmisión de personal sanitario a paciente que se considera
probada es el caso de un dentista de Florida, EEUU, que infectó
a seis de los pacientes de su consulta. A pesar de las muchas investigaciones
que se han hecho del caso no se ha podido demostrar el mecanismo de dicha
transmisión.
II.7.5.- Infeccion Yatrogenica
Se ha informado e un brote de infección
yatrogenica entre 265 niños menores de 15 años de edad y
23 mujeres adultas en 13 hospitales de la antigua Unión Soviética.
Los niños y una de las mujeres se infectaron debido a técnicas
deficientes de esterilización de jeringas: el resto de las mujeres
probablemente se infectaron a través de la lactancia natural. También
en Rumania se ha publicado un informe sobre 138 niños entre 0 y
13 años de edad que probablemente se infectaron mediante transfusiones
o la falta de agujas desechables. Dado los escasos recursos para la adquisición
de agujas y jeringas desechables en muchos países en desarrollo,
es probable que puedan aparecer nuevos casos de este tipo.
Se ha descrito tres casos de transmisión
de VIH de un paciente a otro durante procedimientos de medicina nuclear,
uno en un hospital e los Países Bajos y dos en hospitales de EEUU.
Estos casos resultaron de errores por parte del personal sanitario al equivocarse
al coger las jeringas a utilizarse en estos pacientes.
El único caso de infección
yatrogénica publicado en España se refiere a 9 hombres supuestamente
infectados al donar plasma a un banco privado de sangre en Valencia.
II.8.- Medidas Preventivas
Como hemos analizado previamente, el
mayor riesgo viene asociado a pinchazos con agujas y jeringas que han servido
para extracciones de sangre a personas seropositivas a VIH o enfermas de
SIDA.
Por otra parte, la maniobra más
peligrosa es la relacionada con tratar de reenfundar la aguja. No obstante,
la alta frecuencia de accidentes al "reenfundar" puede deberse a la gran
frecuencia de uso de jeringas y agujas en el medio sanitario y, por tanto,
al gran numero de maniobras de "reenfundar". Tratando de contestar esta
cuestión Choudbury y Cleator realizaron una encuesta entre 275 estudiantes
de Medicina, a la que respondieron 172(66%), encontrando que las tasas
de accidentes entre aquellos que "enfundaban" y los que no, no fueron diferentes.
El tema es controvertido, pues se tiende
a generalizar a partir de datos poco precisos y hasta cuestionables. Seria
necesario, aunque muy dificil por la baja frecuencia del fenómeno,
obtener tasas reales de accidentes con diferentes tipos de instrumentos
referidas a seroconversiones. Por otra parte, serán diferentes los
datos procedentes de un colectivo entrenado en la extracción de
sangre, como el personal de enfermería que realiza esta tarea como
parte habitual de su practica profesional, de los procedentes de otros,
como los estudiantes, que no realizan esta tarea habitualmente o no están
entrenados suficientemente.
En el momento de poner en practica una
serie de medidas preventivas con objeto de disminuir el riesgo de infección
en el medio sanitario, la primera consideración a tener en cuenta
es si las precauciones necesarias deben ser especiales con respecto al
VIH, o si deben ser comunes con relación a la prevención
de otras infecciones de posible transmision sanguínea o por líquidos
orgánicos potencialmente contaminados.
Dadas las características de infecciosidad,
supervivencia y concentración de este retrovirus en los materiales
considerados, no se juzga necesario establecer precauciones especiales,
por lo cual se recomienda adoptar la PU, que consisten en una serie de
medidas para evitar accidentes relacionados con la posible transmision
de agentes infecciosos.
Esta consideración es de gran
trascendencia, ya que no justifica ni la necesidad ni aun la conveniencia
de realizar pruebas serologicas de VIH a las posibles personas seropositivas
a este retrovirus, sino aplicar estas PU a todos los pacientes en relación
con maniobras en la provisión de cuidados de salud que puedan conllevar
el riesgo de contacto físico directo con sangre, sin distinción
entre aquellos que están infectados por VIH de aquellos que no.
A pesar de este consenso, y a consecuencia
de la descripción de la probable transmisión de VIH de un
dentista a una paciente durante la realización de un procedimiento
de tipo invasivo y la identificación de otros cinco pacientes del
mismo dentista infectados por el virus, de los cuales, al menos dos de
ellos sin ningún factor de riesgo identificado, antes mencionada,
se admite que la transmisión se haya realizado efectivamente del
dentista a los pacientes durante la práctica de procedimientos invasivos.
Existen dudas razonables sobre si este dentista utilizaba en todos los
casos las PU o no y si había utilizado instrumental consigo mismo
y con sus pacientes sin descontaminar. Cabe señalar que el estudio
detallado de las secuencias del ADN de los distintos aislados virales de
VIH del dentista y de varios de los pacientes muestran una gran similitud,
a diferencia de los controles, lo que corrobora la idea de la transmisión
a otros dos pacientes sin otros antecedentes de factor de riesgo, y que
también habían recibido tratamiento dental mediante procedimientos
invasivos. Los datos de laboratorio indican que los aislados virales correspondientes
a los dos primeros están también muy relacionadas genéticamente
con el aislado viral del dentista.
Estos hechos han despertado una gran
inquietud en los pacientes, exigiendo una actitud de protección
por parte de las autoridades sanitarias, lo que condujo a un proyecto de
recomendaciones por parte de los CDC, basado en estimaciones de posibles
pacientes infectados por sus dentistas, así como en encuestas de
seropositividad a VIH entre cirujanos.
Como consecuencia de ellos, algunas asociaciones
médicas y hasta algunos estados en EEUU, han publicado recomendaciones
relativas a comunicar la seropositividad a VIH por parte del personal sanitario
infectado al paciente al que atiende y, recíprocamente, por parte
del paciente infectado al personal sanitario que le atiende.
Especialmente importante ha sido el debate
en relación con los cirujanos generalistas, los traumatólogos
y los ginecólogos, aún cuando, hasta este momento, no se
conoce en el mundo ningún caso de cirujano que hay sido infectado
durante un procedimiento quirúrgico.
En una encuesta de la Academia Americana
de Cirujanos Ortopédicos (AOS), durante la reunión anual
de Anaheim, California, EEUU celebrada en marzo de 1991, se obtuvieron
los siguientes resultados: de los 3.420 participantes en la encuesta serológica,
dos fueron seropositivos, lo que representa un 0.06 % (un tercero resultó
indeterminado).
Ahora bien, conviene tener en cuenta
que los dos cirujanos seropositivos a VIH reconocieron tener prácticas
de riesgo no ocupacionales y, por otra parte, en la encuesta general se
vio además que había 108 con este tipo de prácticas,
por lo que la tasa entre ellos sería del 1.9 %. Por el contrario,
entre los 3.267 participantes sin factores de riesgo extralaborales, ninguno
fue seropositivo.
El comentario que hacen los CDC es que
esta encuesta tendría al menos tres limitaciones:
-
La representatividad de los cirujanos que
asistieron a la reunión de la AOS y participaron en el estudio respecto
del conjunto de los cirujanos de EEUU, no está asegurada, aún
cuando los riesgos ocupacionales sean similares.
-
La posibilidad de subestimación de
seropositividad a VIH si los cirujanos que se supieran seropositivos no
hubieran participado.
-
La precisión de los datos sobre riesgos
no ocupacionales podría haberse visto afectada por la autodeclaración.
Por otra parte, con respecto a los casos
asociados al dentista de Florida, EEUU, anteriormente citado, no se conoce
el mecanismo de transmisión: si fue por contacto con sangre través
de una herida del dentista, por instrumentos no esterilizados adecuadamente
utilizados por el dentista consigo mismo, también además
de con sus pacientes, o por alguna característica no referida en
las encuestas epidemiológicas.
Se deben tener en cuenta dos hechos de
gran importancia:
-
La falta de otros casos documentados a pesar
de la gran difusión de la enfermedad.
-
La bajísima probabilidad de que el
dentista sangrara en la boca e sus pacientes.
Barondess ha afirmado que recomendar
la prueba generalizada a los profesionales sanitarios, basándose
en este único caso, mal conocido y poco entendible, de posible transmisión
accidental a un colectivo de pacientes es a la vez injustificado y desanconsejable
desde el punto de vista de la equidad. La academia de Medicina de Nueva
York (EEUU) también se ha pronunciado en es este mismo sentido.
Convendría realizar los estudios
adecuados que permitan aclarar estas dudas, para tratar de contener la
profusión de recomendaciones, legislación positiva y sentencias
judiciales por su posible incumplimiento, que llevaría consigo y
conducirían a crear un clima de desconfianza mutua entre persona
sanitario y paciente, incompatible con una provisión adecuada de
cuidadoso y una planificación de salud pública que permita
prevenir los escasísimos accidentes que se puedan producir. En Europa
en esta línea se está llevando a cabo como proyecto de investigación,
la Acción Concertada V Exposición Accidental a VIH 1 y a
otros Retrovirus, que se coordina desde el Centro Nacional de biología
Celular y Retrovirus (Instituto de Salud Carlos III) tal y como hemos mencionado
anteriormente.
El personal sanitario debe asumir que
cualquier persona a la que se provee de cuidados de salud puede estar infecta
por algún agente transmisible por sangre y que, por tanto, debe
protegerse con los medios correspondientes.
En 1987 los CDC recomendaron que todos
los centros sanitarios adoptaran las PU como una política de prevención
y control de la infección por VIH en el medio sanitario. Con objeto
de prevenir la transmisión del VIH en los sitios donde se practica
algún tipo de actividad sanitaria los CDC distinguen:
-
Precauciones universales (PU)
-
Precauciones para procedimientos invasivos.
-
Precauciones para dentistas.
-
Precauciones para autopsias y servicios
mortuorios.
-
Precauciones para diálisis.
-
Precauciones para laboratorios.
II.8.1- Precauciones Universales (PU)
-
Consisten en el uso de precauciones de barrera,
con objeto de evitar exposiciones de a piel y mucosas con sangre o líquidos
corporales de pacientes:
-
Cualquier superficie cutánea, especialmente
las manos, deben lavarse inmediatamente después de quitarse los
guantes.
-
El personal sanitario debe tomar precauciones
para prevenir las lesiones causados por agujas, escalpelos, y otros instrumentos
afilados durante las intervenciones, al limpiarse una vez utilizados, al
eliminar las agujas usadas, etc.
-
Aunque la saliva no se ha visto implicada
en la transmisión del VIH, deben disponerse bolsas de resucitación
en lugares apropiados para reducir la necesidad de resucitación
boca a boca.
-
El personal sanitario que tenga lesiones
exudativas o dermatitis exudativa, debe evitar la realización de
procedimientos invasivos al paciente o bien utilizar el equipo de protección
correspondiente.
-
El personal sanitario femenino gestante
tiene el mismo riesgo. Sin embargo conviene recordar aquí que, si
una mujer desarrolla la infección por VIH durante el embarazo, el
niño puede infectarse por vía perinatal.
a) Precauciones para procedimientos
invasivos
Se definen como procedimientos invasivos
aquellos que permiten la entrada quirúrgica en los tejidos, cavidades
u órganos o que lleven a la reparación de heridas traumáticas
importantes realizadas en:
-
Quirófanos, unidades de partos, consultas
médicas o consultas odontológicas.
-
Caracterización cardíaca y
procedimientos angiográficos.
-
Parto vaginal o por cesárea u otros
procedimientos agiográficos.
-
Manipulación corte o eliminación
de tejidos o periorales, incluyendo estructura dentaria, durante las cuales
se pude producir hemorragia.
Ante un procedimiento invasivo las PU,
referidas anteriormente, forman el mínimo e medidas de precaución
que deben adoptarse junto conAaa las que se resumen a continuación:
-
Todo el personal sanitario que participa
en procedimientos invasivos tiene que utilizar rutinariamente precauciones
de barrera, para prevenir el contacto de la piel y mucosas con la sangre
y otros fluidos corporales de todos los pacientes.
-
Debe usarse siempre guantes y máscaras
quirúrgicas.
-
Para aquellos procedimientos que en su realización
generen gotas o salipicaduras de sangre u otros fluidos corporales, o esquirlas
óseas, deben usarse protección para los ojos y la cara.
-
Las batas y delantales deben ser de materiales
que provenga una barrera efectiva.
-
En los procedimientos de partos vaginales
o por cesárea, se deben usar guantes y batas cuando se manipulen
la placenta o el niño, hasta que la sangre y el líquido amniótico
hayan sido eliminados de la piel del recién nacido. De la misma
forma, deben usarse guantes durante las maniobras de manejo del cordón
umbilical durante el post parto. Si un guante se rompe o se produce un
pinchazo en el mismo debe ser sustituido por uno nuevo tan pronto como
la seguridad del paciente lo permita y la aguja o el instrumento involucrado
en el accidente debe ser también eliminado del campo estéril.
b) Precauciones para Odontólgos
La sangre, saliva y fluidos gingivales
de cualquier paciente odontlógico,deben ser considerados como potencialmente
infecciosos. Debe ponerse especial énfasis en las siguientes precauciones:
-
Además del uso de guantes para el
contacto con las mucosas de la boca de todos los pacientes, todos lo profesionales
odontológica debe usar máscaras quirúrgicas y de protección
de los ojos y de las mejillas para protección en la cara durante
los procedimientos dentales, en los cuales puedan producirse salpicaduras
de sangre, saliva o fluidos gingivales. Deben realizarse buenas practicas
de atención odontológicas para reducir sé al máximo
la producción de gotas y salpicaduras.
-
El material debe esterilizarse después
e usado con cada paciente, ya que pueden quedar restos de sangre o fluidos
contaminantes en los mismos. El material que no sea esterilizare debe limpiarse
con productos químicos germicidas y después lavarse. Debe
prestarse especial atención a las confecciones de agua y válvulas
para el enjuagado del material, así como para los baños de
ultrasonidos, jeringas, etc.
-
Debe limpiarse cuidadosamente todo el material
que haya sido usado en la cavidad oral, especialmente antes de las maniobras
de pulido de materiales intraorales, así como cualquier otro material
que vaya a ser usado dentro de la boca del paciente. Dada la gran variedad
de materiales usados, deberá consultar con los fabricantes, con
objeto de conocer las posibilidades de desinfección para cada uno
de ellos.
-
Aquellos equipos y superficies difíciles
de desinfectar, como luces, cabezas de unidades de rayos X, etc., y que
puedan llegar a contaminarse deben ser envueltos con papel de aluminio
o plástico transparente u otros materiales, eliminándose
después de su uso con cada paciente.
c) Precauciones para autopsias
y servicios mortuorios
Además de las PU ya mencionadas
deben tenerse en cuenta las siguientes:
-
Todas las personas que lleven a cabo o asistan
a la realización de procediemientos post-mortem, deben usar guantes,
máscaras, protección ocular y batas y delantales impermeables.
-
Todos los instrumentos y superficies contaminadas
durante los procedimientos post-mortem deben ser descontaminados con germicidas
químicos apropiados.
d) Precauciones para diálisis
Deben ponerse en práctica estrategias
para la desinfección de los conductos de los fluidos de diálisis
en las máquinas de hemodiálisis, generalmente mediante el
empleo de 500-750 ppm de hipoclorito sódico durante 30-40 minutos
o 1.5 %-2% de formaldehído, durante la noche.
-
Existen varios germicidas químicos
de formulación adecuadas para desinfectar las máquinas de
diálisis. Ninguno de estos protocolos o procedimientos necesita
ser alterado para la diálisis de pacientes infectados por VIH.
-
Los pacientes infectados por VIH pueden
ser dializados por hemodiálisis o diálisis peritoneal y no
necesitan ser aislados de otros pacientes.
e) Precauciones para Laboratorios
Además de las PU mencionadas,
debe tenerse en cuenta:
-
Todas las muestras de sangre o fluidos corporales
deben transportarse en un recipiente con tapa segura que impida la salida
de líquidos.
-
La manipulación de cualquier tubo
en el laboratorio, debe realizarse con guantes, los cuales deben ser cambiados
después del procesamiento de las muestras, así como procederse
a un lavado de manos.
-
Para los procedimientos de rutina, tales
como estudios histológicos y de anatomía patológica,
así como para cultivos microbiológicos, no es necesario una
cabina de seguridad biológica. Si deben ser usadas cabinas de seguridad
biológicas de clase I y II cuando se puedan generar gotas o salpicaduras,
en procedimientos tales como: homogeneización y mezclar vigorosa
(mecánica o por ultrasonido)
-
No debe pipetearse con la boca. Deben usarse
siempre procedimientos mecánicos para el pipeteado de todos los
líquidos de laboratorio.
-
El uso de agujas y jeringas debe restringirse
a lo estrictamente imprescindible. En esos casos deberán usarse
las PU mencionadas previamente.
-
Las superficies de trabajo en el laboratorio
deben ser descontaminadas con germicidas químicos apropiados siempre
que exista cualquier salpicadura y siempre al terminar el trabajo.
-
Los materiales contaminados usados para
la realización de las pruebas de laboratorio deben ser descontaminados
antes de su reprocesamiento o puestos en bolsas, de acuerdo con las normas
institucionales para la eliminación del material infeccioso.
-
Cualquier equipo técnico que pueda
haber sido contaminado debe descontaminarse y lavarse antes de su reparación
o transporte.
-
Todas las personas deben lavarse las manos
al terminar las actividades del laboratorio deben quitarse las batas antes
de dejar el laboratorio.
La puesta en practica de las PU en el
cuidado de todos los pacientes elimina la necesidad de etiquetas especiales
sobre algunas muestras, ya que toda sangre, y o liquido orgánico
de cualquier paciente sea o no seropositivo a VIH) debe considerarse y
manejarse como potencialmente infeccioso.
Las PU con las especificaciones que se
han descrito repercuten sobre los costes que soportan las instituciones
asistenciales. En general estos medios son caros, costando en EEUU, al
menos 336 millones de dólares por año, por lo que se ha debatido
si son eficientes en realidad, aunque desde el punto de vista teórico
sea lógico que así sea.
Se ha planteado que, en algunos casos,
las PU pudieran no sólo no disminuir el riesgo, sino aumentarlo,
como en el caso de uso de guante que pudiera interferir con la sensibilidad
total en los dedos y manos, aumentando el número de heridas que
se produjeran durante ciertos procedimientos. Por otra parte, dado los
engorros de adoptar cotidianamente este tipo de medidas de precaución
gran parte del personal sanitario no se sometería a ellas.
Por ello, se ha llevado a cabo un estudio
en tres salas de enfermos agudos en dos grandes hospitales de EEUU, mediante
un cuestionario que fue remitido a 277 médicos. Los resultados muestran
que la puesta en marcha de las PU aumentó considerablemente el uso
de barreras durante la exposición a accidentes (del 54 al 73% respectivamente)
y una disminución de los accidentes que llevaban al contacto directo
con sangre y/o fluidos (del 5.07 al 2.66% de exposiciones por médico
y paciente cuidado al mes).Por el contrario se produjo un aumento de los
accidentes prevenidos por el uso de las barreras interpuestas (de 3.41
exposiciones por paciente/mes antes de la puesta en práctica, a,
5.90 después de la misma). Por todo ello se puede afirmar que, efectivamente,
las PU son eficaces para prevenir el riesgo de exposición accidental
entre el personal sanitario en la provisión de cuidados de salud.
| Tarea
o actividad |
Guantes
desechables |
Bata |
Mascarilla |
Protección
ocular |
| Peligro
de salpicaduras con sangre |
Sí
|
Si
|
Sí
|
Sí
|
| Peligro
mínimo de contacto con sangre |
Sí
|
No
|
No
|
No
|
| Asistencia
a un parto de urgencias |
Sí
|
Sí
|
Sí*
|
Sí*
|
| Extracción
de sangre |
Sí
|
No
|
No
|
No
|
| Colocar
un cateter intravenoso |
Sí
|
No
|
No
|
No
|
| Entubación
endotraqueal |
Sí
|
No
|
Sí*
|
Sí*
|
| Aspiración
oral/nasal, limpieza manual de las vías áreas |
Sí
|
No
|
Sí*
|
Sí*
|
| Manejo
y limpieza de instrumentos contaminados |
Sí
|
Sí
|
Sí*
|
Sí*
|
| Medir
la tensión arterial |
No
|
No
|
No
|
No
|
| Tomar
la temperatura |
No
|
No
|
No
|
No
|
| Administrar
una inyección |
No
|
No
|
No
|
No
|
Esta tabla es un suplemento de la recomendacioens
universales para la prevención de transmisión de infecciones
a personal sanitario en el marco hospitalario.
* Sólo
se utilizaran mascarillas o protección ocular cuando existan riesgos
de salpicaduras
II.8.2.- Atención después
del accidente
Se debe declarar el accidente al Comité
/Departamento correspondiente o a los encargados de Medicina Preventiva
o de Infecciones y se debe realizar una historia clínica cuidadosa
para tratar de establecer una serie de extremos con respeto al accidente
en sí, describiéndose si ha habido pinchazo o un riesgo similar
con rotura cutánea, inoculación por mucosas, contaminación
en una herida abierta o contaminación de piel no intacta. Asimismo,
o instrumento que ha producido la herida, si ha habido inyección
de sangre y cuanta (si es posible precisarlo), características de
la herida: si ha habido hemorragia, etc. En el caso de los contactos de
piel y mucosa, convendrá precisar el tipo, volumen y duración
del mismo.
El Hospital General de San Francisco,
según describe Gerberding, clasifica el tipo de exposición
como "masiva" (transfusiones o exposición parenteral a VIH concentrado),
"parenteral confirmada" (inoculaciones intramusculares o inyección
de sangre o fluidos sanguíneos), "parenteral dudosa" (contacto con
líquidos no sanguinolentos, tales como saliva, orina o lágrima)
y "no parenteral" (contaminación de piel normal). Aunque esta clasificación
puede ser un tanto artificial en cuanto al riesgo de transmisión,
el grupo científico que la recomendó la encuentra útil
para el personal expuesto.
Uno de los puntos fundamentales es establecer
con certeza si la sangre con la que se ha producido el accidente es realmente
seropositiva a VIH. En muchos casos se conocerá por análisis
previo y en aquellos que no se conozca debe conseguirse el consentimiento
de la persona implicada para hacer los análisis oportunos Si la
sangre es seropositiva, debe realizarse un análisis de base a la
persona accidentada para compararlo con análisis posteriores, generalmente
a través de un seguimiento a las seis semanas, tres meses seis meses
y un año al menos. Independientemente, en estas visitas debe realizarse
una historia clínica para establecer si ha habido sintomatología
de infección aguda (caracterizada por dolor de cabeza, fiebre, aparición
de ganglios linfáticos infartados, ligero exantema y fatiga).
Posiblemente por el seguimiento detallado
de estos pacientes en la mayor parte de los casos de transmisión
accidental en personal sanitario se ha podido detectar esta sintomatología
en la infección aguda. Por ello, independiente de las visitas programadas,
debe recomendarse acudir al médico ante cualquier sintomatología.
Gerberding y cols han usado la técnica
de amplificación de cadena de ácidos nucleicos PCR para tratar
de identificar positividad en períodos tempranos de la infección,
con resultados desalentadores, ya que no se mostró eficaz para determinar
infecciones latentes.
Las mediadas a tomar tras la exposición
accidental han sido recientemente sistematizadas por Gerberding, teniendo
en cuenta las recomendaciones previas de los CDC.
El primer paso a dar sería el
tratamiento de la herida, en el caso de pinchazo debiendo descontaminarse
la piel mediante lavados con agua y jabón o con solución
salina en el caso de mucosas. Esto debe hacerse con toda rapidez, en el
mismo sitio de la exposición. A continuación debe realizarse
la declaración del accidente y una minuciosa historia clínica,
seguida de profilaxis frente al VHB. Así mismo, debe recomendarse
a la persona accidentada la realización de una prueba de detección
de anticuerpos anti-VIH.
En todo este proceso es fundamental la
provisión de Consejo por personas especializadas. Debe recomendarse
el uso del preservativo en las relaciones sexuales y, en el caso de mujeres
evitar el embarazo, así como tomar antiretrovirales como profilaxis.
Con respecto a esto ultimo el Ministerio
de Salud Publica, la Dirección General de la Salud, la Dirección
de promoción de la Salud, el Programa Nacional de SIDA, y ONUSIDA
publicaron en Uruguay y para ser publicado en todos los servicios asistenciales
de salud.(220)
II.8.3.- Conducta a seguir en el caso
de un accidente de exposición a sangre o fluidos corporales.
Extraído de las NORMAS DE BIOSEGURIDAD
(220):
-
Primeros cuidados de urgencia
-
Pinchazos y heridas
.Lavar inmediatamente la zona cutánea
lesionada con abundante agua y jabón.
.Permitir el sangrado en la herida o
punción accidental.
.Realizar antisepcia de la herida con
alcohol al 70% vol. (3 minutos), o alcohol yodado o tintura de yodo al
2%.
.Dependiendo del tamaño de la
herida cubrir la misma con gasa estéril.
-
Contacto con mucosas (ojo, nariz, boca).
.Lavar abundantemente con agua o suero
fisiológico.
.No utilizar desinfectantes sobre las
mucosas.
2.Avisar al supervisor de inmediato. Cada
institución definirá si es el médico Encargado, Jefe
de cirugía Jefe de Laboratorio, o Licenciada en Enfermería
quien registrará los datos a efectos de recabar la información
necesaria para asegurar que se den todos los pasos correspondientes en
forma eficiente.
3.En caso de corresponderle los beneficios
y prestaciones del Banco de Seguros, deberá ser enviado inmediatamente
al mismo a los efectos de proseguir con las medidas a tomar.
4.El técnico designado por la
Institución en el punto 2, deberá, con el asesoramiento técnico
que corresponda realizar la evaluación del tipo de riesgo generado
por dicho accidente. No es conveniente que el propio trabajador accidentado
sea el que realice dicha evaluación. Tienen indicación de
tratamiento los accidentes por exposición laboral de las categorías
definida y masiva.
5.Cada Institución (que no le
corresponda los beneficios del Banco de Seguros) tendrá la medicación
disponible en todo momento para iniciar un tratamiento con 3 drogas (AZT,
3TC, y un inhibidor de las proteasas).Dicha medicación se iniciará
antes de 6hs. De ocurrido el accidente (preferentemente antes de las 2hs)
6.Se realizará extracción
de sangre para el VIH en el accidentado. En ningún caso se demorará
el comienzo de la medicación por dicho examen.
7. Es necesario conocer el estado clínico
y-o serológico del paciente fuente. Si el estado serólogico
es desconocido el médico prescribirá la realización
de los siguientes exámenes previo consentimiento del paciente: serología
para VIH y marcadores de hepatitis. En caso de no poderse evaluar el caso
fuente éste debe ser considerado como positivo y procederse en consecuencia.
8.Se completará el formulario
de declaración de accidente laboral y se enviará a la Institución
tanto pública como privada.
9.Comunicar el accidente al Programa
Nacional de ETS-SIDA (Teléfonos: 408-8296, 402-2424).
10.A las 48hs. El médico de referencia
deberá reevaluar toda la situación teniendo en cuenta la
presencia de indicadores de riesgo de infección, el conocimiento
de la serología del paciente fuente y la tolerancia de la medicación.
Con estos elementos se evaluará la pertinencia de la continuación
del tratamiento iniciado durante las 4 semanas recomendadas o la interrupción
del mismo en caso de no ser justificado.
11. Desde el punto de vista médico-legal
3 tests de VIH son exigidos al accidentado: Una serolagía debe repetirse
al tercer mes. Un tercer examen al sexto mes. Con relación a la
serología para hepatitis se deben solicitar los marcadores correspondientes.(220).
III.- RESIDUOS SOLIDOS
HOSPITALARIOS (221,
222)
Normas para la clasificacion
y el manejo intrainstitucional (223,
224)
Existen diferentes sistemas de clasificación para la caracterización
de los residuos hospitalarios. En primer lugar se presenta la clasificación
sugerida en la guía del Programa de Salud Ambiental, seguida de
la clasificación alemana, de la clasificación de la Organización
Mundial de la Salud y de la EPA (Agencia de Protección Ambiental)
de los Estados Unidos de América. La adopción de una de ellas
dependerá de las características particulares del Centro
de Salud.
III.1.- Clasificacion de la guia del programa de salud ambiental.
Las Instituciones de Asistencia deberán realizar una clasificación
de origen de sus Residuos Sólidos Hospitalarios, según las
categorías que se describen a continuación, preparándolas
para su posterior transporte según instrucciones dadas en cada caso.
Los Residuos Sólidos Hospitalarios, se categorizan en:
III.1.1.- COMUNES
III.1.2.- CONTAMINADOS
-
Infecciosos
-
Punzantes o cortantes
-
Especiales
III.1.1.- Residuos Comunes
Son todos los que no se encuentran comprendidos en II) Ejemplos:
residuos generados en actividades administrativas y auxiliares, restos
de cocina y de comida provenientes de salas generales, residuos provenientes
de barrido, aspiración y limpieza de salas comunes de circulación
de espera, papeles, cartones, cajas, plásticos, y envases de medicamentos,
excepto los de medicación oncológica.
Los envases en los que debe depositarse serían: Bolsas negras
de polietileno o contenedor con tapa compatible con los equipos utilizados
por el servicio de Recolección Municipal.
III.1.2.- Residuos Contaminados
-
Residuos Contaminados Infecciosos
Son aquellos generados durante las diferentes etapas de la atención
de salud (diagnóstico, tratamientos, cirugía, inmunización,
investigación, etc.) y que entran en algunos de los siguientes grupos:
-
Materiales provenientes del tratamiento de pacientes con enfermedades
infectocontagiosas. Ejemplos: residuos biológicos, excreciones,
exudados, o materiales de desechos provenientes de salas de aislamiento
de pacientes con enfermedades altamente transmisibles así como cualquier
tipo de material haya estado en contacto con los pacientes de estas salas,
etc.
-
Materiales biológicos. Ejemplos: cultivos, muestras almacenadas
de agentes infecciosos, medios de cultivo, instrumentos usados para manipular,
mezclar e inocular microorganismos, vacunas vencidas o inutilizadas, filtros
de áreas altamente contaminadas, etc.
-
Sangre humana y productos derivados. Ejemplos: sangre de pacientes,
bolsas con sangre con plazos de utilización vencidos o serología
positiva, muestras de sangre para análisis, suero, plasma, y otros
sub productos. También se incluyen los materiales empapados o saturados
con sangre aún cuando se hayan secado, incluyendo el plasma, el
suero y otros, así como los recipientes que los contiene o contaminaron
como las bolsas plásticas, tubuladuras intravenosas y similares.
Estos productos se pueden generar en salas de cirugía, obstetricia,
block operatorio, servicios de hemodiálisis, sectores de enfermería
sucia, en servicios de emergencia, áreas de intensivos, laboratorios
de análisis clínicos, anatomía patológica,
laboratorios de hemoterapia, laboratorios de investigación, policlínicas,
etc.
-
Residuos anatómicos patológicos y quirúrgicos.
Ejemplos: Desechos patológicos emanados incluyendo tejidos, órganos,
partes y fluidos corporales, que se remueven durante las autopsias, las
cirugías y otros incluyendo las muestras para análisis clínicos,
anatomía patológica, laboratorios de investigación,
etc.
-
Residuos de animales. Ejemplos: Cadáveres o residuos biológicos
de animales de experimentación, etc. Envases en que se deposita:
Bolsas de polietileno virgen de espesor mínimo 80 mieras, color
amarillo con pictograma en color negro e identificación del generador.
Tamaño mínimo recomendado: de 60 cm x 80 cm. Las bolsas deberán
cerrar con un dispositivo que garantice su hermeticidad durante el traslado.
-
Residuos Punzantes o cortantes
-
Son los elementos punzo-cortantes que estuvieron en contacto con pacientes
o agentes infecciosos. Ejemplos: agujas, jeringas de vidrio, bisturíes.
Se considera también cualquier punzo-cortante desechado aún
cuando no hayas sido usado, etc. Envase a ser depositado: recipientes rígidos
con un adhesivo de color amarillo con pictograma de color negro. Estos
recipientes se disponen posteriormente en las bolsas indicadas en II .1.
-
Residuos Contaminantes Especiales
Son aquellos generados durante las actividades auxiliares de los
centros de salud que no han entrado en contacto con los agentes infecciosos
y constituyen un riesgo para la salud por sus características agresivas
por presentar propiedades, corrosivas, reactivas toxicológicas,
explosivas, inflamables.
-
Residuos químicos y farmacéuticos. Ejemplos: Sustancias
o productos químicos con características tóxicas,
corrosivas, inflamables, explosivas, genotóxicas o mutagénicas,
medicamentos vencidos, contaminados o desactualizados y no utilizados.
Teniendo en cuenta el sistema de tratamiento deberán ser neutralizados
o desactivados según las instrucciones de los fabricantes, previo
a su envasado en recipientes rígidos y posteriormente colocados
en las bolsas mencionadas.
-
Residuos de medicación oncológica. Deberán ser
neutralizados o desactivados según las instrucciones de los fabricantes,
previo a su envasado en recipientes rígidos y posteriormente colocados
en las bolsas mencionadas.
-
Residuos radioactivos. Quedan fuera el alcance de estas disposiciones,
debiendo cumplirse con la normativa de DINATEN (Dirección Nacional
de Tecnología Nuclear – Ministerio de Industria y Energía).
-
Almacenamiento de los residuos sólidos hospitalarios dentro
de la Institución
Los Residuos Sólidos Hospitalarios (RSH) serán depositados
en los envases indicados, en lugares de capacidad suficiente, accesibles
para su retiro, y en condiciones de seguridad e higiene (techo, pisos de
hormigón, rejas).
El MSP comprobará la gestión de manejo de los RSH,
y la habilitación de los Servicios de Salud, estará supeditada
al cumplimiento del Decreto.
III.2.- Clasificación Alemana(221-224)
III.2.1.- Desechos comunes (Tipo A)
Provenientes de la administración,
limpieza genera, elaboración de alimentos, áreas de hospitalización,
siempre que estén separados en el punto de origen de los desechos
clasificados como potencialmente infecciosos, infecto contagiosos, orgánicos
humanos y peligrosos. Son similares a los domiciliarios y no requieren
manejo especial. Estan compuesto por: restos de alimentos, envases desechables
de aluminio, plástico, cartón, vidrio, papeles sanitarios,
papeles de oficina, desechos esterilizados en el hospital.
III.2.2.- Desechos potencialmente
infecciosos (Tipo B)
Provenientes de áreas de hospitalización
genera, consulta, externa, emergencia, quirófano, etc. Generados
en la aplicación de tratamiento o cura del paciente. Requieren manejo
especial dentro y fuera del hospital, están compuestos por: algodones,
gasas, vendas, jeringas, botellas de suero, sondas, sábanas desechables,
toallas sanitarias desechables, pañales, gorros, tapabocas, batas
y guantes.
III.2.3.- Desechos infecto contagiosos
(Tipo C)
Desechos provenientes de pacientes con
enfermedades infectos contagiosas como HIV, hepatitis, tuberculosis, diarreas
infecciosas, tifus, etc. Desechos de los laboratorios, con excepción
de los de radiología y medicina nuclear. Requieren manejo especial
dentro y fuera el hospital. Están compuestos por: materiales impregnados
de sangre, excrementos y secreciones provenientes de áreas de aislamiento
de pacientes con enfermedades infecto contagiosas y residuos de laboratorio.
También incluye a los materiales punzo penetrantes (agujas, bisturís,
etc) colocados previamente en recipientes rígidos.
III.2.4.- Desechos orgánicos
humanos (Tipo D)
Provenientes de salas de cirugía,
parto, morgue, necropsia y anatomía patológica. Están
compuestos por : amputaciones, restos de tejidos, necropsia y biopsia,
fetos y placentas.
III.2.5.- Desechos peligrosos (Tipo
E)
Aquellos que requieren por razones legales
o por características físico químicas un manejo especial.
Están compuesto por: material radiactivo, desechos químicos
envases de aerosoles, indumentarias de tratamiento de radio quimioterapia,
desechos de laboratorios de radiología y medicina nuclear y otros
descriptos en las normas de desechos peligrosos.
III.3.- Clasificación
de la Organización Mundial de la Salud (221-224)
III.3.1.- Residuos generales
Todos los residuos no peligroso, similares
por su naturaleza a los residuos domésticos.
III.3.2.- Residuos patológicos
Tejidos, órganos, partes del cuerpo,
fetos humanos y cadáveres de animales, así como sangre y
fluidos corporales.
III.3.3.- Residuos radioactivos
Sólidos, líquidos y gases
de procedimientos de análisis, radiológicas, tales como las
pruebas para la ubicación de tumores.
III.3.4.- Residuos químicos
Incluye a los peligrosos – tóxicos,
corrosivos, inflamables, reactivos o genotóxicos (capaces de alterar
materiales genéticos) o no peligrosos.
III.3.5.- Residuos infecciosos
Aquellos que contiene patógenos
en cantidad suficiente como para representar una amenaza seria, tales como
cultivos de laboratorios, residuos de cirugía y autopsias de pacientes
con enfermedades infecciosas, desechos de pacientes de salas de aislamiento
o de la unidad de diálisis y residuos asociados con animales infectados.
III.3.6.- Objetos punzocortantes
Cualquier artículo que podría
causar corte o punción (especialmente agujas o navajas)
III.3.7.- Residuos farmacéuticos
Aquellos excedentes, derramados, vencidos
o contaminados. Recipientes a presión.
III.4.- Clasificación
de la EPA (Environmental Protection Agency) de los ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
(221-224)
III.4.1.- Cultivos y muestras almacenadas
Desechos de cultivos y muestras almacenadas
de agentes infecciosos, incluye a los de laboratorios médicos patológicos,
de investigación y de la industria. Se consideran también
los desechos de la producción de vacunas, placas de cultivo y los
utensilios usados para su manipulación.
III.4.2.- Residuos patológicos
Desechos patológicos humanos,
incluyen muestras de análisis tejidos, órganos, partes y
fluidos corporales, que se remueven durante las autopsias, la cirugía
u otros.
III.4.3.- sangre humana y productos
derivados
Incluyen a la sangre, productos derivados
de la sangre, materiales empapados o saturados con sangre, materiales como
los anteriores aún cuando se hayan secado, incluyendo el plasma,
el suero y otros, así como los recipientes que los contiene o contuvieron
como las bolsas plásticas y mangueras intravenosas, etc.
III.4.4.- Punzocortantes
Elementos punzocortantes que estuvieron
en contacto con pacientes humanos o animales durante el diagnóstico,
tratamiento, investigación o producción industrial, incluyendo
agujas hipodérmicas, jeringas, pipetas de Pasteur, agujas, bisturís,
mangueras, placas de cultivos, cristalería entera o rota, etc. ,
que hayan estado en contacto con agentes infecciosos.
III.4.5.- Residuos de animales
Cadáveres o partes de animales
infectados así como las camas o pajas usadas, provenientes de los
laboratorios de investigación médica, veterinaria o industrial.
III.4.6.- Residuos de aislamiento
Residuos biológicos, excreciones,
exudados o materiales de desecho provenientes de las salas de aislamiento
de pacientes con enfermedades altamente transmisibles. Se incluyen también
a los animales aislados.
III.4.7.- Punzocortantes no usados
Cualquier punzocortante desechado aún
cuando no haya sido usado.
Notas:
-
Se consideran también
residuos sólidos médicos a las mezclas de las anteriores.
-
Los residuos médicos
de casas particulares no se incluyen en el reglamento.
-
La ceniza producto de la
incineración de residuos médicos no se considera como residuo
médico.
-
Se excluyen los residuos
peligrosos.
-
Los residuos de procesos
de tratamiento de los desechos sólidos médicos tampoco se
consideran como tales.
-
Los cadáveres o
restos de partes anatómicas tampoco se consideran incluidos cuando
van a enterrarse o cremarse.
III.5.- Caracterización
de los residuos sólidos hospitalarios (221-224)
La caracterización se basa en
análisis físicos y químicos del material que se va
a manejar. Los análisis tiene finalidades distintas y varían
de acuerdo a los procesos a los que se van a someter estos residuos, como
son almacenamiento, recolección interna, transporte y disposición
final.
Los análisis necesarios para determinar
las carcateristicas del almacenamiento en las estaciones intermedias y
finales son la fecuetncia de recolección y la producción
por cama. Con esto se puede estableer la forma, tamaño y material
de los recipientes a fin de asegurar su fácil manejo y condiciones
higiénicas.
Para determinar las características
de recolección es necesario conocer la frecuencia de recojo, para
lo cual se debe saber:
-
composición física de la basma
-
recursos disponibles para la recolección
-
humedad de la basura
-
condiciones sanitarias.
Para determinar el sistema de disposición
es necesario saber:
-
cantidad de residuos,
-
composición física.
Si se trata de incinerar, es importante
conocer:
-
humedad,
-
poder calórico,
-
sólidos volátiles y cenizas:
los residuos con valores elevado en sólidos volátiles indican
la presencia de gran cantidad de materia combustible, tales como papel,
cartón, trapos, etc,
-
contenido de nitrógeno (orgánico,
amoniacal),
-
contenido de fósforo (fosfatos),
-
contenido de azufre: sirve para evaluar
el potencial de contaminación del aire generado por el incinerador,
pues el azufre se transforma en dióxido de azufre durante la incineración
y genera graves problemas de contaminación ambiental. El valor máximo
de azufre en los residuos proporcionan un elevado porcentaje de azufre
por la gran cantidad de sulfatos existentes.
Si se va a realizar reciclaje de algunos
residuos que no constituyen peligro, se deberá saber:
-
procedencia de los residuos,
-
composición física de los
residuos,
-
cantidad de cada componente.
III.5.1.- Procedimiento para la recolección
de la muestra
Para conocer la cantidad de residuos
que genera determinado centro hospitalario, se deben seguir los siguientes
procedimientos:
-
Establecer un convenio o contrato con el
centro hospitalario donde se va a realizar la caracterización. Esto
asegura la continuidad y seriedad de las tomas de muestras y la terminación
del trabajo de manera satisfactoria.
-
Acompañar las rutas y horarios de
limpieza, recolección y transporte interno de los residuos. Esto
permite identificar los puntos de generación y acumulación
de residuos durante las 24 horas del día, en cualquier día
de la semana, con la finalidad de ubicar los lugares para dejar las bolsas
de muestreo.
-
Dividir los pisos y secciones del hospital
en áreas que sena fáciles de controlar y que contribuyan
con un monto de basura de similar magnitud.
-
Almacenar en la bolsa plástica, previamente
identificada, los residuos producido en 24 horas por cada punto de generación.
-
Realizar un número de muestra estadísticamente
representativas que completen la variación diaria (de lunes a domingo)
para la determinación de peso y densidad. Se considera que 15 muestras
representan la recolección de las mimas durante dos semanas (tomando
en cuenta que la primera muestra se descarta). Para la composición
física se realiza un mínimo de tres muestras por semana de
manera interdiaria.
-
Dejar la bolsa vacía y colocar la
hora en la etiqueta en cada punto de generación identificado. Se
debe verificar que en ese lugar no hay basura acumulada.
-
Determinar el número exacto de bolsas
para ubicarlas en los puntos de generación. Las bolsas deben ser
de 0.4 o 0.5 mm de espesor y bolsas del tamaño de los recipientes
de recolección de asura del hospital
-
Identificar la muestra con la siguiente
información: hora (entrega y recojo de la bolsa), día año,
mes y observaciones.
-
Colocar los vidrios, plásticos duros
o los residuos con excesiva humedad, dentro de una bolsa plástica
adicional para protegerla de ruptura o derrame.
-
Retirar las bolsas y colocar la hora de
recojo cuando se realiza la limpieza y recolección de los residuos.
-
Recoger las bolsas y verificar que la etiqueta
de identificación sea legible.
-
Almacenar las bolsas en un lugar ya establecido
donde no exista el riesgo de mezclarse y donde se pueda revisar la etiqueta
debidamente llenada.
-
Autoclavar los residuos para eliminar el
riesgo de contaminación, siempre y cuando sólo se realicen
los análisis de pesado, densidad y composición física.
No es recomendable cuando se va a efectuar el resto de análisis.
III.5.2.-Modelo y código de
identificación de las muestras. (221-224)
- Modelo de identificación
de la muestra
La identificación de las bolsas
en los puntos de generación, como en la muestras ya preparadas,
se hará mediante etiquetas o tarjetas adheridas a ellas, de manera
que éstas no puedan confundirse. La etiqueta de unos 8 cm.de largo
por unos 13 cm. de alto, debe contener: a) Código, b) Estación:
o sea punto de generación por ejemplo: sala de operaciones, laboratorio
de microbiología). c) Piso: es el piso del centro hospitalario.
d)Sección: área a la que pertenece (ej: laboratorio, pediatría,
sala de operaciones). e) Día de Inicio: día y fecha que se
deja la bolsa vacía. f) Día de fin: día y fecha que
se recoge la bolsa con los residuos. g) Hora de inicio: hora en que se
deja la bolsa vacía. h)Hora de Fin: hora en que se recoge la bolsa
con residuos. i) Operador: nombre y apellido de la persona que manipula
la bolsa. Se puede poner el nombre de la persona que limpia en ese punto
de generación y el nombre de la persona que se encarga de dejar
la bolsa y recogerla, o sea la que pertenece al equipo de muestreadores.
j) Observaciones: se indicará cualquier anomalía que se encuentre
al recoger la bolsa (rota, mojada, totalmente llena o si existe basura
sobrante alrededor, etc). Se indica la temperatura de la muestra cuando
ésta difiere con respecto a la temperatura del ambiente..
Luego se deberá continuar con
una serie de METODOS DE ANALISIS de determinaciones cuyos procedimientos,
cálculos y equipo necesarios para los mismos excede o se aparta
en demasía de nuestro trabajo, es por ello que solo se mencionarán
a continuación:
-
Método de análisis para determinar
la CANTIDAD de residuos: incluye la determinación del PESO Y VOLUMEN
de la basura.
-
Método de análisis para determinar
la DENSIDAD: Utilizando la fórmula peso/volúmen.
-
Método de análisis para determinar
la COMPOSICION FISICA: comprende la clasificación de la basura y
su composición.
-
Preparación de la muestra para sus
ANÁLISIS QUÍMICOS.
-
Método de análisis para determinar
la HUMEDAD.
-
Método para determinar el PODER CALÓRICO.
-
Método para determinar SOLIDOS, VOLÁTILES
O CENIZAS.
-
Método de análisis para determinar
AZUFRE.
-
Medidas de SEGURIDAD en el trabajo de análisis
de las muestras:
- Medidas para el personal del grupo de
trabajo.
-
Deben conocer el cronograma de trabajo,
su naturaleza y responsabilidades, asi como el riesgo al que van a estar
expuestos a fin de evitar errores en la toma de datos y accidentes en el
manipuleo.
-
Se deberán vacunar contra tétano,
tifoidea y hepatitis.
-
Se les debe realizar un chequeo médico
general que comprenda como mínimo examen de tuberculosis y hemoglobina,
para verificar un buen estado de salud.
-
El personal debe encontrarse en perfecto
estado de salud, no tener problemas gripales leves ni heridas pequeñas
en la mano o brazo.
-
Medidas de protección personal recomendadas
al equipo
-
No debe comenzar su trabajo sin contar con
su equipo de protección personal puesto que los riesgos se dan desde
la recolección de la muestra.
-
El equipo de protección personal
estar compuesto por: el guardapolvo o mameluco, guantes, respirador o protector
respiratorio, botas de jebe.
-
Los guantes deberán ser reforzados
en la palma y dedos para evitar cortes y punzadas y se colocarán
por encima de la manga del guardapolvo o mameluco.
-
Debe sujetarse el cabello para que no se
contamine, de preferencia ponerse un gorro.
-
El pantalón deberá colocarse
dentro de la bota
-
No se debe estar sacando y poniendo el respirador,
ni los lentes, si los usara durante el muestreo y análisis.
-
Otras medidas de seguridad
-
No se debe comer, fumar, ni masticar algún
producto durante el trabajo.
-
Se deberá llevar un botiquín
con alcohol u otro desinfectante, algodón, curitas, venda o jabón
germicida.
-
Si les produce náuseas, debe retirarse
del lugar y respirar profundamente varias veces.
-
En el caso de que se produzca un corte,
rasguño o cualquier accidente durante le trabajo se debe lavar la
herida con agua y jabón, luego desinfectarla y cubrirla, y si fuera
necesario, conducir al accidentado a emergencia del Hospital.
-
Si la bolsa se rompe durante la recolección
debe tenerse otra bolsa para introducir la otra sin dejar restos en el
piso.
-
Cuando se realice la determinación
de composición física, se debe sacar cada componente de la
bolsa con cuidado. En el caso de tener componentes con sangre, éstos
se debe coger con pinzas.
-
Para el caso de componentes que se encuentren
dentro de los medios líquidos, como vísceras, etc., dentro
de formol se deberá tomar sólo el residuo sólido dejado
escurrir el líquido antes de pesarlo o clasificarlo.
-
Si el guante se rompe, debe ser desechado
de inmediato y por ningún medio debe ser reutilizado.
-
Terminada la rutina completa del día,
se debe lavar y desinfecta el equipo de protección personal, especialmente
los guantes.
-
Debe bañarse terminada la jornada.
IV.- TRABAJOS Y ARTICULOS
VINCULADOS AL TEMA DE REFERENCIA
IV.1.- Riesgo de injuria por
puncion de aguja y enfermedades transmitidas en la practica de la Anestesiologia
(225)
Autores: La baya Arnold J., M.D *
; Greene, Elliott S., M.D·
.
Rev. Anesthesiology Noviembre 1992. Vol
77 N° 5
Los Anestesiólogos así
como también otros trabajadores de la salud están sometidos
al riesgo de adquirir infecciones a través de exposiciones percutáneas,
a través de membranas mucosas o contactos con fluídos corporales
o ssangre de pacientes infectados. (226-232).
Como ya mencionamos, los agentes infecciosos
de mayor interés al respecto son el virus de la Hepatitis B(HBV),
el Virus de Inmunodeficiencia Humana(HIV), agente etiológico del
Síndrome de Inmunodeficiencia Humana y el Virus de la Hepatitis
C(HCV). (227)
La sangre es en la mayoría de
los casos la fuente más importante para la infección por
HBV, HCV, y HIV en la escena ocupacional y el daño accidental percutáneo(pinchazo),
es al ruta de transmisión más eficiente. (227,
233, 239)
Como tambié ya se mencionó
informes menos frecuentes en la literatura, documentan la transmisión
ocupacional de otros virus, baacterias, parásitos, ricketsias y
agentes fúngicos a trabajadores de la salud por exposiciones percutáneas.
En total por lo menos veinte diferentes patógenos se han transmitido
mediante daños accidentales por punciones con agujas (240-245).
En este sector del trabajo se resumen los datos existentes sobre el riesgo
ocupacional adquirido por la sangre de infecciones en trabajadores de la
salud, concentrando el problema específico de la punción
accidental, describe productos disponibles para el uso en la práctica
de la Anestesiología para reducir la incidencia de daños
percutáneos y propone enfoques para modificar procedimientos y para
diseñar controles para el uso en Anestesiología.
Aunque los anestesiólogos están
sometidos a un mportante riesgo para la infección y exposición
ocupacional, unicamente una pequeña porción de los estudios
pertinentes de la literatura médica, se dirige o refiere especificamente
a los Anestesiólogos. Por lo tanto mucha de la información
se obtiene desde estudios en trabajadores de la salud no-anestesiólogos,
pero cuando los datos disponibles sean específicos a anestesiólogos
se aclarará en ésta revisión.
IV.1.1.-Mecanismos de Transmisión
y Riesgo Ocupacional por sangre infectada:
En los trabajadores de la salud la exposición
a una enfermedad infecciosa dependerá de la frecuencia y naturaleza
de las actividades de dichos trabajadores (1). Aunque
el riesgo exacto de transmisión ocupacional no sea conocido para
todas las enfermedades transmitidas por la sangre, se han sugerido los
múltiples factores que contribuyen al riesgo. Estos incluyen la
FRECUENCIA de exposición del trabajador de la salud, la RUTA de
la exposición (percutánea, mucosa, piel no intacta o intacta),
SEVERIDAD de la exposición, FLUIDO involucrado en la exposición,
VOLUMEN del inóculo, CONCENTRACION del agente patógeno, PATOGEICIDAD
del agente,SUCEPTIBILIDAD del anfitrión, y en lo referente a la
punción con aguja, el tipo de ella (hueca o maciza) y el uso o no
de GUANTES (246-250). La infectividad y concentración
del patógeno en el inóculo desde al paciente fuente puede
ser afectado por la etapa de la enfermedad, el nivel de viremia y cualquier
neutralizante antiviral o quimioterapia inmunomoduladora que reciba el
paciente fuente. La suceptibilidad del anfitrión está detrminada
por la condición del sistema inmune del individuo y la presencia
de anticuerpos protectores. Otros factores que afectan potencialmente la
suceptibilidad del anfitrión incluye las prácticas higiénicas
y procedimientos realizados al momento de la exposición. El riego
de transmisión también puede depender de la supervivencia
viral, que depende a su vez de los factores físicos relativos al
ambiente viral (PH, temperatura y humedad) y el intervalo de tiempo entre
el alejamiento del germen desde el paciente y la exposición al trabajador.
Con ésta perspectiva, el riesgo
total de una infección ocupacional adquirida para un trabajador,
para un período específico, es una función del nímero
de exposiciones al material potencialmente contaminado, sobre el tiempo,
la preponderancia de transportadores del agente infeccioso al paciente
y el valor de transmisión exitosa con una exposición única
al material contaminante (251). La probabilidad que
por lo menos un trabajador expuesto se infectará con el HIV puede
estimarse como: 1-[(1-p)n] donde n es el número de
punciones con aguja y p es la probabilidad de llegar a ser infectado
con el HIV después de un daño con una aguja contaminada con
el mismo.
La tasa de transmisión de HIV
de una aguja infectada es de 0,35% y la frecuencia de que un trabajador
de la salud se puncione con una aguja infectada es de 1,9 por cada 1000
días de internación de un paciente infectado con HIV.
Wormser y colaboradores calcularon que
por un período de 5000 días de hospitalización de
un HIV positivo (10 pacientes HIV positivos hospitalizados por 500 días)
habría 10 punciones entre los trabajadores y 3% de probabilidad
de que uno de ellos se seroconvierta (252). Los Anestesiólogos
tienen una exposición frecuente a fluídos corporales de pacientes,
frecuentemente sangre o saliva. Varias encuestas documentan la frecuencia
de exposiciones con sangre durante la práctica anestesiológica.
Un estudio informó que el contacto con los fluídos del cuerpo
ocurrió en 36% de los procedimientos anestésicos incluyendo
la canulación venosa, bloqueos de nervios, intubación o extubación
traqueal, aspiración de orofaringe o traquea, inyecciones intramusculares
y administración de transfusiones sanguíneas (253).
La mayoría de esas exposiciones fueron cutaneas o de membranas mucosas.
Desde que la saliva y secreciones traqueales contienen frcuentemente sangre,
los autores sugirieron que las mismas deberían considerarse potencialmente
infectanes cuando aparecen durante procedimientos anestésicos.
Harrison informó que los incidentes
de contaminación, incluyendo una punción con aguja ocurrieron
en 14% de 252 anestesias, con 48 de 75 anestesiólogos que habían
tenido contacto con la sange del paciente. En un informe de Popejoy que
resume 684 operaciones, 5 del personal de anestesia tuvieron la exposición
con sangre a membranas mucosas o piel no intacta (255).
Basado sobre observaciones de 206 operaciones, Panhlio documentó
17 episodios de exposición de sangre a la piel o membranas mucosas
de personal de anestesia(el contacto con sangre ocurrió en 8,3%
anestesiólogos), pero en ninguno había daños percutaneos
(256). Es dificil comparar el valor de exposiciones
ocupacionales entre los informes de la literatura porque frecuentemente
los denominadores para el cálculo de la frecuencia no son dados
o no son expresados en términos comparables.
IV.1.2.-Virus de la Hepatitis B:
El virus de la hepatitis B es causa importante
de Hepatitis Aguda o Crónica, Cirrosis y carcinoma hepatocelular
primario. Según la estimación hecha por la dependencia de
Hepatitis del Centro para Control de las Enfermedades (CDC) e informes
por la Administración Ocupacional de Salud y Seguridad (OSHA) en
los Estados Unidos hay 8700 infecciones por HBV, anualmente en trabajadores
de la salud, quienes fueron expuestos a sangre en forma ocupacional. Aproximadamente
de 400 a 440 de éstos trabajadores requirieron hospitalización
y 200 murieron de Hepatitis B aguda o crónica.
Para evaluar cambios en la incidencia
anual de casos de Hepatitis B en los EEUU, el CDC conduce estudios de vigilancia
y ha informado datos que cubren 1981 a 1988 (257).
Para éste período había
una disminución en la fracción de nuevos casos de Hepatitis
B ocurridos en trabajadores de la salud. Por lo menos dos factores parecieron
responsabilizar a esa declinación: la inmunización de los
trbajadores con la vacuna contra la Hepatitis B, que se licenció
para el uso el año 1982 y el uso más amplio de las precauciones
para con los fluídos corporales y sangre recomendadas por el CDC
(258) en 1983 y expandidas a "precauciones universales
de fluídos corporales y sangre" en 1987. Se han conducido estudios
seroepidemiológicos en grupos de trabajadores de la salud con frcuente
exposición de sangre, para determinar la preponderancia de Hepatitis
B, evidenciado por marcadores virales de infección previa o actual.
Aunque la preponderancia de marcadores serológicos para infección
HBV pasada o actual sea 3 a5 % en donantes de sangre voluntarios (269),
el marcador seropositivo de HBV en el personal de Anestesia osciló
desde 12,7% a 48,6% en varios estudios, en centros de EEUU (259-265).
El valor de seroprevalencia de HBV en Anestesiólogos puede compararse
a al que se encontró en otros especialistas médicos: 28%
en cirujanos, 27% en patólogos, 18% en internistas, y 4% en médicos
sin contacto con el paciente, tales como administradores y cientificos
de investigación En su estudio de más de 5500 trabajadores
de la salud, en cinco hospitales, Hadler et al determinó que el
riesgo de infección de HBV, estaba estrechamente relacionado a la
frecuencia de contacto con sangre, aumentando con el aumento de la misma
y la correlacionó con la frecuencia de punción accidental
o heridas por perforación (270). Para trabajadores
de la salud sin anticuerpos protectores para hepatitis B de infección
previa o de vacunación previa, 6% a 30% se infectará después
de una exposición por punción desde una persona positva para
HBV (HbsAg+) (226). El riesgo (271)
de infección de HBV que sigue a la exposición percutánea
a sangre positiva a HbeAg+ se estima ser 27% a 43 % (237).
IV.1.3.-Virus de Inmunodeficiencia
Humana:
Según el Centro de Control ed
Enfermedades (CDC) se estima que el HIV-1, etiología viral de la
mayoría de los casos de SIDA en América del Norte, ha infectado
más de un millón de personas el los Estados Unidos (279)
. Desde los primeros casos de SIDA que se registraron en 1981, más
de 202.000 casos se han informado a departamentos públicos de salud
en los EEUU y de éstos más de 65% han muerto por la enfermedad
(280).
La información sobre infección
ocupacional adquirida de HIV en trabajadores de la salud se deriva de informes
de casos documentados de seroconversiones, datos desde estudios de seroprevalencia
de HIV y los informes de SIDA en trabajadores de la salud, sin otros factores
identificanles de riesgo (281). Los datos de vigilancia
no indican demasiados casos de SIDA en trabajadores de la salud, porque
5% de pacientes con SIDA, son trabajadores de la salud, mientras que los
trabajadores de la salud constituyen 5,7% de la fuerza de trabajo. Cuando
Beekmann resumió los datos disponibles sobre la infección
de HIV en trbajadores de la salud en Mayo de 1990, había documentado
27 seroconversiones ocupacionales, 9 infecciones de HIV detectadas en estudios
de seroprevalencia, e informes anecdóticos de 34 infecciones en
trabajadores de la salud(281). Además Beekmann
encontró 66 trabajadores de la salud con SIDA, sin factores ocupacionales
de riesgo identificables, y 191 trabajadores de la salud con SIDA. Dichas
investigaciones eran incompletas. En 13 estudios de seroprevalencia de
HIV conducidos entre 1985 y 1988, 21(0,32%) de 6619 trabajadores de la
salud fueron hallados HIV positivos, con 8 (0,12%) con factores de riesgo
comunitarios (281). Un caso documentado de un anestesiologo,
quien se infectó de HIV como resultado de una punción accidental,
ocurrida durante la insercción de un cateter venoso central en un
paciente HIV positivo conocido. Los tres factores que determinan el riego
de infección de HIV para los trabajadores de la salud en la escena
ocupacional son: 1)frecuencia de exposición al material potencialmente
infectado (251), 2)preponderancia de la infección
de HIV en la población de pacientes y 3)riesgo de transmisión
de la enfermedad desde una exposición única al material infectado.
Se estima que un millón de individuos en los EEUU se infectan con
el HIV (tasa de seroprevalencia de 0,4%). Sin embargo la prevalencia en
pacientes admitidos a las salas de emergencia y hospitales es probable
que sea más alta.Un estudio reciente de 26 hospitales, de 21 ciudades
de EEUU encontró el valor total de HIV seropositivos de 1,3%, variando
desde 0,1% a 7,8% (283). Datos de más de 2300
pacientes asistentes al departamento de emergencia, demostraron que 5,2%
eran HIV positivos y que 4,6% de pacientes admitidos directamente desde
el departamento de emergencia a la sala de operaciones tenía infección
por HIV no reconocida (284).
El riesgo de adquirir HIV por una simple
exposición percutanea a sangre o fluído sanguinolento del
cuerpo es de 0,4%, desde un paciente infectado por HIV. Esta estimación
se deriva de datos de variados y grandes estudios prospectivos (226,232,237).
El CDC, Grupo Cooperativo de Vigilancia de punción por aguja siguió
1201 trabajadores de la salud, e informaron exposiciones de sangre de pacientes
infectados por HIV durante 1983 a 1988 (232). Ochenta
por ciento (80%) de las exposiciones fueron desde punciones con agujas,
8% desde cortes por objetos cortantes, 7% desde herida contaminada abierta
y 5% desde exposición a membranas mucosas. Hubieron 4 seroconversiones,
todos en trabajadores de la salud con por lo menos un daño percutaneo
desde una punción. Por lo tanto, el riesgo de infección de
HIV fue 0,46 % por exposición percutanea (4/861) a la sangre de
pacientes infectados por HIV. No ocurrió ninguna seroconversión
en trabajadores de la salud con exposiciones de membranas mucosas o piel
no intacta a sangre infectada por HIV. Otros tres estudios de trabajadores
de la salud expuestos, hubo 5 seroconversiones después de 1242 exposiciones
percutaneas a la sangre o fluídos del cuerpo conteniendo sangre,
desde pacientes infectados con HIV (riesgo de infección para cada
exposición: 0.4%) (232,249,286,287). El riesgo
de nfección de HIV después de una exposición de membrana
mucosa o cutanea a sangre infectada por HIV parece ser menor que después
de una exposición percutanea, tal como una punción con aguja
(288).
Varios estudios han cuantificado los
títulos de HIV en sangre o plasma (289) en
la infección, para evaluar la relación de la etapa de la
infección con la potencial infectividad. Coombs aisló HIV
desde células mononucleares perisféricas (PBMC) en 97% de
pac infectados con anticuerpos positivos, sin considerar la etapa clínica
de la infección. Las células libres de virus en plasma se
detectó en 23% de pacientes asintomáticos y en 82% de ellos
con SIDA, los títulos de virus plasmáticos se correlacionan
con la etapa clínica de la infección.
Los títulos plasmáticos
oscilaron desde 1 a 20000 partículas virales/ml en pacientes en
etapas similares de la enfermedad (289). Ho determinó
esos niveles virales en plasma y determinó que estuvieron entre
1a dosis infectiva por 30 microlitro en pacientes HIV asintomáticos,
aumentando en pacientes sintomáticos a 3 dosis infectivas por 1
mililitro.
La cantidad de sangre que es probable
para ser transferida en una punción accidental en la escena de cuidados
de la salud es aproximadamente 1 microlitro (290).
Estos datos indicaron que una dosis viral más grande se transmitirá
después de un daño por punción desde un paciente infectado
por HIV sintomático, que desde uno que fue asintomático.
Altos títulos de virus de HIV
también se encontraron en el plasma (10000/ml) y en células
mononucleares plasmáticas en la fase aguda de la infección
primaria por HIV, durante el "período ventana", cuando los pacientes
eran seronegativos para el HIV (291). Los títulos
virales en plasma y en PBMC declinan rapidamente luego de la fase aguda
de la infección coincidente con la iniciación de los anticuerpos
seropositivos de HIV (291).
IV.1.4.-Uso de Agujas en la Práctica
Anestésica:
Aunque como se ha mencionado más
arriba sean tres los factores que determinan el riesgo ocupacional de infecciones
adquiridas por sangre, la frecuencia de la incidencia de exposición
es la única variable que puede ser alterada efectivamete por trabajadores
de la salud. Por lo tanto, las estrategias para impedir la transmisión
ocupacional de patógenos transmitidos por la sangre, se ha enfocado
en reducir el contacto accidental con el material infectado.Desde que los
daños percutaneos tales como punciones con agujas, son los de efectividad
mayor para transmitir patógenos transportados por la sangre, más
que el contacto con membranas mucosas o piel, la prevención de las
punciones y otras formas de injuria son las que merecen la mayor atención.
Los Anestesiólogos usan dispositivos
de aguja para retirar líquidos de recipientes, admiistraciones intravenosas,
intramusculares o inyecciones subcutaneas, introducir cateteres intravasculares,
retirar sangre colectada, administración de anestesia regional y
bloqueo de nervios. Sin embargo las agujas se necesitan solo especificamente
para: accesos transcutaneos, inyección, o aspiración (292).
Cuando las agujas y jeringas estériles se usan para aspirar fluídos
a partir de recipientes estériles, ampollas o frascos, no poseen
ningún riesgo infeccioso para el anestesiólogo. Las agujas
y jeringas usadas para procedimientos percutaneos con fluídos del
cuerpo o sangre, deberían considerarse capaces de transmitir agentes
patógenos. Las agujas y jeringas usadas para inyecciones intravenosas
dentro de set de administración, pueden ser contaminados por la
sangre, a pesar de la presencia de válvulas de chequeo en la tubería,
y sin flujo visible retrógrado de sangre desde el paciente (293).
Después de la entrada en conexión con un paciente mediante
una infusión parenteral, la jeringa y la aguja deberían considerarse
también como contaminadas.
IV.1.5.- Riesgo de punción:
Aunque varios estudios han evaluado el
riesgo de punción en trabajadores de la salud, la mayoría
no ha dirigido específicamente el riesgo para anestesiólogos
(244). Jagger ha informado sobre daños por
punción que ocurren en un Hospital de la universidad. La causa simple,
más frecuente encontrada fueron los daños por punción
por recapuchonar una aguja usada. 35% de los daños eran desde jeringas
descartables, 26% desde tubuladuras intravenosas ensambladas, 12% desde
jeringas prellenadas, 7% desde "mariposas", 5% desde agujas de flebotomía,
2% desde cateteres intravenosos y 13% desde otros dispositivos. El valor
de la frecuencia de los daños por 100.000 dispositivos usados, desde
dispositivos que requieren desmontaje fue 5,3 veces mayor la frecuencia
para el uso de jeringas simples que pueden colocarse en recipientes protegidos,
sin quitar o recapuchonar la aguja.
Los trabajadores de la salud indicaron
que ellos eligieron recapuchonar agujas como resultado de evitar ciertos
peligros como ser: la necesidad de llevar varias agujas destapadas a la
vez hacia el recipiente de eliminación, la necesidad de almacenar
en forma segura los contenidos de la aguja usadas para dosis múltiples,
a veces, a diferentes tiempos y la necesidad de proteger durante el desmontaje
de un dispositivo. Los hallazgos de este estudio no pueden ser aplicables
a anestesiólogos porque los datos se tomaron desde punciones reportadas
mayormente a personal de enfermería, no anestésico.
Es bien reconocido que un gran número
de punciones con aguja, especialmente ocurridos en médicos no son
informados. Hamory utilizó datos desde un cuestionario para demostrar
que 75% de daños por punción en trabajadores de la salud
no eran informados al servicio empleador de salud (294),
en una encuesta a los funcionarios de la misma admitieron que solo se habían
informado 30% de los daños por punción, al tiempo de la exposición
(295).19% de los internos y residentes informó
una o más exposiciones por punción a sangre infectada por
HIV. Popejoy halló que unicamente 8% de las exposiciones percutaneas,
membranas mucosas o piel no intacta ocurren en el personal de sala de operaciones
y 3% de las exposiciones de médicos se informaron al departamento
de Salud (256).
Tres estudios observacionales recientes
indicaron que el personal de sala de operaciones experimentó frecuentemente
exposición a sangre y que la mayoría de los contactos cutaneos
o de membranas mucosas podrían haber sido impedidos con protecciones
de barrera mucocutaneas, incluyendo guantes (247,256,257).
La exposición percutanea de sangre ocurrió de 1,7 a 5,6%
de procedimientos quirúrgicos, la mayoría involucrando personal
quirúrgico (247,256,257,295). El conocimiento
del diagnostico del paciente con HIV, no redujo la frecuencia de exposición
(247).
Usando infomación desde una busqueda
de varias bases de datos de la literatura Buergler et al calcularon que
el riesgo ocupacional de HIV en un año, como resultado de un daño
por punción, era determinado por la formula: P=r., h. e,
donde r es el riesgo de infección con cada exposición
parenteral al HIV con fluídos corporales o sangre, h es la
prevalencia de HIV, en pacientes infectados en una población específica
durante el año y e es el número de daños por
punción en el año (297). Para los calculos
Buergler presumió que un anestesiólogo incurría en
1,3 daños por punción al año y la frecuencia de seroconversión
era de 0,42% para cada exposión parenteral con sangre infectada
por HIV. El riesgo calculado de infección de HIV ocupacional para
un año, para un anestesiólogo osciló entre 0,002%
a 0,129%, cuando la preponderancia de pacientes infectados con HIV en la
población quirúrgica, varió desde 0,32% a 23,6% (297).
IV.1.6.- Precauciones Universales:
El CDC y OSHA ha recomendado el uso de
precauciones universales como una estrategia para la prevención
de la transmisión ocupacional de infecciones transmitiadas por la
sangre. Incluída en estas recomendaciones se halla el uso de barreras
apropiadas en situaciones en que se prevee que el traajador de la salud
estará en contacto con sangre u otros fluídos del cuerpo.
Aunque las barreras puedan reducir el riesgo de exposición cutanea
o de membranas mucosas a fluídos del cuerpo o sangre, artículos
tales como guantes o vestimentas pueden ser facilmente penetradas por agujas
y ser así ineficaces en prevenir daños percutaneos. Por lo
tanto, las Precauciones Universales también incluyen recomendaciones
específicas para impedir daños ocacionados por agujas y otros
instrumentos cortantes (Tabla 9).
Cuando se usan agujas en la práctica
de la anestesiología, deben manejarse tanto dispositivos estériles
como contaminados. Cuando la medicación se aspira desde un recipiente
estéril, antes de la administración al paciente, la aguja
permanece estéril y por lo tanto el reencapuchonado de la aguja
no involucra riesgo para el profesional.
Una vez que la aguja se ha usado para
inyecciones intravenosas en tubuladuras se debe tratar como contaminada
desde que la sangre puede hallarse presente en la tubería de administración
(290). Las agujas que se usaron para administrar infusiones
intravenosas tales como por ejemplo antibióticos o medicaciones
vasoactivas, deben manejarse de manera similar. Los catéteres usados
para canulación venosa o arterial y los estiletes o agujas usados
para los bloqueos regionales de nervios o anestesias regionales, deberían
considerarse contaminadas y desechadas inmediatamente después de
su uso o puestas de vuelta sobre la bandeja estéril de procedimiento,
desde la cual podrán ser cuidadosamente removidas y puestas en recipientes
adecuados para ese fin, resistentes a la perforación.
Si es posible, el individuo mismo que
desempeñó el procedimiento debería responsabilizarse
de la eliminación de los objetos corto-punzantes, dado que ella
se encuentra familiarizada con el número y ubicación de los
artículos que usó.
Todo trabajador de la salud, incluído
el personal de anestesia, se halla en riesgo de sufrir una punción
accidental, desde dispositivos contaminados que no experimentaron su eliminación
apropiada luego de su uso. Ejemplos de ello lo constituyen las agujas dejadas
en el lecho de los pacientes, que puede dañar al personal que transporta
pacientes, objetos cortantes en ropa sucia que puede lastimar trabajadores
de lavandería y agujas no protegidas que puede pinchar basura plástica
y lastimar personal responsable de limpiar o transportar materiales de
desecho (244). Aunque el uso de precauciones universales
puede reducir la exposición de médicos a la sangre (300),
muchos trabajadores de la salud, no usan esas estrategias a pesar de programas
educativos intensivos (301,304). Muchos trabajadores
de la salud parecen tener los conocimientos adecuados de las precauciones
(303), pero frecuentemente no son tenidas en cuenta
porque los individuos dicen estar demasiado ocupados o creídos que
en algunos casos recapuchonando la aguja es menos riesgoso que manejando
la aguja no protegida (301).
Muchos estudios han indicado que la punción
accidental era frecuentemente el resultado de recapuchonar la aguja (232,244,305).
Las actitudes y conductas relacionadas con el recapuchonaje, se estudiaron
4 hospitales docentes o pedagógicos en los EEUU. A pesar de la adopción
de precauciones universales como la política del hospital, inventarios
de las cajas de eliminación de agujas demostraron que 8% a 58% de
las agujas usadas se recapuchonó. El recapuchonamiento era debido
a conocimiento inadecuado relativo, a olvido o estar demasiado ocupados
para seguir las precauciones universales o a una creencia que recapuchonando
se protege a trabajadores de la salud y colegas de punciones accidentales
(301).
Tabla 7. - Estudios mayores
prospectivos sobre riesgo de transmisión en trabajadores de la salud
expuestos a sangre o fluidos corporales con pacientes infectados con HIV.
| Estudio
(fluidos corporales) |
Exposiciones
percutáneas punciones c/agujas o corte |
Exposiciones
Memb. Mucosa o piel no intacta |
| |
N
|
N° seroconversiones
|
n
|
N° seroconversiones
|
| Mc Eloy (286)
Sangre y otros fluidos |
76
|
0
|
74
|
0
|
| Mc Gerherding
(62)
Sangre u otros fluidos |
129 (Sangre)
|
0
|
213 (Sangre u otros fluidos corporales)
|
0
|
| Marcus (232)
Sangre |
861
|
4*
|
103
|
0
|
| Henderson (249)
Sangre y otros fluidos |
176#
|
1+
|
349**
|
0
|
| TOTAL
|
1.242
|
5 (0.4%)
|
3.451
|
0
|
* Todos (4) fueron resultado de punciones
con aguja
# 170 punciones
u otras injurias por punción y 6 cortes con objeto filoso
+ Corte profundo
con objeto con sangre contaminada
** 346 exposiciones membranas mucosas
y 3 heridas abiertas contaminadas.
Tabla 8. - Uso de dispositivos
libre de agujas en la práctica de la Anestesiología.
| Procedimientos |
Aguja
contaminada |
Necesidad
de usar aguja |
Disponibilidad
de Aguja Protegida |
| |
|
|
|
| - Aspiración
de fluidos desde ampolla estéril o tapa de goma del vial |
NO
|
NO
|
SÍ
|
| - Inyección
de fluidos en la línea intravenosa |
SÍ
|
NO
|
SÍ
|
| - Inyección
intramuscular subcutánea o intradérmica |
SÍ
|
SÍ
|
SÍ
|
| - Inserción
de catéter intravenoso |
SÍ
|
SÍ
|
SÍ
|
| - Inserción
de catéter intravenosos central o intraarterial |
SI
|
SI
|
NO
|
| - Bloqueo nervioso |
SÍ
|
SÍ
|
NO
|
| - Anestesia regional
espinal o epidural |
SÍ
|
SÍ
|
NO
|
| - Aspiración
directa de sangre o fluidos corporales |
SÍ
|
SÍ
|
Tamaño limitado
|
Tabla 9. - Precauciones en
el uso de agujas incluidas en el CDC (Centro de Control de Enfermedades).
Precauciones Universales
| 1- Agujas contaminadas no
deberían ser recapuchonadas, torcidas intencionalmente o quebradas
con la mano, removidas desde jeringas descartables o manipuladas con la
mano de cualquier otra forma*. |
| |
| 2- Después de usadas
las jeringas descartables, agujas y otros materiales afilados o puntiagudos,
deben ser colocados en recipientes resistentes a la punción para
su desecho, deben ser ubicados en lugares cercanos al área de uso. |
| |
| 3- Agujas reusables deben
ser dejadas dentro del cuerpo de la jeringa y ser colocadas en recipientes
resistentes a la punción para el transporte al área de reprocesamiento. |
-
Estas recomendaciones han sido modificadas
por la OSHA (Administración de Salud y Seguridad Ocupaciones)
IV.I.7 Normas de Administración
de Salud Ocupacional y Seguridad sobre Exposición Ocupacional a
patógenos transmitidos por la sangre:
La OSHA, luego de ser solicitada por
uniones de trabajadores de la salud, propuso y creó normas, actualmente
finalizadas, para reducir la exposición ocupacional de cada empleado
a la sangre conteniendo patógenos. Esta norma federal requiere que
las jefaturas o empleadores tengan un plan de control de exposición
que ordene precauciones universales e incluya diseños de control
(equipos o dispositivos que aíslen o quiten el peligro de sangre
conteniendo patógenos) y control sobre practicas de trabajo(prácticas
que reducen la probabilidad de exposición) para eliminar o minimizar
la exposición del empleado. El OSHA también tiene como norma
que los empleados usen equipo protector personal apropiado. Los patrones
deben educar y entrenar empleados en lo que respecta a la manipulación
de agujas y dispositivos cortantes. En la explicación de las normas,
la OSHA indica que los diseños de controles y de las prácticas
de trabajo son frecuentemente codependientes, porque a las prácticas
específicas de trabajo pueden ser necesarias para asegurar la operación
efectiva de control de diseño. Un ejemplo de lo citado es el recipiente
rígido de eliminación de agujas que no provee ninguna protección
si un empleado continua reencapuchonando agujas y las desechas a la basura.
IV.I.8 Estrategias para reducir los
daños accidentales por punción:
Los esfuerzos educativos para prevenir
el reencapuchonado inapropiado de agujas generalmente han fracasado en
eliminar los daños por objetos punzo cortantes(304,308).
Se había presumido que si enseña
a trabajadores de la salud que las agujas no deberían reencapuchonarse,
habría una proporcional disminución en la frecuencia de daños
por punción (304,308). Sin embargo, la implementación
y los programas informativos sobre precauciones universales realizados
para reducir el reencapuchonaje de la aguja no cambiaron significativamente
la incidencia de punción. Las políticas realizadas para prevenir
el recapuchonaje de las agujas no han reducido las punciones porque el
riesgo de daño constituye un balance entre el riesgo de manejar
una aguja expuesta y el riesgo de recapuchonar(304,308,309).
Varios autores han indicado que deben
buscarse otras estrategias. Dos estudios han demostrado que los guantes
no previenen todos los daños percutáneos producidos en las
manos por agujas (247,250). Un estudio in-vitro sugirió
que, aunque el volumen de sangre transferida con una punción aumenta
con la profundidad y tamaño de la penetración de la aguja,
la misma se redujo por lo menos el 50% mediante un guante de vinilo o látex
(251).
Doble par de guantes puede proveer la
protección adicional contra la punción accidental de la piel
(247). En un estudio en personal quirúrgico,
Gerberding encontró que 17% de guante único o guante externo
del doble par de guantes se horadaron después del uso, mientras
que únicamente 5,5% del guante interno doble se había infligido.
Reducir los peligros de dispositivos
con agujas incluye métodos alternativos para desempeñar procedimientos
médicos, restringiendo el uso de aguja a las situaciones que no
existe ninguna alternativa y cuando se requieren las agujas, buscando el
mejor diseño del producto (244). Estas metas
no se han logrado para la extensa mayoría del uso de agujas en anestesia
y en otras áreas de cuidado en la salud.
Sin embargo, muchos productos nuevos
han llegado a estar disponibles que permiten el uso de dispositivos libres
de agujas o dispositivos de agujas protegidas para múltiples aplicaciones.
Evaluaciones de situaciones no anestesiológicas, indican una disminución
en los daños por punción después de la implementación
de estos dispositivos (310). Las modificaciones de
algunos dispositivos existentes se anticipan a los nuevos productos que
se prueban y se desarrollan.
Los procedimientos que requieren el uso
de dispositivos con aguja incluyen:
Inserción del catéter intraarterial
o catéter venoso central, bloqueo nervioso y anestesia regional.
Para lograr la máxima seguridad
cuando los instrumentos con agujas deban usarse para cualquier propósito,
los anestesiólogos deben evitar recapuchonar por la técnica
de dos manos, uso adecuado de recipientes de eliminación de jeringas
y agujas y, cumpliendo con precauciones universales. Si es absolutamente
necesario recapuchonar una aguja, el uso de una técnica de una mano
impide que la aguja contaminada sea dirigida hacia la mano no protegida
del trabajador de la salud. La técnica de una mano la aguja se pone
en una superficie plana y es "cabada " hacia arriba con la aguja adjunta
a la jeringa.
El capuchón constituye un conjunto
con el eje de la aguja y es empujado contra una superficie plana. Con esta
técnica no requiere el trabajador de la salud dirija la aguja hacia
la mano no dominante y desprotegida. Debe tenerse cuidado también
en asegurar que la aguja no horade el capuchón crea peligro adicional
que puede no ser reconocido hasta que el daño ocurra.
Colocar recipientes de eliminación
resistentes a la perforación cerca al sitio de trabajo ha reducido
algunos tipos de daños por punción (304,313).
Cuando los recipientes no son sobrellenados y se encierran adecuadamente
se impide la porción por daños por punción debido
a agujas que taladran recipientes de lavandería o basura. Los recipientes
de eliminación resistentes a la perforación deben estar fácilmente
accesibles en todas las ubicaciones de trabajo. Se deberá tener
un recipiente sobre cada carro de medicación anestésica portátil,
de ésta manera el recipiente puede moverse tan cerca del área
de trabajo como se necesite; cuando un recipiente llegue a llenarse en
tres cuartas partes de su capacidad se deberá sellar y desechar
adecuadamente para impedir los daños por punción por el sobrellenado.
Las prácticas del trabajo pueden
modificarse para intentar reducir las punciones accidentales. Los procedimientos
que involucran agujas en pacientes no cooperadores deberían ser
desempeñados por profesionales diestros y no por aprendices pues
el movimiento del paciente puede resultar en daño al trabajador
de la salud. Por otro lado, puede ser imprudente poner las bandejas de
procedimiento que contienen agujas y objetos cortantes directamente sobre
el paciente. Al colocar un catéter venoso central el anestesiólogo
deberá considerar poner la bandeja de procedimiento en una posición
directamente enfrente del más bien que al lado. Esto permitirá
que agujas usadas se coloquen en la bandeja dentro de la visión
directa y sin la distracción de la atención del anestesiólogo
en procedimientos que están siendo realizados. Algunos profesionales
rutinariamente incluyen jeringas y agujas estériles extras sobre
las bandejas de procedimientos para eliminar la necesidad de recobrar equipo
usado anteriormente.
Los componentes y los dispositivos de
las bandejas de procedimientos deberían rediseñarse para
reducir el riesgo de punciones, facilitando el manejo de agujas y de otros
objetos cortantes. Nuevos aspectos de diseños que pueden incorporarse
en las bandejas de procedimientos incluyen: 1)La separación de dispositivos
con agujas y sin agujas, 2) Orientación de las agujas en la misma
dirección sobre la bandeja, 3) Jeringas y agujas estériles
extras para que los dispositivos contaminados no necesiten ser rebosados.
4)Uso de dispositivos de agujas más seguros como de agujas protegidas
o dispositivos libres de agujas cuando fuera posible .5)Un mecanismo para
aislar agujas contaminadas u objetos cortantes para su posterior eliminación
.6)Pinzas descartables para manejar objetos cortantes contaminados durante
su eliminación.
Es necesario la investigación
y desarrollo continuado a nuevos productos para reducir los peligros de
punción cuando los dispositivos con agujas deben usarse para procedimientos
anestésicos.
Numerosos factores determinan si el producto
de prevención de daños por punción podrá ser
aplicable y efectivo. El producto deberá requerir mínima
o idealmente ninguna acción que comprometa el mecanismo protector
del usuario desde pasos adicionales o complicados, los procedimientos podrían
probablemente provocar un daño, más que una protección
adicional. Además el producto debe ser conveniente para usar y compatible
con otro equipo; de otra forma, su aplicación será limitada,
por más que sirva en los aspectos técnicos de su diseño.
Idealmente, el mecanismo protector debería ser parte integral del
producto más que requerir el uso adicional de un dispositivo. Los
productos de prevención de punción, no deben introducir otros
problemas, tal como aumento en el riesgo nosocomial de infección,
por medio de la contaminación con gérmenes en conexiones
abiertas, embolia de aérea por mal funcionamiento de válvulas
o conexión no ocluída en sistema de puerto múltiple
(rampa), o desconexión no intencional de la tubería. Los
aspectos de seguridad deberán ser efectivos tanto antes del desmontaje
del producto, como después de su eliminación.
IV.1.9.- Hay evidencia o no, que los
dispositivos libres de aguja o de aguja protegida funcionen
Aunque muchos productos se encuentran
disponibles y se comercializan, hay escasez de estudios controlados en
ésta área.(Tabla 8)
Una reciente publicación indicó,
que al tiempo, no había datos disponibles para indicar si dispositivos
con envainado externo o mecanismos internos de embotamiento, son más
seguros que los productos convencionales (315). Los
estudios en curso para evaluar la eficacia de estos dispositivos, así
como también varios informes preliminares sugirieron que la implementación
de sistemas intravenosos libres de agujas, se asociaron temporalmente con
una reducción con los daños por punción (310,316,317).
En los 6 meses que siguen a la introducción de un sistema intravenoso
libre de agujas para el uso en un hospital de la universidad, hubo una
reducción total de 51,9% en daños reportados por objetos
cortantes (310). Los daños relacionados con
la aguja disminuyeron un 43%, los daños relacionados con inyección
intravenosa un 88% y por trastos de basura un 85,7%. Algunos informes anunciaron
como los productos dispositivos de prevención de punción,
pueden ofrecer poca o ninguna protección real para el usuario; por
lo tanto antes de seleccionar dispositivos específicos de prevención
de punción, los hospitales deberían conducir ensayos clínicos
que incluyan la participación de los trabajadores de la salud, quienes
serán los que eventualmente usarán los productos. Los trabajadores
de la salud deberán familiarizarse con los nuevos productos y su
uso apropiado. El incumplimiento por parte del trabajador, que es quien
escoge usar o no los productos de dispositivo de aguja protegido o libre
de agujas, limitará también la eficacia del producto(305).
IV.1.10.- Costo vs. Eficiencia de
los dispositivos de aguja protegida o libre de aguja:
Los dispositivos mencionados generalmente
cuestan más caros que los dispositivos convencionales a que ellos
reemplazan. Para determinar si éstos dispositivos son eficientes
y de costo mínimo, muchos gastos deben ser considerados (por ejemplo:
profilaxis y tratamiento para el trabajador de la salud lastimado y tiempo
empleado por el personal de salud). Cuando ocurre el daño por punción
el trabajador debe recibir consejo sobre el riesgo asociado con la exposición
y las opciones de tratamiento. Ambos : el trabajador de la salud y el paciente
pueden necesitar la realización de marcadores serológicos
de HBV, HIV y posiblemente también HCV y pruebas de función
hepática. Con base a esto y al estado inmune, tendrá que
indicarse si fuera necesario vacunación para hepatitis B o inmunoglobulino-terapia.
Algunas instituciones ofrecen Zidovudine profiláctica luego de exposición
al HIV conocido positivo o altamente sospechoso desconocido. Finalmente
el costo debido al tiempo de trabajo perdido para el trabajador de la salud
y los gastos de salud para el empleado también deben incluirse.
En un estudio de Jagger y colaboradores,
llegaron a la conclusión que si eran eliminados100% de los daños
por punción con aguja, por medio de un dispositivo de seguridad;
éste último será eficiente en lo que respecta al costo-beneficio,
si su precio no era mayor de 36% arriba del artículo original de
aguja no protegida.
Cada hospital podrá diseñar
su propio costo y analizar sobre la base de los datos específicos
de cada institución.
El costo anual de materiales asociado
con la implementación de precauciones universales de una universidad-hospital
era de 350.900 dólares (321). Aproximadamente
dos terceras partes de ese total representaron en costos de guantes y u
cuarto dedicado para vestimenta descartable. En éste ejemplo la
mayoría de los fondos gastados para proteger a los trabajadores
de la salud se invirtió en guantes y vestimentas, aunque para la
mayoría de los informes, la mayor parte de los casos, las infecciones
adquiridas ocupacionalmente(especialmente HIV) resulten de punciones con
agujas o daños cortantes que no son impedidos con los artículos
mencionados. Esto sugiere que se necesitan más recursos dedicados
a dispositivos que impidan los daños percutáneos.
IV.1.11.- En resumen:
Los Anestesiólogos se encuentran
en riesgo de adquirir infecciones transmitidas por la sangre, mediante
el contacto con sangre o fluídos corporales. Desde estudios realizados
el riesgo de transmisión mayor está vinculado a exposiciones
percutáneas, como ser los daños producidos por punciones
con aguja. El equipo de protección personal tal como guantes y vestimenta
no impiden por completo estas exposiciones. Aunque los esfuerzos educativos
puedan reducir la frecuencia de recapuchonar agujas, éstos generalmente
no han disminuído la incidencia de punciones. Por lo tanto, además
de practicar las precauciones universales, los anestesiólogos pueden
intentar en reducir su riesgo de daños por punción, eliminando
el no esencial uso de aguja desprotegida, mediante el uso de dispositivos
de aguja protegidas o libres de agujas, realizados bajo controles de ingeniería
y modificando procedimientos anestésicos que requieren el uso de
agujas, mediante prácticas de controles de trabajo. Los dispositivos
mencionados se hallan comercialmente disponibles para el uso en muchos
de los procedimientos realizados por anestesiólogos. Para las tareas
que requieren el uso de dispositivos con aguja, el profesional deberá
usar las técnicas seguras para manejarlos, (si se necesita recapuchonaje,
realizarlo por la técnica de una mano) y eliminarlos (o sea uso
de recipientes resistentes a la punción).
La evaluación de la eficacia,
costo y seguridad de los dispositivos de aguja protegida y libres de agujas
deben continuar en la medida que su uso sea más amplio. Por demás
los anestesiólogos deben acostumbrarse a informar los daños
por punción, para que puedan efectuarse los tratamientos apropiados
post-exposición; y pueda estudiarse la incidencia para permitir
diseños de dispositivos o protocolos de trabajo que impidan accidentes
similares en el futuro.
IV.2.- Prevención de
la transmisión ocupacional de HIV y HBV entre Anestesiólogos.
Encuesta en la práctica Anestesiológica
Autores: Tait Alan R. Ph D·
; Tuttle, Dale B., MBA*
Hasta Marzo 1993, 284.840 casos de HIV,
se habían informado a los Centros para el Control de Enfermedades
y la estimación actual indica que el número de individuos
ahora infectado con el HIV en la Estados Unidos y el mundo, es de más
de 1.5 millones y 13 millones, respectivamente.(325,327)
La Organización Mundial de la Salud, estima que para el año
2.000 se infectarán aproximadamente 40 millones de personas, aunque
el riesgo para la transmisión profesional de HIV es considerado
bajo, (0.1% global y 0.35 % a 0.5 % para receptores de lesiones por punción),
el hecho de que la contracción de esa enfermedad sea considerado
mortal, debería ser de gran preocupación para el profesional
de la salud. El CDC había recibido informes de 32 trabajadores de
la salud en Estados Unidos con seroconversión a HIV documentada
después de la exposición profesional a partir de setiembre
de 1992, y 69 individuos adicionales con adquisición profesional
sospechosa (335) De esos individuos con transmisión
profesional, 84 % había recibido una exposición percutánea,
13 % una exposición mucocutánea y 3 % ambos tipos. Aunque
la población con mayor riesgo de transmisión profesional
de la enfermedad parecen ser técnicos de laboratorios clínicos
y enfermeras, los anestesiólogos en virtud de su exposición
a agujas y sangre de pacientes se hayan también en riesgo. La verdadera
incidencia de HIV adquirido profesionalmente es, indudablemente mucho más
alto que lo informado, dado las exposiciones no comunicadas y a que muchos
trabajadores de la salud no buscan comprobación de anticuerpos post
exposición. Mangione et al.informó que solo 30 % de las lesiones
por punción de los funcionarios, se informó en el momento
de la exposición. Estos datos apoyan la validez de nuestro estudio
en que menos de la mitad de los anestesiólogos buscaron tratamiento
después de una lesión por punción contaminada y, de
que aquellos, solo un poco más de la mitad buscó la comprobación
de HIV. Se han citado como razones para no informar las lesiones por punción:
falta de tiempo, percepción baja del riesgo, ignorancia con respecto
al mecanismo informado, razones de confidencialidad y la discriminación
potencial profesional(336).
En términos de frecuencia en HBV
es el virus más importante al que el anestesiólogo está
más expuesto. La seroconversión de HBV entre anestesiólogos
se ha estimado en 12.7 % y 48.6 %. Carstens et al. (337)
mostró que 17.9 % de los anestesiólogos era positivo para
anti-HBs comparado con 5 % de la población general
Además se estima que 8.700 casos
de virus de hepatitis B ocurren anualmente entre trabajadores de la salud
en los Estados Unidos. Aproximadamente 400 y 440 de estos individuos requieren
la hospitalización y aproximadamente 200 mueren por HBV agudo o
con infección crónica (328). De acuerdo
con estas estadísticas, es inevitable que se presentarán
cada vez más anestesiólogos en contacto con paciente con
factores de alto riesgo o infectados por HIV y HBV.
En la medida que el modo de la transmisión
de HIV llegó a estar mejor definido, el CDC emitió directivas
apuntando a reducir la potencial transmisión ocupacional de infecciones
por HIV y HBV (329,330). Aunque estas directivas deban
aplicarse en general al personal involucrado con pacientes de alto riesgo
o material potencialmente infectado, para ellos hay aplicaciones específicas
en la práctica de la anestesia. La Sociedad Estadounidense de Anestesiología,
recientemente editó un documento que incluye directivas específicas
apuntando a proteger al anestesiólogo y al paciente contra la transmisión
de la infección ocupacional e yatrogénica (331).
Sin embargo a pesar de la importancia de estas directivas, su eficacia
puede asegurarse únicamente si los anestesiólogos se adhieren
coherentemente a ellas. Un numero de estudios sugiere que la mayoría
de los trabajadores de la salud no siguen adecuadamente precauciones y
son particularmente no complacientes con el recapuchonaje de la aguja (332,334).
Este estudio se diseño para examinar
el grado en que los anestesiólogos cumplen en la práctica
clínica con las directivas de la CDC para la prevención de
transmisión ocupacional de HIV y HBV.
En vista de la preponderancia creciente
del virus del HIV y el virus de la hepatitis B, los anestesiólogos
están mas expuestos al riesgo de contraer estos virus, al brindar
atención a pacientes portadores de los mismos, durante su experiencia
clínica.
Es por consiguiente la importancia que
adquiere la adopción de políticas de control de la infección
que apunten a prevenir la transmisión ocupacional de éste
y otros patógenos, durante la práctica clínica.
Se diseñó este estudio
usando un formato de cuestionario para evaluar la complacencia de los anestesiólogos
con los Centros de Control de Enfermedad (CDC) y el cumplimiento de directivas
para la prevención ocupacional de HIV o HBV.
Se enviaron un total de 1149 cuestionarios
a anestesiólogos seleccionados al azar desde el Directorio de la
Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos (ASA).De estos 493 (44%)
fueron completados y devueltos, 88 % respondieron que siempre cumplieron
con las directivas de la CDC (Fig.1) cuando se presentó un
paciente infectado con HIV, pero únicamente 24.7 % se adhirió
a las pautas cuando el paciente fue considerado de bajo riesgo (P<0.01)
(Fig. 2). Para los pacientes de alto riesgo el uso de guantes fue
independiente del número de años de práctica, para
los pacientes de bajo riesgo, sin embargo había un mayor uso de
guantes entre los anestesiólogos que habían entrado en práctica
recientemente, comparado con aquellos que habían estado en práctica
en períodos más largos. Por ejemplo 55.6 % de anestesiólogos
con 0 a 5 años en práctica informaron siempre el uso de guantes
en pacientes de bajo riesgo, pero solo 38.9 % de aquellos de más
de veinte años de práctica informaron uso similar. Esta puede
constituir una práctica potencialmente peligrosa, dada la incidencia
de infección de HIV no reconocida en pacientes vistos en servicios
de emergencia, 4 % a 11.4 % (340)
Aunque 70 % de los que respondieron indicaron
que ellos recapuchonaban agujas sobre una base regular, esta práctica
no estaba asociada con una incidencia aumentada de lesiones por punción.
Sin embargo los anestesiólogos que recapuchonaron las agujas por
la técnica de una mano, informaron que era menos probable el daño
por punción, que quienes recapuchonaron usando la técnica
de dos manos (Tabla 12).
Las lesiones por punción se describen
en la Tabla 10.
Aunque 86.7 % de los que respondieron
haber descartado las agujas apropiadamente en recipientes a prueba de perforación,
31 % informaron puncionarse accidentalmente con aguja limpia, y un 72 %
con aguja contaminada, en los 12 meses precedentes. Unicamente un 45 %
de los que recibieron una punción accidental contaminada buscaron
tratamiento (Fig. 3).
Este estudio sugiere que aunque la mayoría
de los anestesiólogos utilice precauciones para prevención
de transmisión ocupacional de HIV y HBV, ellos no aplican totalmente
el concepto de precauciones universales. La eficacia de los programas diseñados
para disminuir la incidencia de lesiones por punción ha sido equívoca
(346,347).
La mejor educación y el desarrollo
de controles de ingeniería para la prevención de transmisión
de estos patógenos es algo por lo tanto imperativo (348,352).
Figura 3
Tabla 10.- Injurias por punción
Injurias por Punción Aguja
Números de Punciones recibidas
en 12 meses previos (n =433)
| |
|
|
|
|
|
|
| |
Ninguna
|
|
1-2
|
3-4
|
>5
|
|
|
Punción
|
Limpia
|
%
|
28.1
|
51.0
|
17.1
|
3.8
|
|
Punción
|
Sucia
|
%
|
68.2
|
29.3
|
0.9
|
1.6
|
| |
TOTAL
|
%
|
48.3
|
40.1
|
8.9
|
2.7
|
Tabla 11
Aguja recapuchonada (n = 487)
Comportamiento reportado por los
que respondieron (%)
|
Aguja recapuchonada
|
%
|
|
Nunca
|
2.9
|
|
Raramente
|
18.7
|
|
Frecuentemente
|
69.8
|
|
Siempre
|
9.6
|
|
Técnica recapuchonaje
|
%
|
|
Dos manos
|
66.3
|
|
Una manos
|
23.5
|
|
Ambas técnicas
|
10.2
|
V.- CATEGORIAS DE EXPOSICION
(220)
1. Dudosa. Cualquier lesión
causada con instrumental contaminado con fluidos no infectantes o exposición
de piel intacta o sangre infectante.
2. Probable. Herida superficial
sin sangrado espontáneo con instrumentos contaminados con sangre
o fluidos infectantes o bien mucosas expuestas a sangre fluidos infectantes
3. Definida. Cualquier
herida que sangre espontáneamente contaminada con sangre o fluidos
infectantes.
4. Masiva: - Transfusión
de sangre infectada por VIH.
- Inyección accidental de más
de 1 ml de sangre o fluídos contaminados.
- Cualquier exposición parenteral
a materiales de laboratorio o de investigación conteniendo virus
VIH.
VI.- PREVENCION POST-EXPOSICION (PEP)
(353-365)
VI.1.- Porqué PEP
Aun no se descubre la cura del SIDA.
La prevención continúa siendo la mejor forma de detener esta
epidemia. La mejor forma de no contraer el VIH es evitando la exposición
en primer lugar: abstenerse sexualmente, tener solo parejas sanas, hacer
uso constante del condón, abstenerse de usar drogas inyectables
y la esterilización constante del equipo de inyección (353).
Recientemente hemos aprendido mucho sobre
el tratamiento del VIH y la progresión de la misma. El uso de los
inhibidores de la Proteasa en combinación con otros medicamentos
para tratar el VIH han sido altamente eficaces reduciendo los niveles de
VIH en la sangre y restaurando la salud de muchos pacientes (354).
Para aquellas personas que no están
infectadas con el VIH y que se exponen a este virus, es posible que durante
las primeras horas o días de haber estado expuestas estas medicinas
de alto poder activo logren prevenir la infección con VIH.
En un estudio a trabajadores del sector
de salud quedó demostrado que el tratamiento con AZT después
de haber estado en contacto con agujas expuestas a sangre infectada con
VIH redujo las posibilidades de infección en un 81%. (355,356).
El estudio no fue diseñado para
comprobar la eficacia del tratamiento con AZT después de haber estado
expuesto lo cual presenta ciertas limitaciones. A partir de numerosas consultas,
resultados de estudios, y otros datos el Centro de Prevención y
Control de las Enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) para
algunos trabajadores del sector salud que accidentalmente han estado expuestos
a fluídos corporales infectados con VIH. Si el PEP fue recomendados
a trabajadores de la salud lo más lógico es que se tomen
en consideración aquellas personas que han estado expuestas por
medio del sexo, uso de drogas inyectables, especialmente siendo éstas
las formas más comunes de contraer la infección con VIH.
VI.2.- Componentes de PEP
Aún no existen recomendaciones
federales que regulen el uso del PEP en personas que han estado expuestas
al VIH por medio del sexo o uso de drogas inyectables, aunque el CDC estudia
actualmente este caso. Actualmente, muchos doctores y clínicas a
lo largo Estados Unidos ofrecen el PEP en forma diversa (358).
En la mayoría de los casos el PEP aplica dentro de un período
de 72 hs. Del posible contacto utilizando una o varios drogas anti-VIH.
Este tratamiento dura u período de 4 a 6 semanas.
Antes de implementar el PEP, es necesario
determinar cautelosamente el nivel y la frecuencia con la que el paciente
se expone al riesgo, al igual que el estado de la pareja del paciente con
respecto al VIH. Los pacientes deberán ser informados sobre los
posibles efectos negativos y la difícil tarea de cumplir con el
medicamento a cabalidad, por lo tanto será necesario ayudarles a
crear las estrategias para lograr el cumplimiento de las indicaciones del
tratamiento. También pueden formar parte de un programa del PEP
la notificación de la pareja del paciente.
Una de las potenciales ventajas que ofrece
PEP es la oportunidad de alcanzar y aconsejar personas con alto riesgo
de contraer el VIH. Los programas PEP deben incluir un componente de consejería
conductual que ayude a los pacientes a encontrar la forma de no exponerse
al VIH en el futuro y a manejar el temor de la posible infección.
Incluir servicios de referencia a programas de prevención del VIH,
de tratamiento por abuso de drogas, y salud mental y física puede
contribuir a la resolución de ciertos factores de riesgo que son
de vital importancia (359).
Al tener relaciones sexuales sin protección
no solo se está exponiendo al riesgo de infección con VIH,
sino a otras ETS y a embarazos no planeados. Los programas PEP deben ofrecer
pruebas de detección de embarazos y de ETS con su respectivo tratamiento.
Está demostrado que las personas
infectadas con algún ETS tienen de 2 a 5 veces más probabilidad
de infectarse con VIH que las personas sin ETS. El tratamiento de las ETS
es una intervención exitosa para prevenir el VIH.
VI.3.- Eficacia de la Prevención
Post-Exposición
Nadie está seguro. La idea de
prevenir la infección por medio de poderosas drogas anti- HIV hace
sentido biológicamente hablando, aunque algunas personas opinan
que el estudio del AZT y el personal de salud es inconcluso y que no se
han realizado estudios del PEP en personas que han estado expuestas al
VIH por uso de drogas inyectables, o contacto sexual. La potencia de las
nuevas drogas anti-HIV es sorprendente, y es sorprendente hasta que se
demuestre lo contrario, razón demás para ofrecer el PEP después
de haber estado expuesto a una enfermedad que puede ocasionar la muerte
(359).
VI.4.- Desventajas
Uno de los temores del PEP es que las
personas retornen a las prácticas riesgosas si estos asumen que
el PEP va a prevenir la infección. Hay evidencias de que los avances
en el tratamiento del VIH, incluyendo el PEP, pueden estar ya aumentando
el índice de sexo sin protección en los EE.UU. (361).
Por ejemplo, las tasas de gonorrea en hombres que tienen sexo con otros
hombres se han elevado por primera vez desde comienzos de los 1980’s. (362).
Otro de los temores es que el uso indebido
de las terapias con PEP ocasione que las personas desarrollen un tipo de
VIH más resistente a estas medicinas. Si la terapia no tiene éxito
y la persona desarrolla este virus más resistente, es posible que
los nuevos tratamientos no funcionen para esta persona. Esto no solo no
puede ocurrir con la terapia del PEP, sino que con otro cualquier otro
tratamiento de combinación de terapias.
Seguir este régimen puede a ser
a su vez complicado y prohibido por su costo. Las medicinas necesitan ser
ingeridas a horas específicas y con mucha regularidad. Cerca de
un tercio de los trabajadores de la salud que recibieron el PEP no pudieron
cumplir con el régimen por lo difícil que resulta seguirlo.
Los efectos secundarios de estos medicamentos pueden ser severos y debilitantes
y se desconocen los efectos a largo plazo.
Una dosis típica de cuatro semanas
puede tener un alto costo incluyendo el medicamento, pruebas de sangre
y las visitas a la clínica.
Recetar el PEP puede ser una decisión
muy complicada para los doctores y debe hacerse de acuerdo a cada caso.
Muchos opinan que un buen candidato para el PEP es aquella persona que
haya estado expuesta al sexo sin protección o que haya compartido
jeringas con una pareja VIH +. Sin embargo a muchas personas les preocupa
que proveer repetidamente el PEP a personas que repiten conductas de alto
riesgo puede dar licencia a las prácticas riesgosas, o resultar
en intoxicación por las medicinas.
VI.5.- Programas
San Francisco, CA recién implementó
un proyecto para determinar que tan seguro y factible es el PEP. Este estudio
ofrece consejería conductual intensiva, pruebas de detección
del VIH y medicinas anti-VIH a personas que hayan estado expuestas al VIH
dentro de un período de 72 horas. El proyecto no determinará
si los participantes cumplen o no con los tratamientos, si presentan efectos
secundarios significantes y si estos cambian su comportamiento de alto
riesgo después de haber estado expuestos (362).
En el ámbito internacional, muchos
países han implementado el PEP. En Francia, el Secretario de salud
anunció en Agosto de 1997 que el PEP estará a disposición
de todas aquellas personas que accidentalmente hayan estado expuestas al
VIH por razón ocupacional, sexual o por inyección. En Londres,
Inglaterra el PEP está disponible a través de las clínicas
y médicos privados. En Canadá el PEP está disponible
en las salas de emergencia para aquellos pacientes que hayan estado posiblemente
expuestos.
VI.6.- Ayuda que brinda la Prevención
Post-Exposición
El PEP puede ayudar a reforzar las labores
de prevención al servir de puente entre la prevención y el
tratamiento, similar a lo que hace la prevención de las ETS.
Tradicionalmente la prevención
de las ETS ha incluído educación, pruebas de detección,
notificación de pareja y seguimiento. En San Francisco, uno de los
programas del PEP está localizado en una clínica de ETS.
Muchas personas han abogado por la integración del VIH y las ETS
en labores de prevención. El PEP lleva ese rumbo.
Nadie espera que el PEP sea 100% eficaz.
Hasta hoy, dentro de lo que es prevención no existe un instrumento
capaz de garantizar un 100% de efectividad ante cualquier condición
médica así sea cáncer, embarazos o VIH. La mejor forma
de prevención requiere "una miríada de intervenciones imperfectas
de efectividad acumulativa" (364).
Un programa de prevención completo,
utiliza muchos elementos para proteger del VIH a la mayor cantidad de personas
posibles. PEP ofrece la oportunidad de ampliar la extensa gama de actividades
de prevención, ampliando así la posibilidad de salvar vidas.
VI.7.- Profilaxis Post Exposición
Laboral (366-377)
El personal de salud sufre un accidente
laboral cuando toma contacto con sangre o fluídos corporales de
una persona infectada con el VIH o sospechoso de estarlo, a través
de una solución de continuidad (pinchazo, herida cortante, o piel
lesionada), o contacto con mucosas. Todos los casos de seroconversión
Pos-Exposición laboral documentados en el mundo se produjeron con
sangre y no con otro fluido.
Según la naturaleza de la exposición
como ya mencionamos en el apartado Categorías de Exposición
se distinguen cuatro categorías de riesgo para adquirir la infección
VIH:
-
Dudosa, 2) Probable, 3) Definida y 4)Masiva.
Se indica quimioprofilaxis en las situaciones
3) y 4).
Además hay que considerar al paciente
fuente del accidente (situación clínica, carga viral). Es
más riesgoso el accidente con un enfermo en fase terminal o que
cursa una primoinfeccion, en quienes la Carga Viral suele ser elevada.
También implica mayor riesgo al pinchazo hecho con una aguja gruesa,
hueca, llena de sangre, que con una aguja fina usada para infiltración
de tejidos blandos. No es el mismo el riesgo cuando la herida del accidentado
es profunda, que si se trata de una erosión superficial que no sangró.
Si resolvió realizar quimioprofilaxis
se recomienda una Triterapia con antiretrovirales, prefiriéndose
los que el caso fuente no tomó. La quimioprofilaxis debe comenzarse
precozmente, antes de las 6 horas del accidente seleccionándose
drogas potentes y de mejor tolerancia. Aunque se acepta iniciar con la
quimioprofilaxis hasta 48 horas después del accidente los resultados
no serían los mismos. Además de la utilización de
quimioprofilaxis el accidentado debe recibir consejería sobre el
uso de medidas de barrera (preservativo)con su pareja sexual durante el
período de 6 meses.
Cuando no se conoce el estado serológico
del enfermo, se le debe plantear la necesidad de practicar el estadio serológico.
Como el resultado del mismo suele demorar mas de 4 horas, si hay sospechas
de que pueda estar infectado por el VIH, debe iniciarse la profilaxis en
el accidentado, la que luego será suspendida o proseguida según
los resultados obtenidos.
Al accidentado se le practica la investigación
de Anticuerpos anti-VIH inmediatamente al accidente y luego se repite a
los tres y seis meses. Conjuntamente se hacen determinaciones del VIH por
PCR.
VII.- DROGAS DISPONIBLES
EN NUESTRO MEDIO (366-377)
Pertenecen a tres familias:
a) Inhibidores nucleósidos de
la Transcriptasa Reversa (INTR): Zidovudina (ZDV),
zalcitabina (ddC), Didanosina (ddI),
lamivudina(3 TC) y Stavudina (d4T).
b) Inhibidores de las proteasas (IP):
Saquinavir, Ritonavir, Indinavir, Nelfinavir.
c) Inhibidores no nucleósidos
de la Transcriptasa Reversa (INNTR ) : Nevirapine.
Las dosis, efectos y presentaciones se
observan en el siguiente cuadro:
Tabla 12 .- Drogas Antirretrovirales
| FARMACO |
PRESENTACION |
DOSIS |
TOXICIDAD |
| Zidovudina
(AZT) |
Cápsulas
100 mg.
Solución Oral 200mg
Ivinfusión 10mg.ml |
300 a 600mg.día
en 2 o 3 tomas |
Medular
Hepática |
| Didanosina
(ddI)
|
Tabletas de 100 mg |
250
a 600 mg.día según peso en 2 o 3 tomas |
Neuropatía
periférica
Pancreatitis
Diarrea |
| Zalcitabina
(ddC)
|
Comprimido 0,75mg |
1,125 a 2,250
mg.día
en 2 o 3 tomas |
Neuropatía
periférica
Pancreatitis
Ulceras Orales |
| Lamivudine
(3TC)
|
60 comp. de 150
mg.
Soluc. Oral 240 cc. |
300 mg.día
en 2 tomas. |
Buena tolerancia. |
| Nevirapine
|
100 comp. de
200 mg |
200mg.día
1ª. Semana
400mg.día en 2 tomas |
Rush cutáneo
|
| Stavudina
(d4T)
|
|
40 a 80 mg.día
en 2 tomas |
Neuropatía
periférica |
| Saquinavir
|
Comprimidos de
200 mg |
1800 mg.día
en 3 tomas |
Alteraciones
digestivas
Cefaleas |
| Ritonavir
|
84cápsulas
de 100mg
Solución oral de 80 cc. |
1200 mg.día
en 2 tomas |
Alterac. Digestivas
Parestesias Peribucal
Alterac.del gusto. |
| Indinavir
|
Cápsulas
de 400 mg |
2400 mg.día
en 3 tomas |
Aumento de transaminasas
Litiasis renal |
| Nelfinavir
|
|
2250 mg en 3
tomas |
Diarrea |
VII.1.- Drogas a seleccionar
(366-377)
Se seleccionarán las drogas más
potentes, con actividad en distintas líneas celulares, que penetren
al SNC, que tengan efecto sinérgico o aditivo, distintos patrones
de resistencia, que no limiten acciones terapéuticas futuras, con
potenciales efectos tóxicos diferentes, de buena tolerancia, fáciles
de administrar, que no interfieran con medicaciones que tome el enfermo
por otras patologías asociadas, y de menor coste. Esto exige una
elección cuidadosamente individualizada para cada paciente, que
no genere rechazo.
Lo que se busca es la supresión
completa de la replicación viral, para alcanzar valores indetectables
de la carga viral. Aunque cualquier reducción significativa de la
Carga Viral es beneficiosa para el enfermo, el riesgo de la supresión
incompleta del virus es la selección de cepas resistentes lo que
conduce a un posterior fracaso terapéutico.
Para lograr el fin deseado la triple
asociación es más potente que la doble, obteniéndose
niveles indetectables de carga virales por tiempo prolongado combinando
dos Inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa con una
tercera droga ( un Inhibidor de las Proteasas, un Inhibidor no nucleósido
de la transcriptasa reversa, otro Inhibidor nucleósido de la transcriptasa
reversa) o con dos Inhibidores de las Proteasas.
En los pacientes con alta carga viral
o bajo nivel de CD4. La posibilidad de alcanzar niveles indetectables de
carga viral es menor.
La mejor eficacia de la terapia combinada
con relación a la monoterapia se relaciona con:
- mayor y más sostenido descenso
de la carga viral.
- mayor ascenso de linfocitos CD 4
- retardo en la aparición de síntomas
- mejor calidad de vida
- retardo en la aparición de resistencias.
Por otro lado las limitaciones para el
empleo de las drogas antirretrovirales se debe a:
-
el prolongado tiempo de administración
-
las intolerancias que conducen a la interrupción
o la toma irregular
-
los potenciales efectos tóxicos
-
las interacciones con drogas que el enfermo
deba tomar por complicaciones de su infección u otras enfermedades
-
el elevado costo.
VII.2.- Plan Terapéutico
Se recomienda un plan agresivo para suprimir
completamente el virus en etapas tempranas cuando la población es
homogénea y con el propósito de que la colonización
celular sea mínima. Se prefiere la Triterapia.
VII.3.- Controles necesarios
Las personas que reciben antirretrovirales
serán controladas en dos sentidos:
-
Eficacia del plan adoptado: el cambio en
la carga viral a las 8 a 12 semanas del inicio del tratamiento es el mejor
marcador del efecto terapéutico. Si no se obtuvo un descenso significativo
(más del 0,5 log) de la carga viral, la terapéutica se considera
ineficaz, debiendo investigarse sus motivos para decidir o no el cambio
de la misma luego de una segunda medida que confirme sus valores.
-
Efectos tóxicos: todas las drogas
tienen efectos secundarios y tóxicos los que deben ser controlados
con estudios clínicos y de laboratorio: hemograma, funcional hepático,
amilasemia.
VII.4.- Cambio de Drogas
Con el tiempo todas las drogas pierden
eficacia y todas pueden ocasionar acciones tóxicas y/o colaterales.
Estos dos motivos son los que determinan
la necesidad del cambio.
El fracaso terapéutico se mide
por los marcadores de progresividad de la infección VIH. Por eso
todo enfermo en tratamiento con antirretrovirales debe ser controlado clínicamente
en forma periódica y monitorizado sus niveles de linfocitos CD4
y carga viral.
Si el cambio está determinado
por toxicidad, la droga a sustituir debe ser similar en potencia y modo
de acción, pero con distinto patrón de toxicidad.
Si la decisión del cambio se relaciona
con la pérdida de eficacia del plan terapéutico, deberán
cambiarse todas o la mayor parte de las drogas, seleccionando aquellas
que no tengan patrones de resistencia cruzadas con las anteriores. En pacientes
con antecedentes de haber tomado antirretrovirales resulta inadecuado indicar
una terapia con dos nucleósidos. Si el plan anterior consistió
en dos nucleósidos puede obtenerse beneficio con dos nuevos agentes
si uno de ellos es muy potente como un Inhibidor de la proteasa.
VII.5.- Drogas a emplear
(220)
-
Tienen indicación de tratamiento
quimioterápico los accidentes de las categorías definida
y masiva
-
Esta debe comenzar idealmente antes de las
2 horas de producido el accidente y hasta un máximo de 6 horas.
En todos los centros asistenciales debe haber disponibilidad permanente
de un Kit de emergencia con las drogas a administrar ya que debido a los
plazos el tratamiento debe ser iniciado en el lugar del accidente.
-
También se admite el inicio del tratamiento
hasta las 24-48 horas de ocurrido el accidente. En este caso se plantea
que debe haberse producido la transmisión, el tratamiento atenuaría
el curso evolutivo de la infección.
-
Se realizará triple plan con 2 inhibidores
de la Transcriptasa reversa y un Inhibidor de Proteinasa por un lapso de
6 semanas de acuerdo al siguiente esquema:
AZT 600 MG/DIA EN 2 O 3 TOMAS + UNA
DE LAS DROGAS DE LA LISTA A + UNA DE LAS DROGAS DE LA LISTA B.
| LISTA
A
|
LISTA
B |
| 3TC 300 MG/DIA
EN 2 TOMAS
|
RITONAVIR 1,2
GR/DIA EN 2 TOMAS |
| ddI 400 MG/DIA
EN 2 TOMAS
|
INDINAVIR 2,4
GR/DIA EN 3 TOMAS |
| ddC 2,25 MG/DIA
EN 3 TOMAS
|
SAQUINAVIR 1,8
GR/DIA EN 3 TOMAS |
| NEVIRAPINA
|
|
VII.6.- Uso de Antirretrovirales
(181)
Hasta recientemente, en que ha sido registrada
la ddI, la única profilaxis que podía realizarse era mediante
la administración de ZDV, que ha demostrado un efecto antirretroviral
importante, tanto in vitro como in vivo, por lo que se recomienda como
profilaxis en el caso de accidentes, aun cuando como es bien conocido,
con efecto secundarios de cierta importancia, tales como náuseas,
colores de cabeza y otros síntomas similares a la gripe, al comienzo
de la terapéutica, desapareciendo posteriormente.
Otros efectos tóxicos más
importantes son los de tipo hematológico, los cuales se presentan
con mayor frecuencia en personas con infección por VIH avanzada,
siendo poco frecuente en personas con infección por VIH avanzada,
siendo poco frecuentes durante las primeras 4-6 semanas de tratamiento
con ZDV, que es lo que se recomienda en caso de accidente.
Pasemos ahora a describir algunos datos
experimentales que existen sobre la administración de ZDV tras una
infección por retrovirus:
-
La viremia puede ser suprimida si la ZDV
se administra en las primeras cuatro horas después de inoculación
del virus de la leucemia murina de Rauscher y, administrado en el plazo
de una hora a gatos infectados con el virus de la leucemia felina también
la previene. No obstante, conviene mencionar que ninguno de estos estudios
comprueba prevención de una posible infección.
-
Recientemente Morrey y cols describen que
el tratamiento temprano con ZDV prevendría la enfermedad producida
por el virus de la leucemia de Friend en ratones, pero no el establecimiento
de infecciones persistentes.
No existen datos en especie humana que
hayan mostrado su eficacia tras exposición accidental al VIH. De
hecho, el bajo riesgo de transmisión de VIH tras exposición
accidental al VIH hace muy dificil obtener datos sobre la eficacia de la
ZDV debido al gran tamaño de muestra que sería necesario
para tener un resultado con significación estadística. Por
otra parte, varios autores han documentado casos de fallo de la profilaxis
con este medicamento, en dos ocasiones, a pesar de haber iniciado el tratamiento
dentro de una hora de la exposición.
En el momento actual, a pesar de la falta
de datos con respeto a su eficacia debemos seguir recomendándola,
dado que hasta la aparición de la di. ha sido la única posibilidad
de quimioprofilaxis. Lo que sí debe tenerse en cuenta es comenzar
su administración antes posible, en las primeras horas post-exposición,
preferiblemente dentro de la primera hora para lo cual debería tenerse
un pequeño stock del producto en los sitios donde sea probable que
ocurran este tipo de accidentes.
Uno de los problemas relacionados con
los fallos de la profilaxis de ZDV en los casos de accidente es la aparición
de cepas resistentes a este antirretroviral, fenómeno creciente
en los países donde se puede considerar que todo los pacientes están
tratados.
Recientemente López Galindez y
cols han descrito un método por el que se puede detectar con rapidez
las mutaciones, como la asociada a resistencia a ADV situada en la posición
215 del gen de transriptasa inversa. Este método se basa en la caracterización
genética mediante el uso de mismatches.
Puede considerarse que le uso de los
que podíamos denominar "antivirgramas" se hará cada vez más
imprescindible en el tratamiento farmacológico de los pacientes,
a medida que aumente la disponibilidad práctica de compuesto antiretrovirales.
VIII.- ASPECTOS MEDICO-LEGALES
DEL SIDA (378)
VIII.1.-Introducción
La prestación de servicios clínicos
a pacientes portadores de anticuerpos anti-VIH y enfermos de SIDA ha repercutido
en la actividad de los profesionales sanitarios y en la metodología
asistencial de los hospitales, generando una variada y compleja problemática
médico-legal con implicaciones de distinto tipo y rango de responsabilidad:
jurídica, ética, sociosanitaria, y clínico-asistencial.
Asimismo, sus circunstancias etiopatogénicas,
características clínicas y consecuencias personales han condicionado
la reactualización del pretérito concepto y término
médico social de enfermedad secreta, probablemente en sus términos
mas peyorativos, lo que en conjunto ha facilitado la estigmatización
social de facto, en estos enfermos y el potencial riesgo de su también
discriminación clínico-asistencial. En relación con
estos condicionantes, los pacientes soportan, además de los perjuicios
somáticos y funcionales causados por el efecto patógeno del
VIH, un daño moral suplementario por el potencial deterioro de su
imagen personal y social, que con criterios médico-legales justifica
las exigencias de confidencialidad clínica y asistencial más
estrictas y la especial sensibilidad de los pacientes al respecto.
Por otra parte, el potencial, aunque
remoto, riesgo de contagio y/o transmisión de la enfermedad a otros
usuarios de la sanidad y/o profesionales sanitarios, con ocasión
de la praxis clínico-terapéutica, comporta circunstacias
objetivas de génesis de situaciones asistenciales críticas,
por compromiso de competencias y de intereses entre derechos del paciente
y de seguridad clínico-asistencial.
Todo ello contribuye a que esta enfermedad
infecciosa constituya para todos los implicados en la asistencia sanitaria
, pacientes profesionales, e instituciones, un factor de riesgo de contenciosos
judiciales y laborales y una disfunción sistemática de la
atención sanitaria, que fundamentalmente convergen en conceptos
medico-legales de: deber de asistencia en pacientes con SIDA, protección
del personal sanitario y responsabilidad de profesionales e instituciones
sanitarias, por la potencial transmisión de anticuerpos antiHIV
durante la praxis asistencial.
VIII.2.-Conducta Médico-Legal
Recomendada
VIII.2.1 - Deber de asistencia
En términos sociosanitarios a
este tipo de pacientes se les reconoce, igual que a todos los enfermos,
el derecho a la asistencia clínica necesaria y apropiada a su afección,
lo cual con criterios médicos legales, comporta la obligación
de prestación de estos cuidados por el personal sanitario, como
un deber profesional propio de su actividad clínica.
En relación con ello, no es legítima
la negativa a la asistencia, aunque potencialmente entrañe riesgo
de contagio para el sanitario, ya que en principio el concepto de deber
profesional incluye la aceptación intrínseca del riesgo natural
y ordinario que al respecto toda actividad clínica implica. Consecuentemente,
cualquier forma de negativa y/o impedimento a la asistencia de este tipo
de pacientes en términos de responsabilidad deontológica
y jurídica puede significar omisión del deber profesional
y/u omisión del deber del socorro.
Conforme con estos criterios, en términos
médico-legales y éticos ortodoxos, dicha actitud de negativa
a la asistencia sólo sería justificable cuando, por razones
clínicas, suficientemente fundamentadas científicamente,
se verificara la no necesidad sanitaria de aplicación de un determinado
procedimiento clínico-diagnóstico o terapéutico, lo
que en definitiva no se diferencia de la habitual exigencia médico
–legal, de la correcta indicación de toda alternativa terapéutica
ante cualquier proceso patológico.
En igual sentido y criterio médico-legal,
sólo sería admisible la elección de una alternativa
clínico-terapéutica conservadora en lugar de cruenta cuando
clínicamente pudieran evaluarse expectativas de resultados similares
y/o proporcionalmente adecuadas con menor riesgo, que para el paciente
y el estamento sanitario actuante puedan suponer los procedimientos no
quirúrgicos. A este respecto, no sería legítima la
elección de un determinado procedimiento terapéutico basada
en actitudes proteccionistas del personal sanitario, aunque clínicamente
también pudiera estar genéricamente indicada, pero sin ser
lo bastante idónea para el problema clínico en cuestión
y/o la eficacia terapéutica previsible, según los protocolos
clínicos ordinarios.
VIII.2.2.-Adopción de medidas
de prevención y protección de contagio
Al igual que en los demás enfermos
infectocontagiosos, la prestación de cuidados sanitarios, además
de la asistencia clínica del paciente con SIDA, condiciona la necesidad
de adoptar las medidas oportunas para evitar la transmisión de anticuerpos
antiVIH a otros usuarios de la sanidad y del personal clínico y
técnico, que integradamente dispensa la asistencia.
Con criterios médico-legales,
la disponibilidad y utilización de estas medidas preventivas constituyen
tanto un deber como un derecho, de todos y para todos entre sí,
de los estamentos involucrados en el sistema y proceso asistencial, que
en términos ortodoxos deben ejercerse interactiva y equilibradamente,
para conseguir la necesaria seguridad clínico-laboral y clínico-asistencial,
pero sin detrimento del paciente.
En este sentido, el incumplimiento de
las medidas que conciernen particularmente a cada uno de los integrantes
del proceso asistencial, enfermos, sanitarios e instituciones, comporta
riesgo de responsabilidad ética y jurídica, en circunstancias
de transmisión de anticuerpos, por negligencia y/o imprudencia sanitaria
y/o profesional.
Con respecto a esta confluencia de derechos
y responsabilidades, pueden configurarse las pautas médico-legales
que se describen a continuación en relación con la protección
de los pacientes y del personal sanitario.
VIII.2.3.- Protección del usuario
de servicios clínicos:
La adopción de medidas clínico-preventivas
en pacientes que conjunta o sucesivamente reciben atención sanitaria
con enfermos de SIDA en régimen de hospitalización es de
obligado cumplimiento para todos los sanitarios y de especial relevancia
para los profesionales que, en razón de su especialidad y/o actividad
asistencial, utilicen instrumental clínico cruento de multiuso y
procedimientos de hemoterapia. Al respecto no sólo es necesaria
cumplimentar las medidas normativas por la administración sanitaria,
sino también aquellas que científicamente puedan estar protocolizadas,
para fines y/o procedimientos clínico-asistenciales específicos.
Asimismo son de obligado cumplimiento
para el paciente de SIDA las medidas que con estos fines de prevención,
sanitariamente le sean en régimen de hospitalización o ambulatoriamente,
aunque no es legítimo que la pauta establecida pueda suponer su
discriminación y/o estigmatización clínica, con respecto
al resto de los enfermos y/o método asistencial ordinario en patologías
infecciosas. La no-observancia recalcitrante de dichas medidas posibilita
a los facultativos y/o instituciones a adoptar actitudes de alta voluntaria.
En el supuesto de profesionales sanitarios
portadores de anticuerpos anti-VIH, por su condición de clínicos
y por la posibilidad objetiva de transmisión a través de
actividades asistenciales de riesgo conocido, resulta médico-legalmente
incrementadas las exigencias de observancia de las medidas de prevención
específicamente correlacionables con las tareas clínicas
que desarrolle y riesgo de transmisión de los procedimientos clínicos
que practique, y de cuya inobservancia pudieran derivarse responsabilidades
éticas y legales objetivas, agravadas por su condición de
sanitario. En estas circunstancias personales, con criterios médico-legales
no son justificables por parte de la sociedad y/o el usuario exigencias
de identificación de la condición de portador del sanitario
que presta cuidados clínicos, por ampararles idéntico derecho
de confidencialidad que al común de los pacientes SIDA.
VIII.2.4.- Protección de Personal
Sanitario
Disponibilidad de medios de protección:
Aunque el riesgo de contagio puede ser clínico-estadísticamente
remoto, con criterios de seguridad clínico-laboral, en términos
médico-legales deben adoptarse rutinariamente las medidas de prevención
estipuladas en los protocolos asistenciales y técnicos, lo que en
conjunto supone para las instituciones sanitarias la obligación
de facilitación de estos medios y medidas, así como el derecho
de los profesionales clínicos y técnicos sanitarios a demandar
laboralmente su facilitación.
En este sentido, en términos médico-legales
y laborales genéricamente se admite que la carencia y/o no disponibilidad
de dichos medios quiebra la inexcusable obligación de asistencia
por deber profesional de auxilio sanitario y el propiamente laborocontractual,
si la actividad clínico-asistencial en situación de tal carencia
supone un riesgo personal objetivo de similares características
al que se trata de remediar, lo que en términos coloquiales significa
que la obligación del deber profesional no alcanza a exigir al sanitario
la condición de héroe o mártir.
Igualmente, a este respecto se admite,
con criterios médico-legales estrictos, restricción proporcional
dl nivel de exigencia del deber profesional, en supuestos de seguridad
personal límite, por circunstancias d no disponibilidad de los medios
especialmente recomendados, para procedimientos clínicos de elevado
riesgo de contagio y que no tuvieran una finalidad terapéutica y/o
asistencial ineludible. En estas circunstancias, la desproporción
entre riegos y beneficio clínico lógicamente atenúa
el nivel de exigencias profesionales al sanitario. Asimismo, y por los
mismos criterios, sería justificable, ante opciones terapéuticas
de igual eficacia clínica, optar por la de mayor seguridad para
el profesional en situaciones y procesos clínicos de potencial riesgo
objetivo de contagio.
Pauta de protección ordinaria:
Dado que los fluídos y productos biológicos del enfermo con
SIDA potencialmente pueden en ocasiones actuar como agentes transmisores
del VIH, con criterios médico-legales es lícito posibilitar
la identificación de este potencial riesgo para el personal sanitario,
técnico y auxiliar clínico, que obligadamente debe manipularlo.
Con esta finalidad, resulta lógicamente
justificable la señalización de los recipientes y los contenedores
de dichos productos, de forma sólo perceptible y comprensible para
los profesionales integrantes del proceso y de procedimiento asistencial
correlacionable con el enfermo. Por el contrario, no es lícito que,
por razones de hiperprotección personal no justificable clínicamente,
se etiqueten dichas muestras con distintivos llamativos y/o en forma atípica
a las señalizaciones ordinarias de muestras de los otros tipos de
enfermos, así como tampoco adoptar actitudes preventivas extraordinarias
y diferentes a los restantes pacientes, y mucho menos en presencia de personas
no involucradas en el proceso asistencial.
Compensación por Riesgo Laboral
de los Sanitarios: En circunstancias de transmisión de anticuerpos
anti-VIH por mecanismo y relación causal (probada) con la actividad
sanitaria, al no estar legalmente admitida e incluida en el listado de
enfermedades profesionales propias de la actividad sanitaria, sólo
podría ser potencialmente tipificable como accidente de trabajo
y, en concepto de ello, ser indemnizable luego del oportuno expediente
administrativo o sentencia favorable de la jurisdicción social.
En relación con la potencial potencialidad de compensación
económica en concepto de peligrosidad laboral del profesional sanitario,
en términos médico-legales y laborales ortodoxos resulta
difícilmente asumible por la difícil consideración
y delimitación de otros potenciales riesgos de la actividad sanitaria,
ya que por sus características asistenciales implícitamente
son asumidos genéricamente como riesgo propio e inherente a la profesión
sanitaria.
VIII.3 – Normalización
clínico-asistencial del paciente con SIDA
El criterio de normalización asistencial
condiciona médico-legalmente la no discriminación clínica
ni personal del enfermo con SIDA en relación con la prestación
de cuidados sanitarios y clínico-terapéuticos, garantías
de sus derechos que como pacientes normativamente le son reconocidas (ley
de sanidad, códigos deontológicos, organismos internacionales)
y en las exigencias de asumir los deberes genéricos que como pacientes
también están regulados en dichas normas, así como
su particular compromiso personal en la cumplimentación de las pautas
sanitarias y/o clínico-asistencial que sean pertinentes para la
enfermedad infecciosa que padece.
La cobertura de estos condicionantes
puede ser causa de distintas situaciones asistenciales críticas
por conflicto de intereses y contraposición de derechos, que en
la praxis profesional deben resolverse con un proceder ordinario según
los siguientes criterios médico-legales expuestos a continuación.
Pauta de no-discriminación
asistencial: La no-discriminación personal, ni marginación
clínico-asistencial del enfermo con SIDA, en relación con
los procedimientos sistemáticos ordinarios de cualquier otro tipo
de enfermedad infecciosa, determina la no-adopción de medidas de
aislamiento asistencial, ni de actitudes de hiperprotección de los
restantes pacientes y del personal sanitario, no justificable clínicamente.
El alcance de la asistencia y la prestación
de cuidados clínicos comprenderá las medidas terapéuticas
que en cada situación personal y/o período evolutivo de la
enfermedad sean clínicamente aconsejables según los parámetros
establecidos al efecto, en protocolos terapéuticos y/o programas
sanitarios- asistenciales, establecido científica y/o administrativamente,
estando obligados profesionalmente los sanitarios y las instituciones clínicas
a respetar la libre decisión y autodeterminación del paciente,
en cuanto al tipo y las formas de cuidados sanitarios que considere recibir.
Al igual que en cualquier otro proceso
asistencial se reconoce el pleno derecho del paciente a su libre decisión
y/o autodeterminación para admitir y consentir el procedimiento
clínico-terapéutico propuesto, así como específicamente
para la decisión d asistencia ambulatoria o mediante hospitalización,
debiéndose ordinariamente asumir para esta última situación
la condición de ingreso voluntario, salvo en circunstancias extraordinarias
en que, por repercusiones sico-patológicas propias de la enfermedad
de SIDA y/o de otro proceso psiquiátrico clínicamente coincidente,
por criterios médico-legales de pérdida personal de capacidad
civil para prestar el consentimiento con validez jurídica, se deba
recurrir al sistema legal vigente para este tipo de ingresos voluntarios.
Fuera de esta circunstancia en ninguna forma (intereses familiares, sociales,
etc. ), ni los profesionales ni las instituciones pueden asumir el riesgo
médico-legal que pudiere derivarse de un ingreso hospitalario en
contra de la voluntad del paciente sin respetar la normativa judicial al
efecto, ya que de hecho supondría aparte de una coacción
personal, un internamiento hospitalario con fines de aislamiento sanitario,
procedimiento asistencial no legitimado por la administración sanitaria
a este tipo de enfermedad infecciosa.
La utilización del enfermo con
SIDA en programas de investigación clínica y/o farmacológica
debe ajustarse con el máximo rigor a las pautas reguladas para esta
actividad médica, a los protocolos establecidos por las comisiones
hospitalarias de ética e investigación clínica y normativas
generales al efecto y, explícitamente, a la libre decisión
del enfermo a ser incluído en los respectivos grupos de muestra,
con pleno conocimiento y aceptación personal de los fines, alcance
y previsibilidad de beneficios sanitarios, generales y particulares que
pueden derivarse.
En ningún caso es legítimo
promover la colaboración del paciente, condicionando directa o indirectamente
su mayor disponibilidad de medios asistenciales y/o favorecerla de su natural
interés de obtener resultados terapéuticos eficaces, que
según las formas y los modos de ofrecimiento personal puede constituir
médico-legalmente un colaboracionismo atípico e ilegítimo.
Confidencialidad clínico-asistencial
: El criterio de confidencialidad clínica comporta, en términos
médico-legales, promover asistencialmente el anonimato del paciente,
salvaguardar su derecho de imagen e intimidad personal y cumplimentar las
exigencias éticas del secreto profesional, propias de la actividad
sanitaria. De manera conjunta e interrelacionada, esta actitud confidencial
confluye y obliga tanto a las instituciones sanitarias como a los facultativos,
y condiciona la reserva de información sobre la identidad del paciente,
su asistencia clínica y estancia hospitalaria.
En circunstancias de pacientes con SIDA,
los parámetros de confidencialidad comprenden tanto la no divulgación
de datos clínicos, personales, y prestación de servicios
sanitarios, como la no distinción clínico asistencial de
los restantes usuarios d la sanidad, que por sus características
y/o falta de discreción posibiliten la identificación de
paciente y/o su enfermedad.
VIII.4.- Problemas Sociales
y Legales (181)
Ya Tucídides, al describir la
gran peste de Atenas en el 430 antes de Cristo, comentaba que las pestes
producen no sólo la difusión de la enfermedad más
allá de las posibilidades de su control médico, sino además
y posiblemente por ello, una alteración del orden social (181).
Como consecuencia el Estado fue interviniendo
a lo largo de la Historia, implantando regulaciones tales como el aislamiento
o la cuarentena que se pensaba que podía ayudar a controlar las
epidemias. Así pues la repercusión social de la enfermedad
más allá de ámbito estrictamente sanitario no es nueva,
ni tampoco que los agentes sociales realicen tomas de posición en
torno a ella.
En el Reino Unido, los tribunales han
apoyado el mantenimiento del principio de confidencialidad cuando se trataba
de médicos infectados por VIH. También en este país
el Consejo General Médico mantiene que no es ético pues por
parte de un médico que conoce que está infectado por VIH,
poder a los pacientes en riesgo por fallo en buscar provisión de
Consejo apropiado o al actuar por encima de él, tras que se le provea,
y que se necesita más educación con especial énfasis
en la rareza de la transmisión yatrogénica.
En Alemania la declaración conjunta
del Ministerio Federal de Salud, Familia y Juventud y de la Asociación
Médica Alemana recomienda que los médicos o dentistas que
hayan tenido o tengan un riesgo de haberse infectado por VIH se realicen
la prueba, y que los médicos y dentistas infectados por VIH no lleven
a cabo procedimientos invasivos pudiendo seguir realizando otros procedimientos
por este retrovirus sin reserva alguna evitando la discriminación.
Asimismo, considera que las sociedades de especialidades deberán
decidir, sobre la base de la experiencia hasta que nivel los procedimientos
invasivos que llevan riesgo de autolesión pueden ser fuente de infección.
Por su parte, en Francia, el Ministerio
Delegado de la Salud no es partidario de restringir la actuación
de los médicos y dentistas, y otro personal sanitario que pudiera
estar infectado siempre que no haya una evidencia científica suficiente
al respecto, según se manifestó en la reunión abierta
sobre riesgo de transmisión de patógenos de transmisión
sanguínea a pacientes durante procedimientos invasivos la cual se
celebro en Atlanta, EE.UU., el pasado 21 y 22 de febrero de 1991, organizada
por los CDC.
Sin embargo, en EE.UU., se ha producido
una notable confusión que está saltando del terreno social
técnico, revirtiendo, a su vez sobre el primero de ellos. A continuación
se exponen varias situaciones que pueden ser ilustrativas.
-
El Departamento de Salud del Estado de Nueva
York propuso en octubre de 1991, en desacuerdo con las guías federales
de los CDC permitir que los profesionales, que proveen atención
realizaran su actividad profesional sin informar a los pacientes sobre
su estado serológico. Esta propuesta de política sanitaria,
que tuvo audiencia pública el 4 de noviembre de 1991 tras 30 días
habilitados para la recepción de comentarios incluye, como puntos
fundamentales, recomendar intensamente al personal de salud que se realicen
las pruebas de detección de VIH sobre bases de voluntariedad y sin
miedo a la discriminación, no admitir que la infección por
este Retrovirus pueda significar una limitación de los deberes profesionales
del personal de atención de salud infectado, y recomendar a todo
el personal de salud mejorar su entrenamiento en control de infecciones
como parte de la calificación para obtener la licencia así
como establecer paneles de revisión que evalúen en personal
de atención de salud infectado, antes de recomendar restricciones
a sus prácticas profesionales.
De otra parte el gobernador del Estado
de Illinois firmó en octubre de 1991, una ley sobre notificación
de VIH por la cual los profesionales de atención de salud serán
informados si uno de sus pacientes está infectado por VIH y los
pacientes recibirán notificación e que pueden estar en riesgo
si están sujetos a procedimientos invasivos a realizar por un profesional
de atención de salud infectado por VIH o enfermo de SIDA. Esta ley
requiere también de personal de atención de salud infectado
por VIH usar las precauciones recomendadas por los CDC o notificarse al
departamento e Regulación del Estado. Queda pendiente el problema
asociado a un colectivo de 208 médicos, dentista y personal de enfermería
seropositivo a VIH (no se sabe si los pacientes atendidos por persona de
este colectivo serán buscados y contactados para recomendarles la
realización de la prueba de detección de anticuerpos anti
– VIH).
Asimismo un juez federal del Distrito
Este del Estado de Missouri consideró ajustado a derecho la interdicción
realizada por la Escuela de Medicina Dental de la Universidad de Washington
situada en este Estado en San Luis, sobre un estudiante de tercer año
infectado por VIH, basado en el asunto Bergalis (uno de los cinco casos
de probable transmisión de dentista a paciente en Florida, anteriormente
mencionado) y en la decisión de la Corte Suprema, en el caso 1113
"Airline" (1987), de que "una persona que posea un riesgo significado de
transmitir una enfermedad infecciosa no deber ser calificado para su trabajo
si acomodaciones razonables no eliminan ese riesgo.
Por su lado el Gobernador de California
ha vetado una ley aprobada por la Cámara Legislativa de su Estado,
por la que se protegía a trabajadores homosexuales infectados por
VIH. Ello podría tener alguna repercusión sobre los trabajadores
de salud infectados.
Dentro de este clima de confusión,
miedo, y no racionalidad científica, se enmarca también la
realización de una búsqueda de pacientes (más de 400)
atendidos por un dentista de Nashville, Estado de Tenesse, que murió
de SIDA. Tras la recomendación de que acudieran a que se realizara
la prueba de detección de anticuerpos anti-VIH confidencialmente,
ninguno de ellos (199 de 256) que fueron atendidos entre 1986 y 1987 y
que aceptaron el ofrecimiento de hacerse la prueba) resultó ser
positivo.
Por otro lado, existe el problema de
definir científica y legalmente cuales son los procedimientos invasivos
con riesgo de exposición. Inicialmente, los CDC, de EE.UU., distinguieron
estos procedimientos, de otros procedimientos invasivos, definiéndolos
como aquellos los que se reconoce un riesgo de una herida percutánea
de personal de atención de salud y, que si tal riesgo ocurre, la
sangre del personal de atención de salud puede contactar la cavidad
del cuerpo del paciente, tejidos sub cutáneos y o membranas mucosas.
Al mismo tiempo recomendaron que el personal de atención de salud
que realiza este tipo de procedimientos debe reconocer su situación
con respecto a VIH. Estas recomendaciones suscitaron gran polémica
entre los miembros de muchas asociaciones profesionales, que argumentaron
que el riesgo de transmitir el VIH a pacientes era demasiado bajo para
justifica una restricción de las actividades clínicas del
personal sanitario seropositivo y que no era posible confeccionar una lista
de procedimientos específicos con riesgo a exposición. Frente
a tanta oposición, los CDC abandonaron su plan d e preparar dicha
lista, y en sus nuevas recomendaciones sólo se refieren a procedimientos
invasivos, diciendo que las personas que realizan procedimientos quirúrgicos,
obstétricos o dentales deben conocer su situación respecto
al VIH, y que deben crearse comités de expertos para decidir en
cada caso si un individuo seropositivo debe dejar de realizar ciertos procedimientos
y si es necesario informar a los pacientes que el personal sanitario está
infectado.
La cuestión lejos de clarificarse
se complica, ya que hospitales como el Memorial EE.UU., han comenzado a
realizar su propia lista de procedimientos con riesgo de exposición
y a utlilizarla para prohibir la realización de los mismos al profesional
de atención de salud considerado positivo a VIH, así como
a contactar con pacientes sujetos a dichos procedimientos invasivos atendidos
por éste , para que se realicen la prueba de detección de
anticuerpos anti-VIH, siendo los resultado negativos en todos los acasos
en que se les ha realizado la misma.
Todos estos miedos comienzan a no estar
exentos de verosimilitud, al aparecer referentes reales. Existen ya datos
de una encuentra sobre los miedos y temores dentro del personal sanitario:
de 196 médicos, dentistas y personal de riesgo, en 209 Estados de
EE.UU. y 2 provincias de Canadá el 67 %, tras haberse hecho la prueba
de detección anticuerpos anti-VIH, manifestó haber evitado
conseguir tratamiento médico o cobertura de seguro por miedo a que
no se mantuviera la confidencialidad y las dos terceras partes tenían
miedo también de que restringirles la practica profesional pudiera
hacer sospechar a la gente que ellos eran positivo a VIH, según
Koenig y cols el miedo a la exposición ocupacional al VIH se encontraba,
especialmente, entre los residentes que tendían que tratar con casos
de VIH SIDA en el futuros (1000 de ellos en 41 centros en 1989- 1990).
Tras la publicación de las guías
de los DC anteriormente mencionadas, algunos profesionales de atención
de salud infectados por VIH han comenzado a perder su trabajo. La AMA está
creando un fondo de ayuda y el Programa Médico Experto de Retención,
del grupo médicos homosexuales, de la Asociación Americana
de Médicos par a los Derechos Humanos (APHR) informa que esta proveyendo
de Consejo a otros 50 trabajadores que están en peligro de perder
su trabajo, pero están en peligro de perder sus trabajos, pero aunque
la primera de ellas, así como la ADA han pedido apoyar y asistir
a los provisores de cuidados en este asunto, lo cierto es que ninguna organización
tiene programas para ayudar a sus profesionales infectados por VIH cara
a encontrar un trabajo alternativo.
Gostlin, Director Ejecutivo de la Sociedad
Americana de Ley y Medicina, manifiesta que, cuando una institución
provisoria está despidiendo a un profesional de salud infectado
por VIH, en base a este motivo y tomando como referencia las guías
de los DC, ello supone, casi con seguridad, un subterfugio para a la discriminación.
El Colegio Médico de Nueva York
calcula que el riesgo de transmisión de VIH de un cirujano, cuyo
estado serológico frente a VIH es desconocido, a un paciente por
hora de operación podría cifrarse en 4.8x10 a la menos8,
(1 probabilidad en 21 millones, con un rango de variación de 1.333
millones). Si es estado serológico es conocido, el riesgo es también
bajo: 1 probabilidad entre 83.000 posibilidades por hora de cirugía
(rango de 1 en 28.000-500.000). cabe señalar que este riesgo es
similar al de un accidente fatal del paciente camino del hospital para
ser atendido.
También es importante resaltar
que la obligación de informar al paciente puede chocar con el derecho
a la confidencialidad sobre el estado personal de salud que, como parte
de la ciudadanía, tiene también el personal de atención
de salud infectado por VIH. Una posible solución apuntada es anonimizar
la información que, al respecto, se provea al paciente, pero ello
supone generar un procedimiento de gestión complicado y dificil
de la misma y puede provocar discriminación de todo el personal
de atención de salud del centro correspondiente, como tal colectivo
Así pues, la evitación
de la discriminación es una vez más no sólo un deber
ético sino una ventaja de aplicación práctica, y así
debe ser considerada.
IX.- CONCLUSIONES :
Mientras trata a los pacientes, el Anestesiólogo
está expuesto a múltiples enfermedades transmisibles, la
mayoría de las cuales no presentan un riesgo significativo para
la salud de personas sanas (379). Por ejemplo, la
infección por virus de Herpes Simple, en especial el panadizo herpético,
una enfermedad autolimitada, puede resultar del contacto con secreciones
contaminadas procedentes de la vía aérea. El uso habitual
recomendado de "precauciones universales" evitará éste y
otros tipos de infección vírica. Aunque las posibilidades
de infección son bajas, es importante considerar la posibilidad
y adoptar las precauciones universales. Las mayores preocupaciones residen
en el contacto con pacientes infectados bien con el virus de inmunodeficiencia
humana o bien con hepatitis B, las cuales constituyen dos enfermedades
catastróficas.
Desde principio de los años ochenta,
la palabra SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) ha generado
miedo en mucho trabajadores sanitarios. (380) La posibilidad
de una muerte lenta resultante del contacto con un virus que no se ve pero
que es mortal, que destruye gradualmente el sistema inmunitario, que promueve
una multitud de infecciones oportunistas y que puede producir una demencia
progresiva, es temible. EL VIH, responsable de este síndrome, es
un virus relativamente frágil. Con una adecuada atención
a la limpieza y a los cuidados al realizar procedimientos invasivos, la
posibilidad de que un anestesiólogo se vea afectado por la enfermedad
en el transcurso del tratamiento de un paciente es extremadamente baja.
Aunque existen varios artículos
sobre infecciones relacionadas con el trabajo, el SIDA en los trabajadores
sanitarios se ha atribuido fundamentalmente a contacto no laboral (381).
El riego global para los trabajadores sanitarios de seroconversión
tras una exposición percutánea documentada a líquidos
corporales infectados VIH es aproximadamente 0,3%. Se ha documentado casos
de infección VIH adquirida laboralmente sobre todo al CDC en Estados
Unidos. La mayoría de los trabajadores sanitarios expuestos a sangre
o líquidos corporales infectados, más del 95% habían
tenido exposiciones parenterales, principalmente por punciones de aguja.
Esta última constituye la vía más probable de infección
para los anestesiólogos. (381) El 94% de personas
relacionadas con la anestesia, estudiadas por un estudio multicéntrico
comunicaban haberse pinchado al menos una vez con una aguja utilizada para
tratar a los pacientes. El riesgo de infección es superior con agujas
huecas, que con agujas sólidas y se ve aumentado más con
las agujas de cono ancho de inyección intravascular profunda. (383).
La dosis mínima de sangre contaminada
necesaria para infectar a los humanos es desconocida, aunque un paciente
se hizo VIH positivo tras la inyección intravenosa accidental de
100-200 ul de sangre infectada. (383).Como la mayoría
de las seroconversiones se han relacionado con la inyección intramuscular
profunda de sangre contaminada, la probabilidad de desarrollar anticuerpos
anti-VIH, probablemente esté en relación con el volumen.
El riesgo teórico de infección
laboral en anestesiólogos con un período de exposición
de 30 años se ha calculado entre el 0,05% y 4,5 % dependiendo de
la infectividad de la población de pacientes.(384,385).
Aunque se han documentado seroconversiones después del contacto
de piel no intacta con sangre infectada, la incidencia de esta vía
es muy inferior a la de lesiones por aguja.(386)
El riesgo de transmisión del VIH
desde sanitarios a pacientes, con excepción de errores en la técnica,
(383) es extremadamente pequeña. Las únicas
documentadas han sido las de 5 de 1100 pacientes tratados por odontólogo
de Florida. (387).
Con una atención adecuada a los
métodos rutinarios de desinfección, esterilización
y conservación, el virus del SIDA se puede destruir de los instrumentos,
superficie y lavandería. Cuando se encuentra a concentraciones 5
órdenes de magnitud superiores a las que se encuentran normalmente
en la clínica, el VIH sobrevive durante varios días después
de haber sido desecado. Esto representa un extremo. Varias horas de desecado
normalmente inactivarán al 90-99% de los virus viables. La cantidad
de VIH que se encuentra normalmente en los instrumentos y equipos quirúrgicos
contaminados utilizados en tratamiento anestésico pueden ser muertos
mediante "desinfección de alto nivel".
Esta desinfección implica una
limpieza cuidadosa, seguida de una exposición bien a uno de los
germicidas disponibles comercialmente o bien a una solución de hipoclorito
sódico al 1:10 o 1:100 (lejía casera). Estos métodos
aniquilan bacterias y virus aunque no son eficaces frente a las esporas
bacterianas. Si se van a eternizar instrumentos, primero deben ser lavados
cuidadosamente. La ropa contaminada de un hospital debe ser colocada en
bolsas selladas impermeables al agua. Puede ser lavada de forma segura
con los métodos normales. Los desperdicios infectados, incluyendo
secreciones, sangre y otros líquidos corporales deben ser incinerados
o pasados por autoclave.
La protección del personal y de
los pacientes se consigue mediante las "precauciones universales". Fueron
preparadas a finales de los años ochenta por la CDC y constan de
pautas para los trabajadores sanitarios que tenían contactos con
pacientes o líquidos corporales. (388). Sus
recomendaciones pueden resumirse mejor estableciendo que en el caso de
no existir signos o síntomas que reflejen concluyentemente la existencia
de patógenos transmitidos por la sangre, todos los pacientes, sangre
y líquidos corporales deben considerarse potencialmente infectados.
Las mismas salvaguardias deberían aplicarse para todos, de ahí
el término de precauciones universales.
Aún no se ha descubierto la cura
del SIDA, pero se ha aprendido mucho sobre el tratamiento y progresión
de la misma. El uso de inhibidores de la Proteasa en combinación
con otros antirretrovirales para tratar el VIH han sido altamente eficaces
reduciendo los niveles de VIH en sangre. Para aquellas personas que se
exponen a este virus, es posible que durante las primeras horas (6 primeras
horas) de haber estado expuestas, estas medicinas de alto poder activo
(quimioprofilaxis con triterapia) logren prevenir la infección con
VIH.
De cualquier forma la prevención
continúa siendo la mejor forma de detener esta epidemia. Hasta hoy
dentro de lo que es prevención no existe un instrumento capaz de
garantizar un 100% de efectividad ante cualquier condición médica,
así sea cáncer, embarazos o VIH. La mejor forma de prevención
requiere "una miríada de intervenciones imperfectas de efectividad
acumulativa". Un programa de prevención completo, utiliza muchos
elementos para proteger del VIH a la mayor cantidad de personas posible.
La profilaxis post-exposición ofrece la oportunidad de ampliar la
extensa gama de actividades de prevención, ampliando así
la posibilidad de salvar vidas.(365)
FIG.6 ESTRUCTURA DEL VIH
Estructura del VIH
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) está
formado por un nucleoide envuelto en una matriz proteica que a su vez está
encerrada por una envuelta lipídica. El nucleoide contiene el material
genético del virus y la enzima transcriptasa inversa, necesaria
para la replicación vírica. Las glicoproteínas transmembrana
gp 41 y de la envuelta gp 120, enlazadas con la envuelta vírica,
permiten al VIH acoplarse y fundirse con la célula diana.
FIG. 7 CICLO VITAL DE REPLICACIÓN DEL VIH
Ciclo vital del VIH
El virus de la inmunodeficiencia humana se enlaza con la proteína
CD4 de la superficie de los linfocitos T y a continuación la envuelta
vírica se funde con la membrana plasmática. Esta fusión
libera en la célula el nucleoide del virus, y la enzima transcriptasa
inversa transforma el ARN vírico en ADN de doble cadena. Este ADN
vírico penetra en el núcleo celular y se integra en el ADN
celular. Los mecanismos celulares normales transcriben el ADN integrado
en nuevas moléculas de ARN vírico y ARN mensajero vírico,
que a su vez dirige la síntesis de nuevas proteínas víricas.
Éstas y el ARN vírico se organizan en un nuevo nucleoide
vírico que abandona el linfocito T, del que toma un fragmento de
membrana para utilizarlo como envuelta.
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